viernes

LIBERTAD RELIGIOSA Y CONSOLIDACIÓN DE LA PAZ


¿Qué tienen que decir los excombatientes?
Izq. Edwar Cobos Téllez - Der. Marcos Calarcá
Instituto Caro y Cuervo
Auditorio Ignacio Chaves de la Casa de Cuervo Calle 10 # 4-69, Barrio La Candelaria.
Bogotá, Colombia.

Organizador:
Subdirección de Asuntos de Libertad Religiosa y de Conciencia
Dirección de Derechos Humanos
Secretaria Distrital de Gobierno de Bogotá
Edificio Liévano

El objetivo de este ciclo de conversatorios es institucionalizar un espacio para el intercambio de ideas alrededor de los derechos fundamentales consagrados en los artículos 18 y 19 de nuestra Constitución que garantizan la libertad religiosa y de conciencia.

El moderador definido para este encuentro es un delegado de la Arquidiócesis de Bogotá. El público asistente estuvo conformado en su mayoría por representantes de organizaciones religiosas. 

Invitados para este conversatorio:

Luis Alberto Albán Burbano «Marcos Calarcá»
Liliana López «Olga Lucía Marín»
Tomás Chamorro «Eduardo Martínez»
Leonardo Escobar Londoño «Pájaro»
Edwar Cobos «Diego Vecino»


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Ponencia del Colectivo de Desmovilizados exAUC, presentada por Edwar Cobos Téllez


Bogotá, 5 de octubre de 2017


Conversatorio:
Libertad de Religión y Conciencia, Iglesias y Construcción de Paz

Ponencia del Colectivo de Desmovilizados exAUC:
Por una Colombia en Paz: Libre, Diversa y Plural


Apreciados Señores y Señoras presentes, muy buenas tardes.

“Habrá más alegría en el Cielo por un solo pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no tengan necesidad de conversión” 
(Evangelio de San Lucas, capítulo 15, versículo 7)


Constituye para mí un honor participar de este encuentro, poder dialogar y expresarme en este magno solar de cultura y democracia, afirmando el espíritu de libre intercambio de ideas y propósitos entre actores que fuimos de una guerra que jamás debió suceder.

Asumo aquí la representación del Colectivo de Desmovilizados de las exAUC que hace quince años comenzamos el azaroso proceso que nos lleva de la guerra a la paz, de la maldita violencia a la necesaria Reconciliación, en un contexto de dificultades muy grandes por las propias y ajenas ignorancias, por los propios y ajenos sesgos y prejuicios. 

Sean mis primeras palabras de perdón y arrepentimiento, de humilde y sincero reconocimiento por los propios horrores cometidos y las violencias desatadas. No caben en este escenario a corazón abierto, ni excusas ni atenuantes, ni memorial de agravios ni asignación de culpas que no sean las propias. A todos ustedes perdón, a Colombia entera perdón.

Las Autodefensas no pretendimos jamás utilizar la religión como una motivación para la guerra, mucho menos abusar de la religiosidad profunda y plural de nuestro pueblo para haber dirigido hacia nuestros contrincantes la supuesta ira de Dios. No le asignamos a nuestra fe en Dios ninguna culpa, ninguna responsabilidad, ninguna justificación, ni la más mínima, que pudiera trasladar hacia la Omnipotencia divina responsabilidad alguna sobre las culpas humanas, personales y colectivas, que nos caben enteramente, y por las cuales nos hacemos plenamente responsables ante Dios, ante la Ley y ante las víctimas que hemos violentado y ofendido gravemente.

Las Autodefensas sostenemos enfáticamente que los derechos de libertad, de culto y de conciencia consagrados en la Constitución de 1991 deben ser respetados, practicados, ampliados y profundizados en el ejercicio de los derechos y los deberes de todo buen ciudadano, en particular en el ejercicio de la política, el cumplimiento de las funciones públicas y el desarrollo de la democracia, escenarios donde aspiramos participar y difundir nuestras propias miradas, ideas y expectativas sobre el País que soñamos y donde queremos honrar la desmovilización y reinserción que continuamos protagonizando hasta arribar finalmente a su conclusión plena y definitiva en igualdad de derechos y obligaciones con todos los excombatientes del conflicto armado y social.

Dicho esto, también doy fe que la experiencia religiosa íntima y personal en el seno de quienes constituimos las extinguidas Autodefensas ha sido y sigue siendo poderosa, en el seno del catolicismo en particular, del cristianismo en general, y también de concepciones propias de los pueblos originarios americanos y africanos, cuya originalidad y también hibridación, produce caracterizaciones valiosas y múltiples nacidas del mestizaje y ancladas en la diversidad. No puedo hablar entonces con propiedad de tal o cual teología del pueblo, o fe religiosa en particular, pero sí de una experiencia místico-religiosa y espiritual que nutre de manera abrumadoramente mayoritaria, el alma y los sentimientos de los excombatientes que integran nuestro Colectivo de exAUC.

Es en el desarrollo de este proceso complejo e incierto de negociación política, abandono de las armas, presentación ante los Tribunales de la Justicia Transicional, declaración de la verdad, cumplimiento de las condenas, reparación de las víctimas y garantías de no repetición, donde la Religión profesada, la Fe asumida y practicada, la Oración personal y comunitaria, la vida Sacramental y el culto ofrecido a Dios, satisfacen y enriquecen el curso existencial de una vida que no puede darse el lujo de prescindir de la construcción así sea precaria y poco fundamentada, de una cierta Ética y una cierta Religiosidad. 

Quienes hemos visto de cerca la muerte, quienes hemos convivido a diario con la distancia y nostalgia de nuestros seres queridos, quienes hemos afrontado los peligros y los embates del enemigo, quienes hemos tomado decisiones literalmente de vida o muerte, hemos sentido en nuestras conciencias que Dios es mucho más que un catecismo o que una iglesia y una misa, o un simple culto. Dios está allí, aquí, en todas partes, siempre, interrogándonos, protegiéndonos, reprochándonos, premiándonos, castigándonos, impidiendo que la deshumanización que la guerra trae consigo, sea completa, sea definitiva. 

Sea esta la ocasión propicia para hablar sobre estos temas, entre quienes hemos sido enemigos, entre quienes tanto daño nos hemos hecho, y tanto dolor y victimización hemos producido a terceros, para comenzar a sincerarnos, a trabajar conjuntamente, a despojarnos de cualquier resquicio donde anide aún el rencor, el odio. No sea que el final de la guerra o el modo en que los gobiernos y las clases políticas vayan a querer administrar el posconflicto, termine generando nuevos resentimientos, nuevas desigualdades, nuevas exclusiones y discriminaciones, que impidan que sigamos avanzando hacia la Reconciliación plena, la Paz completa, la Colombia nueva donde quepamos todos.

En el seno de las exAutodefensas somos partidarios que así como el Estado ha de ser laico para que ninguna religión ejerza el monopolio de la fe e imponga obligatoriamente una religión de Estado, también el Estado ha de ser respetuoso de la diversidad religiosa, del agnosticismo y ateísmo, gestor de encuentros y diálogos entre las diversas comunidades, posean fe o no la posean, posean una fe o posean otra, con el propósito de auspiciar la ética de la solidaridad, la práctica de la libertad religiosa, del pensamiento libre no religioso, donde la resolución de las controversias y los conflictos pueda hacerse de forma democrática y pacífica, sin que ideologías ni religiones pretendan fanatizar ni enfrentar a muerte las diversas concepciones y teorías acerca del cielo y la tierra, la economía y la política, la ciencia y la sociedad.

Sostenidos aquí y ahora sobre el umbral que conduce al final definitivo del conflicto armado, siendo protagonistas del incipiente comienzo de la convergencia inevitable de todos los procesos de paz en curso o a punto de iniciarse, consideramos este un buen momento para sentar las bases del compromiso sagrado por la no violencia, por la reafirmación de las garantías de no repetición, por el nunca más la guerra.

Quienes constituimos el Colectivo de Desmovilizados de las exAUC elevamos desde aquí la voz y abrimos nuestro corazón y tendemos nuestros brazos y manos para continuar en el camino abierto hoy, para seguir avanzando juntos, con todos los excombatientes de todos los grupos enfrentados por el conflicto armado, hacia una convergencia definitiva, sin condiciones ni distingos, sin sesgos ni exclusiones.

Por una Colombia libre de toda opresión, libre de toda injusticia, diversa en su democracia, plural en su religiosidad, solidaria en su ética.

Por una Colombia en Paz: Libre, Diversa y Plural.


Muchas gracias.








jueves

Bogotá, 20 de octubre de 2017



CONVERSATORIO POR LA PAZ
Organizado por la Corporación Universitaria Iberoamericana


En el acto de clausura  de la "Semana por la Paz", organizado en Bogotá por la Corporación Universitaria Iberoamericana, participaron  actores internacionales y representantes de diferentes sectores relacionados con el conflicto colombiano.


Dra. Pilar Rueda:  Asesora de la subcomisión de género en los diálogos de paz en La Habana (Cuba) y consultora en género e infancia de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).

Sra. Angela María Escobar: Víctima y Representante Víctimas de delitos de Género.

Carlos Alberto Grajales e Ivan Javier Lopez Castro:  Representantes de la FARC.

Leonardo Escobar y Edwar Cobos Téllez: Representantes de las exAUC.








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