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Carta dirigida por Francisco Galán a Monseñor Julio César Vidal

Monseñor Vidal: he leído con mucha atención su entrevista publicada en EL COLOMBIANO del día 24 de abril. Es el mejor anuncio que usted ha podido hacer en esta Semana de Pascua. Es el testimonio vivo que, más allá del dolor de la crucifixión, hay que seguir buscando de la vida y la esperanza.

Quiero manifestarle abiertamente que comparto sus planteamientos y me sumo a su llamado. Aquí hay que hacer algo por detener la muerte, la barbarie y la desesperación.

Sé que Ud. se posesionó el 1 de diciembre de 2001 como séptimo Obispo de la Diócesis de Montería. Años antes, estando yo en la prisión, generé una discusión pública, porque siendo militante del Eln denunciaba a las Farc cuando ejecutaron la masacre de 35 personas en el barrio La Chinita, de Urabá.

Eso sucedió al amanecer del día 23 de enero de 1994, hace ya 17 años. Desde ese tiempo y aun desde antes, en esta martirizada región de Urabá y Córdoba no cesa la violencia. Unas veces bajo la responsabilidad de unos actores; otras con la responsabilidad de los contrarios, y así sucesivamente.

Valoro altamente su permanente esfuerzo por la búsqueda de la paz y desde acá me sumo a las iniciativas que están impulsando desde la Diócesis de Montería y la Corporación Paz y Desarrollo para Córdoba y Urabá (Cordupaz). Pueden contar conmigo.

No podemos aceptar que estamos condenados eternamente a la violencia.

Tenemos que reconocer que cuando los conflictos no se resuelven de fondo tienden a reciclarse en nuevas formas de violencia.

El anterior proceso con las Auc no terminó bien. Mejor, no ha concluido aún. Hoy es necesario evaluar, rectificar y buscarle un mejor final a un proceso que, a pesar de todo, le ha hecho también aportes a la paz de Colombia.

De otro lado, estoy de acuerdo con Ud. de que el Estado ha de reconocer que más allá de la salida netamente militar, se han de encontrar soluciones conversadas, concertaciones de conveniencia a favor de la sociedad, salidas dignas para el Estado y la comunidad, pero también compromisos serios y profundos por parte de las bandas y las formas de violencia que se expresan en la región

También yo he oído de ellos la afirmación que usted hace en la entrevista que "quieren entregarse y quieren parar esta violencia que a ellos mismos se les ha salido de las manos".

He estado pendiente de sus llamados al desmonte de las bandas y al diálogo con el Gobierno para buscar las condiciones de su entrega.

Lo he seguido de cerca cuando habla con unos y con otros, y muchas veces me he querido encontrar con usted para que sumemos fuerzas y junto con otros les propongamos al Gobierno Nacional, al país y la comunidad internacional, una mejor terminación del anterior proceso con las Auc, y una nueva hoja de ruta para la solución definitiva de las violencias promovidas por las bandas urbanas, las guerrillas y las bandas rurales en Colombia.



2 comentarios:

  1. no se entiende tiene que tener un destinatario completo y en orden, bien creado para el destinatario.

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