martes

9 de febrero de 2018

Universidad Nacional de Colombia, sede Manizales

CÁTEDRA DE LA PAZ

Foro: "Reintegración de los excombatientes en periodos de posacuerdo, responsabilidad grupal y estatal"

"Sin verdad no puede haber paz, 
sin justicia restaurativa 
ni reparación de las víctimas,
no puede haber paz"

"Llegó la hora de la verdad, de las víctimas y de replantear la historia de Colombia; si no, no puede haber reconciliación y reconstrucción de los valores nacionales" (Álvaro Leyva Durán, Facilitador de Paz)

"Eso es lo que estamos pidiendo, tener una reintegración plena, que estemos todos los actores del conflicto, y que la solución sea una sola" (Edwar Cobos Téllez  -ExComandante 'Diego Vecino', Negociador de Paz y Vocero de los Desmovilizados exAUC)

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Foto | Darío Augusto Cardona | LA PATRIA Álvaro Leyva Durán (izq.) cree que el punto final del conflicto se tendrá en dos o tres años. Lo acompaña Edwar Cobos Téllez ("Diego Vecino"), directivo de la Asociación de Desmovilizados de las AUC, en un evento en Manizales.


Fuente: La Patria - Manizales
11 de febrero de 2018
Link: http://m.lapatria.com/nacional/la-verdad-es-la-cuestion-conceptos-de-alvaro-leyva-facilitador-de-paz-y-diego-vecino-de-las


La verdad es la cuestión: conceptos de Álvaro Leyva, facilitador de paz, y Diego Vecino, de las AUC

Hablar con dos personajes que no son de amores en Colombia deja lecciones, justo para el agitado momento político que vive el país.

El abogado Álvaro Leyva Durán guarda en su billetera el carné en pasta dura del Partido Conservador con su nombre estampado. Fue ministro de Gobierno, congresista y constituyente, pero por lo que más se le conoce es por buscar salidas al conflicto armado. Fue asesor jurídico de las Farc, por lo que muchos lo ubican en la extrema izquierda, a pesar de su raigambre conservadora.

Edwar Cobos Téllez, alias Diego vecino, desmovilizado de las Autodefensas Unidas de Colombia (Auc), jefe del bloque Montes de María en los departamentos de Sucre y Bolívar, que tiene registradas 6 mil 686 víctimas, dejó el fusil, las balas y el camuflado, y ahora habla de decir la verdad como forma de reparación.

Los dos participaron el pasado viernes en un evento de la Cátedra de la Paz de la Universidad Nacional sede Manizales, denominado Reintegración de los excombatientes en periodos de posacuerdo, responsabilidad grupal y estatal.


Tomo fotos y aplaudo

Leyva destaca que lo mejor del acuerdo de paz con las Farc ha sido la entrega de armas, aunque reconoce que hay grupos disidentes porque eran muchos más de los que se consideraban. También ve positivo que se hayan vinculado a la política y que hayan estado en la plaza pública a riesgo de ser abucheados.

Sin embargo asegura que este proceso aún no culmina, porque está todavía en una etapa de reincorporación, normalización e implementación. Por ello critica la ligereza de quienes aspiran por cuenta de la violencia. "Son los que llaman a hacer trizas el proceso", y le parece "desleal" con el país no reconocer la verdad.

Para Leyva, "siempre ha habido un coco en Colombia", y lo fueron el general Gustavo Rojas Pinilla (entre 1953 y 1957), ahora lo es la paz y el castrochavismo. "Eso no existe, es un mote de campaña que se inventaron, un cuento de tontos".

¿Está convencido de que las Farc dijeron toda la verdad?, se le pregunta. "Si es que están por decirla, es que es un proceso de 50 años, pero ya han hablado del secuestro de los diputados, he visto actos de reconciliación en Colombia y en La Habana, con víctimas. Simplemente observo, tomo fotos, aplaudo. Que no todo el mundo esté al tanto de eso, es otra cosa, y que haya que hacer muchos actos de verdad, reconocimiento de víctimas y reparación, también es cierto".



¿Y del Eln?

Con el senador del Polo Democrático Iván Cepeda, Leyva ha tratado en Quito (Ecuador) de destrabar las negociaciones Gobierno-Eln, una guerrilla con casi 60 años de existencia, pero que están suspendidas por la escalada de violencia de este grupo armado.

"El cese de hostilidades les gustó, pero la situación que se presentó en el mecanismo de verificación llevó a que se presentaran problemas de orden público y muertes. Esta es una obra de humanos, no hay varitas mágicas. Se sabía anticipadamente que la tregua con el Eln tenía un punto final. Se sugirieron ciertas cosas para que no se dañara, pero desafortunadamente no siempre como se piensa resultan las cosas. Ahí es cuando se requiere entrar y ver cómo se puede recomponer", afirma.

Repudia que hayan metido civiles en la confrontación, que sean las primeras víctimas, como ocurre generalmente. "Por eso no puede dejarse esto al garete, porque hoy se habla del ataque en Barranquilla, ¿pero mañana y pasado mañana y dentro de seis meses? No, eso hay que cortarlo en su base. Que han habido dificultades, sí y hay que identificarlas, pero he visto que hay interés por implementar un mecanismo que puede tener éxito. Y la recomposición es para todo mundo, aún para los que sin haber estado alzados en armas, sin haber sido miembros de la fuerza pública, estuvieron vinculados directa o indirectamente en el conflicto interno".



Sin máscaras

Para Leyva, lo fundamental está en la Comisión de la Verdad y en la Justicia Especial para la Paz. "El que no diga la verdad, se va para la cárcel. El que diga la verdad y reconoce su responsabilidad, goza de una pena restaurativa. Ese es un mecanismo nuevo en Colombia, pero que en el mundo ha funcionado. Sin verdad no puede haber paz, sin justicia restaurativa ni reparación ni víctimas, no puede haber paz. Lo que pasa es que la gente le tiene pavor a la verdad, sobre todo aquellos que han andado en todo el proceso con una máscara, no solo de la guerra sino en la política. Ya es hora de que todos nos quitemos la máscara, y detrás de cada máscara hay una realidad que el país necesita conocer. No importa el teflón, llegará un momento en que nadie podrá esconder la verdad. Llegó la hora de la verdad, de las víctimas y de replantear la historia de Colombia; sino, no puede haber reconciliación y reconstrucción de los valores nacionales".



Con un desmovilizado

El desmovilizado Edwar Cobos Téllez, alias Diego vecino, considera que han tenido experiencias valiosas para que en el proceso de paz con las Farc no se cometan los mismos errores que con las Auc. "11 años inmersos en procesos de justicia transicional, el acercamiento con las víctimas, los actos de perdón y de reparación, todos importantes para ser tenidos en cuenta en el proceso de Justicia Especial para la Paz porque coadyuvan a que haya un mejor entendimiento y más espacios de reconciliación. Pero nos excluyeron".

Hace un llamado respetuoso a la tolerancia porque es mejor tener a las Farc tratando de ganarse algún voto de confianza, aunque podría no ser el momento. "Es mejor que echen babas en sus discursos, que balas con sus fusiles".

Antes de pensar en que las Auc se conviertan en actores políticos, una vez cumplido el componente judicial, Diego vecino sostiene que es necesario tener una reinserción plena porque no puede ser que sea ofreciéndoles ser ciudadanos de segunda categoría, parias de la sociedad.

"Así nos sentimos, no podemos ejercer la función pública, no podemos ni siquiera elegir, que es el derecho mínimo que tiene un ciudadano cuando cumple con las víctimas y la verdad. Eso es lo que estamos pidiendo, tener una reintegración plena, que estemos todos los actores del conflicto, y que la solución sea una sola".

Considera que ya han aportado. Suman los 11 años metidos en despachos judiciales de lunes a viernes rindiendo versiones libres, las condenas pagadas en el marco de justicia y paz, las miles de imputaciones de hechos, el esclarecimiento de por lo menos 150 mil hechos, la entrega de fosas y recibir el perdón de un buen sector de las víctimas. "Cifras vergonzantes, entre otras cosas", agrega.

Reconoce que cometieron hechos atroces contra la sociedad civil, pero sostiene que hay que entender que la verdad es el principio reparador por excelencia. "Sin verdad no hay perdón, sin perdón no hay paz, y sin paz no hay reconciliación. Con la verdad, la mayoría de víctimas considera que por lo menos se les resarce el daño causado. La vida de un ser querido es irreparable y en eso no podemos pensar que haya reparación".

En cuanto a la creación de bandas criminales (bacrim) luego de su desmovilización, explica que los fenómenos de violencia residuales, después de un proceso de paz, estadísticamente ocurren. Compara el proceso de San Salvador, donde el porcentaje de reincidencia después de la primera desmovilización fue de 110%, y la de las Auc, según organismos de inteligencia, fue entre 6 y 7%.

"Desmovilizamos 31 mil 768 hombres y mujeres. Algo similar está pasando con las llamadas disidencias de las Farc. Sigo convencido que quienes están avanzando en el proceso de paz, le están cumpliendo al proceso. Lo otro es ese fenómeno, y lo que se necesita es la presencia del Estado. Mientras no haya una reintegración plena, siempre existirá este riesgo, porque son muchachos que tienen más puntería que cultura, aprendieron primero a disparar un arma que a firmar su nombre en una hoja de papel".



Destacado

"Lo que pasa es que la gente le tiene pavor a la verdad, sobre todo aquellos que han andado en todo el proceso con una máscara": Álvaro Leyva.


viernes

LIBERTAD RELIGIOSA Y CONSOLIDACIÓN DE LA PAZ


¿Qué tienen que decir los excombatientes?
Izq. Edwar Cobos Téllez - Der. Marcos Calarcá
Instituto Caro y Cuervo
Auditorio Ignacio Chaves de la Casa de Cuervo Calle 10 # 4-69, Barrio La Candelaria.
Bogotá, Colombia.

Organizador:
Subdirección de Asuntos de Libertad Religiosa y de Conciencia
Dirección de Derechos Humanos
Secretaria Distrital de Gobierno de Bogotá
Edificio Liévano

El objetivo de este ciclo de conversatorios es institucionalizar un espacio para el intercambio de ideas alrededor de los derechos fundamentales consagrados en los artículos 18 y 19 de nuestra Constitución que garantizan la libertad religiosa y de conciencia.

El moderador definido para este encuentro es un delegado de la Arquidiócesis de Bogotá. El público asistente estuvo conformado en su mayoría por representantes de organizaciones religiosas. 

Invitados para este conversatorio:

Luis Alberto Albán Burbano «Marcos Calarcá»
Liliana López «Olga Lucía Marín»
Tomás Chamorro «Eduardo Martínez»
Leonardo Escobar Londoño «Pájaro»
Edwar Cobos «Diego Vecino»


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Ponencia del Colectivo de Desmovilizados exAUC, presentada por Edwar Cobos Téllez


Bogotá, 5 de octubre de 2017


Conversatorio:
Libertad de Religión y Conciencia, Iglesias y Construcción de Paz

Ponencia del Colectivo de Desmovilizados exAUC:
Por una Colombia en Paz: Libre, Diversa y Plural


Apreciados Señores y Señoras presentes, muy buenas tardes.

“Habrá más alegría en el Cielo por un solo pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no tengan necesidad de conversión” 
(Evangelio de San Lucas, capítulo 15, versículo 7)


Constituye para mí un honor participar de este encuentro, poder dialogar y expresarme en este magno solar de cultura y democracia, afirmando el espíritu de libre intercambio de ideas y propósitos entre actores que fuimos de una guerra que jamás debió suceder.

Asumo aquí la representación del Colectivo de Desmovilizados de las exAUC que hace quince años comenzamos el azaroso proceso que nos lleva de la guerra a la paz, de la maldita violencia a la necesaria Reconciliación, en un contexto de dificultades muy grandes por las propias y ajenas ignorancias, por los propios y ajenos sesgos y prejuicios. 

Sean mis primeras palabras de perdón y arrepentimiento, de humilde y sincero reconocimiento por los propios horrores cometidos y las violencias desatadas. No caben en este escenario a corazón abierto, ni excusas ni atenuantes, ni memorial de agravios ni asignación de culpas que no sean las propias. A todos ustedes perdón, a Colombia entera perdón.

Las Autodefensas no pretendimos jamás utilizar la religión como una motivación para la guerra, mucho menos abusar de la religiosidad profunda y plural de nuestro pueblo para haber dirigido hacia nuestros contrincantes la supuesta ira de Dios. No le asignamos a nuestra fe en Dios ninguna culpa, ninguna responsabilidad, ninguna justificación, ni la más mínima, que pudiera trasladar hacia la Omnipotencia divina responsabilidad alguna sobre las culpas humanas, personales y colectivas, que nos caben enteramente, y por las cuales nos hacemos plenamente responsables ante Dios, ante la Ley y ante las víctimas que hemos violentado y ofendido gravemente.

Las Autodefensas sostenemos enfáticamente que los derechos de libertad, de culto y de conciencia consagrados en la Constitución de 1991 deben ser respetados, practicados, ampliados y profundizados en el ejercicio de los derechos y los deberes de todo buen ciudadano, en particular en el ejercicio de la política, el cumplimiento de las funciones públicas y el desarrollo de la democracia, escenarios donde aspiramos participar y difundir nuestras propias miradas, ideas y expectativas sobre el País que soñamos y donde queremos honrar la desmovilización y reinserción que continuamos protagonizando hasta arribar finalmente a su conclusión plena y definitiva en igualdad de derechos y obligaciones con todos los excombatientes del conflicto armado y social.

Dicho esto, también doy fe que la experiencia religiosa íntima y personal en el seno de quienes constituimos las extinguidas Autodefensas ha sido y sigue siendo poderosa, en el seno del catolicismo en particular, del cristianismo en general, y también de concepciones propias de los pueblos originarios americanos y africanos, cuya originalidad y también hibridación, produce caracterizaciones valiosas y múltiples nacidas del mestizaje y ancladas en la diversidad. No puedo hablar entonces con propiedad de tal o cual teología del pueblo, o fe religiosa en particular, pero sí de una experiencia místico-religiosa y espiritual que nutre de manera abrumadoramente mayoritaria, el alma y los sentimientos de los excombatientes que integran nuestro Colectivo de exAUC.

Es en el desarrollo de este proceso complejo e incierto de negociación política, abandono de las armas, presentación ante los Tribunales de la Justicia Transicional, declaración de la verdad, cumplimiento de las condenas, reparación de las víctimas y garantías de no repetición, donde la Religión profesada, la Fe asumida y practicada, la Oración personal y comunitaria, la vida Sacramental y el culto ofrecido a Dios, satisfacen y enriquecen el curso existencial de una vida que no puede darse el lujo de prescindir de la construcción así sea precaria y poco fundamentada, de una cierta Ética y una cierta Religiosidad. 

Quienes hemos visto de cerca la muerte, quienes hemos convivido a diario con la distancia y nostalgia de nuestros seres queridos, quienes hemos afrontado los peligros y los embates del enemigo, quienes hemos tomado decisiones literalmente de vida o muerte, hemos sentido en nuestras conciencias que Dios es mucho más que un catecismo o que una iglesia y una misa, o un simple culto. Dios está allí, aquí, en todas partes, siempre, interrogándonos, protegiéndonos, reprochándonos, premiándonos, castigándonos, impidiendo que la deshumanización que la guerra trae consigo, sea completa, sea definitiva. 

Sea esta la ocasión propicia para hablar sobre estos temas, entre quienes hemos sido enemigos, entre quienes tanto daño nos hemos hecho, y tanto dolor y victimización hemos producido a terceros, para comenzar a sincerarnos, a trabajar conjuntamente, a despojarnos de cualquier resquicio donde anide aún el rencor, el odio. No sea que el final de la guerra o el modo en que los gobiernos y las clases políticas vayan a querer administrar el posconflicto, termine generando nuevos resentimientos, nuevas desigualdades, nuevas exclusiones y discriminaciones, que impidan que sigamos avanzando hacia la Reconciliación plena, la Paz completa, la Colombia nueva donde quepamos todos.

En el seno de las exAutodefensas somos partidarios que así como el Estado ha de ser laico para que ninguna religión ejerza el monopolio de la fe e imponga obligatoriamente una religión de Estado, también el Estado ha de ser respetuoso de la diversidad religiosa, del agnosticismo y ateísmo, gestor de encuentros y diálogos entre las diversas comunidades, posean fe o no la posean, posean una fe o posean otra, con el propósito de auspiciar la ética de la solidaridad, la práctica de la libertad religiosa, del pensamiento libre no religioso, donde la resolución de las controversias y los conflictos pueda hacerse de forma democrática y pacífica, sin que ideologías ni religiones pretendan fanatizar ni enfrentar a muerte las diversas concepciones y teorías acerca del cielo y la tierra, la economía y la política, la ciencia y la sociedad.

Sostenidos aquí y ahora sobre el umbral que conduce al final definitivo del conflicto armado, siendo protagonistas del incipiente comienzo de la convergencia inevitable de todos los procesos de paz en curso o a punto de iniciarse, consideramos este un buen momento para sentar las bases del compromiso sagrado por la no violencia, por la reafirmación de las garantías de no repetición, por el nunca más la guerra.

Quienes constituimos el Colectivo de Desmovilizados de las exAUC elevamos desde aquí la voz y abrimos nuestro corazón y tendemos nuestros brazos y manos para continuar en el camino abierto hoy, para seguir avanzando juntos, con todos los excombatientes de todos los grupos enfrentados por el conflicto armado, hacia una convergencia definitiva, sin condiciones ni distingos, sin sesgos ni exclusiones.

Por una Colombia libre de toda opresión, libre de toda injusticia, diversa en su democracia, plural en su religiosidad, solidaria en su ética.

Por una Colombia en Paz: Libre, Diversa y Plural.


Muchas gracias.








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