lunes

Carta enviada a los organizadores del foro “LEGISLAR PARA LA PAZ”

Doctor
JUAN MANUEL SANTOS CALDERON
Presidente de la Republica


Doctor
ROY BARRERAS
Presidente de la Comisión de Paz del Senado de la Republica


Doctor
JUAN CARLOS HENAO
Presidente Corte Constitucional


Doctor
CAMILO HUMBERTO TARQUINO GALLEGO
Presidente Corte Suprema de Justicia


Doctor
MAURICIO FAJARDO
Presidente Consejo de Estado


Doctora
VIVIANE MORALES HOYOS
Fiscal General de la Nación


Doctor
PIERRE JEAN VANDOORNE
Embajador de Francia en Colombia


Doctor
NICOLÁS MARTÍN-CINTO
Embajador de España en Colombia


Doctor
DIDIER PFIRTER
Embajador de Suiza en Colombia


Doctor
MARCELO ALVAREZ
Jefe Misión de Apoyo al Proceso de Paz – MAPP-OEA


Doctor
BALTASAR GARZÓN
Asesor del Tribunal Penal Internacional de la Haya


Doctor
PABLO DE GREIFF
Director de la Unidad de Investigación del Centro Internacional para la Justicia Transicional (ICTJ) con sede en Nueva York


PANELISTAS Y ORGANIZADORES DEL FORO “LEGISLAR PARA LA PAZ”


DEMÁS ASISTENTES.


Excelentísimos Señores.


Respetuosos de todos ustedes y de su condición de altos dignatarios y representantes de todos los Colombianos y de la Comunidad Internacional, los Miembros Representantes de las extintas Autodefensas Unidas de Colombia recluidos en la Cárcel Picota de esta ciudad, en nombre y representación de los desmovilizados y postulados a la Ley de Justicia y Paz, les hacemos llegar nuestro saludo cordial y nuestros augurios de éxito en su alta y dignísima misión de construir las bases solidas a partir de estos encuentros, para hacer de Colombia un país de Paz y Prosperidad.


Quienes por estar sujetos de forma voluntaria a la Ley 975 de 2005, componente jurídico del Proceso Político de Paz con la extinta organización que lideramos, queremos manifestarles por medio de esta misiva que respetamos y compartimos la franca decisión que ha tomado el Gobierno Nacional y un importante y mayoritario sector de nuestra dirigencia en representación de la Sociedad Colombiana, de asumir ante el Congreso de la Republica y el País entero acerca de la existencia en nuestra Nación de un conflicto armado interno. Ni Colombia ni el mundo ignoran del conflicto armado interno, sus características de inusual y persistente duración, sus irregulares y degradadas manifestaciones cuyas letales evidencias multiplicadas tras decenios de fratricidas enfrentamientos, se abaten inmisericordes sobre la atribulada y victimizada población Colombiana.


Por más de dos décadas envueltos por las fauces devoradoras de la guerra como actores políticos del conflicto armado Colombiano, confrontamos desde la ilegalidad impulsados por muchas causas y razones a otro actor político armado en las mismas condiciones de ilegalidad, como así mismo también nos toco enfrentar en algunos casos a las fuerzas legales e institucionales del Estado. Razones y causas que hemos venido dando a conocer como nuestra Verdad en los Tribunales creados para la Justicia y la Paz, reconociendo primero que todo, que con nuestras acciones generamos dolor y desolación que produjo profundas heridas, pero que movidos por un hondo y sincero arrepentimiento, queremos e intentamos Reparar conscientes que hay cicatrices en el alma de las victimas que jamás se podrán resarcir completamente, por ello nuestro compromiso inquebrantable de honrar este proceso a favor de las víctimas y la Sociedad, aunado al interminable empeño de conseguir su Perdón.


Celebramos y valoramos en toda su dimensión este importante encuentro del Foro “Legislar para la Paz”, que indudablemente va a dar como resultado el gran Consenso que necesitamos para la consolidación del "NUEVO MARCO DE JUSTICIA TRANSICIONAL", puerto de llegada del Proceso de Paz con las extintas AUC y punto de partida para los Procesos de Paz venideros con todos los actores del Conflicto Armado Interno Colombiano, que hoy continúan o persisten en su lucha armada.

Colocamos nuestra firma al pie de esta carta y los saludamos confiados que con su noble y valerosa conducción y decisión acorde a la alta dignidad que ustedes representan, a partir de hoy, a partir de este encuentro, no prevalecerán ni se impondrán los criminales designios de quienes quieren eternizar la guerra. Estamos convencidos que la Paz y la Reconciliación entre todos los Colombianos no solo es ahora posible, sino que también está más cercana.


Dios los bendiga y DIOS bendiga a Colombia.




EDWAR COBOS TÉLLEZ
MANUEL DE JESÚS PIRABAN
RAMÓN MARÍA ISAZA A.
LUIS EDUARDO CIFUENTES
LUIS EDUARDO ZULUAGA
JOSE BALDOMERO LINARES
OLIVERIO ISAZA GÓMEZ
WALTER OCHOA GUISAO
JHON FREDY GALLO B.



MIEMBROS REPRESENTANTES COMITÉ DE PRESOS POLÍTICOS DE LAS AUTODEFENSAS DESMOVILIZADAS

Pabellón de Justicia y Paz Penitenciaria la Picota.


Bogotá, Mayo 23 de 2011


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Propuesta de agenda dirigida al Doctor Miguel Samper Strouss

Doctor
MIGUEL SAMPER STROUSS
Director Nacional de Justicia Transicional
Ministerio del Interior y de Justicia
Ciudad.


Los Miembros Representantes y Postulados de las Extintas Autodefensas Unidas de Colombia, recluidos en el Pabellón ERE-3 de la Picota de Bogotá, presentamos un respetuoso saludo, reafirmando nuestra voluntad inquebrantable de seguir avanzando en el camino que conduzca a nuestra Nación, al fin primordial de la Paz y la Reconciliación, sentimiento que nos une a todos los connacionales, por ello manifestamos la necesidad de retomar la interlocución con el Gobierno Nacional, para tratar los temas que garanticen la sostenibilidad y continuidad del proceso de paz, todo dentro del nuevo marco político, social y jurídico del mismo.


En el entendido que esta reunión se llevará a cabo en los próximos días en esta Penitenciaria, de manera respetuosa le proponemos la siguiente agenda:


1-. Temática Nuevo Marco de Justicia Transicional.


Ley 975 de 2005

Ley 1424 del 29 de diciembre de 2010

Demás normas que regulan la materia

Primera Sentencia en firme de justica y paz


2-. Desarrollo legal de los Establecimientos de Reclusión para la Justicia Transicional de conformidad con el artículo 30 de la ley 975 de 2005 y la resolución 06305 del 26 de junio de 2009, articulo 5º, en concordancia con el único fallo en firme de justicia y paz emanado de la Honorable Corte Suprema de Justicia en el caso EDWAR COBOS TÉLLEZ Y UBER BANQUEZ, donde se definió que la justicia transicional y la permanente son diferentes y desde luego el tratamiento al interior del lugar de reclusión


3-. Postulaciones y programas de reintegración


4-. Seguridad de los desmovilizados, familiares y abogados, conducción de postulados a las diligencias.



Con nuestro más profundo respeto,



EDWAR COBOS TÉLLEZ
MANUEL DE JESÚS PIRABAN
RAMÓN MARÍA ISAZA A.
LUIS EDUARDO CIFUENTES
LUIS EDUARDO ZULUAGA
JOSE BALDOMERO LINARES
OLIVERIO ISAZA GÓMEZ
WALTER OCHOA GUISAO
JHON FREDY GALLO B.


Miembros Representantes Comité de Presos Políticos de las Autodefensas Desmovilizadas
Pabellón de Justicia y Paz Penitenciaria la Picota.

Bogotá, mayo 20 de 2011.


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domingo

Foro organizado por el Observatorio DDR de la Univ. Nacional de Colombia

“LA VERDAD EN LOS PROCESOS DE JUSTICIA Y PAZ CON LOS DESMOVILIZADOS DE LAS AUTODEFENSAS”

ALCANCES Y RETOS



Reflexión: “No podemos solucionar un problema pensando de la misma manera que pensábamos cuando lo creamos” A Einstein



Unidad para la Justicia y la Paz de la Fiscalía General de la Nación
Procuraduría Delegada de Justicia y Paz
Defensoría Pública de Postulados y de Victimas
Magistrados del Tribunal Superior de Bogotá – Sala de Justicia y Paz
Magistrados de la Corte Suprema de Justicia
Dirección de Justicia Transicional del Ministerio del Interior y de Justicia
Alta consejería para la Seguridad
MAPP/OEA
Entidades multilaterales de Cooperación Internacional


Buenas tardes. Se nos ha invitado muy amablemente por parte del Observatorio de Desmovilización Desarme y Reintegración de la Universidad Nacional de Colombia, a intervenir en este foro que han denominado “la verdad en los procesos de Justicia y Paz con los postulados de las Autodefensas Alcances y retos” que pretende dar salida al muy acertado trabajo del observatorio, en cuanto a su objeto de estudio, así como encontrar propuestas constructivas. En una forma amplia y participativa, incluyendo a todos los actores del conflicto armado en Colombia, y particularmente a quienes hoy nos encontramos inmersos en el proceso de “Justicia y Paz”, que fuimos actores armados y que en virtud de una afirmativa voluntad de paz accedimos a la desmovilización masiva, a la dejación de las armas y al acogimiento motu proprio del imperio de la ley, en un gesto humilde y sincero de contribución a la Paz como supremo interés de la nación.

Ofrezco de antemano mis disculpas si involuntariamente hiero susceptibilidades, habida cuenta estos temas son demasiado sensibles y de manera respetuosa solicito que se me entienda en la mejor disposición, no sólo de cumplir con el objetivo de este evento, sino también de aportar un grano de arena a la reconciliación de mis compatriotas colombianos, circunstancia que coincide con mi mayor anhelo.

Celebro al tiempo que agradezco esta irrepetible oportunidad que se nos brindan de escaparnos del contexto meramente jurídico, para pasar al plano en el que todos queremos estar que es el de idear de modo constructivo salidas coherentes, viables y sostenibles para la superación del conflicto que aún hoy afecta a nuestro país. El logro de la reconciliación nacional y la conquista de la paz es el más grande tributo a las generaciones venideras, a quienes no les podemos legar, de ninguna manera, el horror de la historia de los tiempos violentos de la nación exacerbados con mayor ímpetu desde los comedios del siglo pasado. Paso entonces a hacer la breve exposición, de acuerdo con los derroteros que ha ofrecido el observatorio para el desarrollo de esos temas, los cuales pudieran ser demasiado extensos pero que en razón de la limitación del tiempo vamos a ser lo más concisos posible.


TEMA 1: La reconstrucción de la verdad a partir de los diversos actores.


¿Cuál es la verdad que necesita el proceso de Justicia y Paz? Esta pregunta nos la hacemos insistentemente, cuando nos vemos abocados a las diligencias de versión libre y a los testimonios ante las entidades judiciales. Se plantea entonces por parte de los abogados si la verdad que se busca en Justicia y Paz es la verdad procesal, la que se puede probar o la verdad histórica o sea el relato de los hechos tal como ocurrieron. Es necesario responder entonces que la verdad que exige conocer el país y la humanidad es la verdad verdadera, y por eso estamos en un proceso de Justicia transicional y no en un proceso penal ordinario, ciertamente a los postulados nos corresponde decir la verdad de lo ocurrido y a la Justicia corroborar nuestro dicho. No es procedente pretender que el interés de nuestra parte sea el de procurar que se otorgue crédito a nuestra propia verdad, y que a la sociedad y las víctimas se les excluya del debate sobre la realidad de lo versionado, máxime cuando están en juego tantos sentimientos y cuando la realidad supera dolorosamente cualquier expectativa que se tenía frente a los hechos.


¿Está Colombia preparada para conocer la verdad? Es claro que ante la sensible y angustiosa realidad que entrañan los hechos declarados en las versiones, no es posible estar lo suficientemente preparados para afrontarlos. No hay protocolos psicológicos ni nada que predisponga a las víctimas para abordar el conocimiento de estos temas, pero, hay que contarlos y estos son los momentos oportunos para que el país los conozca. Por tanto esta pregunta ha de ser respondida con un SÍ rotundo. Esta es la hora las víctimas y de su derecho a conocer la verdad sin dilación alguna. No pueden esperar respuesta de un libro de historia dentro de 15, 20 o 100 años, ellas exigen respuesta inmediata, tienen derecho a ella, y por lo tanto es el momento para contar la verdad, y la sociedad debe estar preparada para ello, y dispuesta a escuchar y a enfrentar la responsabilidad que quepa.

¿Está Colombia realmente preparada para afrontar las consecuencias de la verdad? La respuesta a esta pregunta es condicionada, desde nuestro punto de vista. Considero que el país no ha dimensionado realmente las consecuencias de la verdad. Peor aún, se ha quedado corto en el alcance que le ha querido dar al tema de la verdad. Las consecuencias de la verdad se han querido dejar en el nivel nuestro, no se quiere, no se puede, no se debe y en cambio se obstruye el llegar a otros niveles y menos afrontar la responsabilidad en otras instancias.

¿La verdad facilita la reconciliación? Si rotundo. Desde nuestro punto de vista contar la verdad no sólo es catártico, sino que genera también procesos de catarsis en la sociedad en cuanto son liberadores, pues, el conocimiento de lo que realmente aconteció libera la tensión social que de otro modo estaría destinada a potenciar el conflicto. Una vez entendido esto no puede ser otro nuestro compromiso en el proceso en que estamos, si asumimos el reto de contar la verdad el resultado que esperamos no puede ser otro que lograra avanzar hacia la firme reconciliación.

¿Cómo puede lograrse la recomposición de contextos y la reconstrucción de hechos? Los contextos históricos no se pueden recomponer plenamente, mientras que los hechos sí se pueden reconstruir, de acuerdo con el pensamiento y conocimiento de cada actor. Así, aunque el contexto histórico no se puede variar si se debe generar hacia el futuro escenarios y contextos de acuerdo a lo que se quiere para el país, eso sí por la vía del consenso.


Se nos ha querido endosar la reconstrucción de la verdad sobre lo ocurrido en el conflicto armado colombiano, a los actores armados que hoy, desde la condición civil de desmovilizados concurrimos a los estrados judiciales a dar cuenta de nuestra actuación. La sociedad colombiana tiene que ser consciente que de nuestra parte la verdad es sólo una fracción de todo lo que realmente aconteció. Debemos contar nuestra verdad, pero esa verdad constituye una parte de un todo que en la mayoría de los casos escapa a nuestro propio conocimiento. En este punto fuerza admitir que también la verdad recae sobre otros actores que promovieron nuestro accionar, y se beneficiaron de ello, estos agentes deben concurrir, de igual forma como lo estamos haciendo los desmovilizados, a entregar esa parte de la verdad que aún falta y que el país debe conocer.

El país debe responder a este desafío diseñando e implementando otros mecanismos de justicia transicional, que permita a esos actores del conflicto concurrir a exponer su verdad, a develar su actuación, y desde luego obtener una pena, llamémosla alternativa, y a contraer la obligación de reparar a la sociedad y a las víctimas por el daño causado. En tanto esto no se dé, no sólo la verdad será incompleta sino que se generará un clima de mayor violencia, pues, la evasión de la responsabilidad por los delitos cometidos, se traducirá en más guerra, más impunidad y desde luego en absoluta imposibilidad de evitar la repetición de los horrores


Sólo habrá verdaderas garantías de no repetición el día en que todos los actores hayan pasado por la justicia, contando su verdad y reparado en debida forma y sus víctimas

¿Cómo concurren las diversas voces? La verdad sólo es una, pero tiene tantas percepciones cuantos actores participen en su construcción. Celebramos el muy importante paso que ha dado el Estado Colombiano al reconocer la ocurrencia de un conflicto armado interno. El avance fundamental que implica esta determinación es de hecho un reconocimiento a las víctimas del conflicto armado colombiano, quienes en el enfoque bastante extraña del gobierno anterior, no existían, puesto que no se puede ser víctima de un conflicto que no existe y en el que tiene tanta responsabilidad el estado.

TEMA 2: Confianzas e inseguridades al proceso penal especial.

Hay que mirar el tema desde dos escenarios temporales: Antes y después. Parto de la base de que el proceso de negociación que adelantó el extinto bloque Elmer Cárdenas de Autodefensas Campesinas, fue un proceso de negociación independiente del que adelantaron otros bloques de autodefensas que conformaban las AUC. Los temas de la negociación con el Gobierno Nacional discurrieron alrededor de dos conceptos fundamentales: en primer lugar el de la seguridad de las regiones donde teníamos presencia, y el beneficio de las comunidades con las que a su vez interactuamos. Dado que siempre consideramos que el origen del conflicto colombiano partía del abandono de las regiones por parte del Estado, era necesario asegurar la gestión permanente del citado Estado en esas regiones. En segundo lugar, el otro tema de interés por parte nuestra en la negociación, fue el de poder tender lazos de reinserción de los ex combatientes, es decir que el proceso fuera incluyente, que los tuviera en cuenta no solamente a los desmovilizados sino a las comunidades dentro de las cuales siempre hicieron parte como campesinos, y en las cuales iban a actuar nuevamente como civiles. En fin que también se tuviera en cuenta las poblaciones vulnerables, las víctimas, los desplazados, los campesinos desposeídos, y a otro tipo de población desarraigada por el conflicto en la región de Urabá.

Evidentemente los acercamientos y la negociación con el Gobierno Nacional se dieron con fundamento en el interés nacional de alcanzar la Paz, y que en esa medida existía confianza de que por parte del Estado representado en el Gobierno Nacional, se iba a tener mecanismos legales que nos permitieran dentro de nuestro paso a la civilidad, dar cabida a los preceptos universales de verdad, Justicia y reparación, así como obtener una pena alternativa, que nos redimiera frente a la sociedad y a la vez permitiera nuestra reincorporación plena a la vida civil. Esto era lo que creíamos, aquellos que nos propusimos dar el paso de desmovilizarnos y asumir como comandantes el ir voluntariamente a la cárcel a responder por nuestras actuaciones, bajo el marco de Justicia y Paz. Alrededor de 30 comandantes que en ese momento no teníamos ningún requerimiento judicial, no éramos parte de algún proceso judicial, ni tampoco teníamos condenas, pero que a conciencia sabíamos que debíamos responder por nuestras acciones, fuimos llegando voluntariamente a la cárcel nos presentamos a la fiscalía, nos entregamos a las autoridades, y por nuestros propios medios nos acercamos al sitio donde iríamos a ser recluidos para afrontar el proceso Justicia y Paz.

Para ese momento ya existía una gran incertidumbre, la ley de Justicia y Paz había sido modificada por la Honorable Corte Constitucional, y se avanzaba en desarrollos jurisprudenciales que recortaban cada vez más algunos aspectos fundamentales de la ley y nos ponían en una situación compleja frente al escenario futuro. Sin embargo pudo más nuestra voluntad de Paz y por tanto persistimos en ella, pese a tan adversas circunstancias que ya se prefiguraban en esos momentos.

¿Cómo afrontamos hoy el proceso de Justicia y Paz? La percepción generalizada entre todos los que hoy somos sujetos al proceso Justicia y Paz es de incertidumbre. No hay confianza en el Estado, la cantidad de problemáticas no resueltas dentro del marco de la ley no permiten tener una percepción distinta, el sólo hecho de no haberse solucionado por parte del Gobierno Nacional el tema de la fecha límite de aplicación de la ley, a pesar de haber sido su compromiso solemne dentro de la negociación con casi todos los grupos que se movilizaron con posterioridad al 25 julio 2005, genera esa percepción negativa, desestimula el proceso, frena completamente la voluntad de participar en el proceso, puesto que la mayor garantía es tener un marco legal aplicable con claridad, y este marco no se ha dado. Esta es la mayor dificultad que encuentran los desmovilizados hoy, para contar su verdad frente a sus actuaciones en el conflicto. Lo otro, es el problema de las consecuencias de contar la verdad que deben afrontar tanto los desmovilizados en las cárceles, como sus familias en donde se encuentre radicadas. Los señalamientos, la estigmatización, La cantidad de amenazas, las intimidaciones, que pasan de simple palabras a realidades, los asesinatos de familiares, los asesinatos de desmovilizados, de abogados e incluso de postulados a los procesos de Justicia y Paz dentro de las cárceles, desde luego desestimulan cualquier voluntad de contar la verdad. Nuestras familias están escondidas, muchas de ellas se han tenido que exiliar, en países que no los quieren recibir, existen listas negras, que circulan unas por debajo de cuerdas y otras abiertamente en las cuales se estigmatizan y discriminan a los desmovilizados y a sus familias, no hay oportunidades de empleo para ellos. Siendo así las cosas, ¿habrá reconciliación posible?

Y eso que estamos en un escenario donde aún no se ha tocado a las altas esferas del poder económico, político ni a las fuerzas armadas, inclusive, en los algunos de los pocos casos en que se han ventilado nombres de personas de las mencionadas esferas, no se ha provocado ninguna actuación judicial que conduzca a determinaciones en contra de esos individuos, La impunidad y la inmunidad siguen campeando en la Justicia. En otros casos, se ha observado cómo las acciones contra tales personas proceden de conformidad con la conveniencia de algunos poderes políticos o económicos, pero lo cierto es que no existe una respuesta sistemática y generalizada del Estado para judicializar a quienes han resultado, en múltiples menciones, referenciados en las diligencias de versión. Todo ello ocurre mientras nosotros y nuestras familias quedamos en evidencia y expuestos ante aquellos a quienes desenmascaramos ante la Justicia, entorpeciendo aún más nuestras posibilidades de reinserción a la vida productiva del país.

Hemos insistido públicamente a todas las autoridades, tanto administrativas como judiciales, que nuestro papel no es solamente de victimarios, el de ser los malos del paseo, sino que nuestro rol es hoy por hoy el de fungir como testigos de las graves violaciones de derechos humanos ocurridas en Colombia en los últimos 20 o 30 años. Somos testigos de excepción. En esa medida, también somos blancos de excepción. La prioridad de las fuerzas oscuras en este momento no puede ser otra que callarnos, sacarnos del panorama, desaparecernos de cualquier forma, así sea recurriendo a manipular y a utilizar recursos legales y gobiernos extranjeros para extraditarnos y hacernos callar a cualquier costo.

El genocidio de la autodefensa.
De esta situación de testigos de excepción de las graves violaciones de derechos humanos ocurridas en Colombia, se ha derivado lo que hemos dado en llamar el genocidio de la autodefensa. La Justicia debe documentar las estadísticas de cuántos y quiénes de los miembros representantes desmovilizados han sido asesinados, cuántos y quiénes de los comandantes en proceso de negociación o de acercamiento con el Gobierno Nacional fueron asesinados, cuántos desmovilizados han sido asesinados y si sus casos de alguna forma han sido relacionados con lo que se denomina "falsos positivos". Cuántos familiares de desmovilizados han sido eliminados, y finalmente cuántos abogados encargados de la defensa técnica han sido desplazados, amenazados y asesinados. En fin cuantas personas relacionadas directa o indirectamente con las extintas autodefensa, con el proceso de paz y con la ley de Justicia y Paz, se han convertido en personas altamente vulnerables y desprotegidas por el estado, un genocidio.

¿Qué confianzas ha brindado el proceso especial de Justicia y Paz? El proceso de Justicia y Paz hemos encontrado situaciones positivas que permiten valorarlas de tal forma que nos llevan a permanecer en el proceso. Entre ellas:

• Nuestra voluntad de colaborar y aportar nuestro grano de arena al proceso de paz en Colombia
• El entendimiento por las partes involucradas del proceso como constructivo y no controversial
• La actitud de las víctimas que ha madurado.


¿Qué ha ocurrido con el paso del tiempo? La inseguridad y sus efectos sobre la reconstrucción de la verdad. Como anunciamos anteriormente, existen algunos puntos que pudiéramos ver como fortalezas dentro del proceso y que permiten continuar en él, pero existen una gran cantidad de debilidades y amenazas que inciden directamente en el proceso y que determinan que haya muchísima más desconfianza, e incluso más temor, que optimismo y credibilidad. Pudiéramos ubicar entonces las mayores debilidades del proceso en las incertidumbres jurídicas que existen y que afectan necesariamente el proceso de la verdad. Son ellas, a las que ya nos hemos referido, la inseguridad jurídica, y la seguridad física.

Implicaciones de la pervivencia de organizaciones armadas ilegales. No quisiéramos tenernos que referir concretamente a organizaciones armadas ilegales que su perviven al proceso de negociación que adelantamos con el Gobierno Nacional, puesto que nuestra voluntad ha sido inquebrantable en cuanto a el desmonte total del fenómeno de autodefensas respecto de lo que nosotros dirigimos. Personalmente tengo que dar fe al país de que el bloque Elmer Cárdenas de Autodefensas Campesinas que lideré, se desmovilizó totalmente, de cara al Estado y frente a las comunidades en las que actuó, y que a partir del 15 agosto de 2006 nuestra voluntad y dedicación está exclusivamente dirigida a la reintegración y a sacar avante el proceso de Justicia y Paz.

El país debe reflexionar e identificar los fenómenos que subyacen en el fondo de nuevos grupos armados ilegales. Mina la confianza en la desmovilización y restan credibilidad al proceso de Justicia y Paz dentro de las organizaciones armadas ilegales. La supervivencia de las organizaciones subversivas y la aparición de nuevos actores armados, que no son otro simple fenómeno delincuencial, tienen como precedentes los graves problemas sociales que enfrenta nuestro país; Sin embargo queremos llamar la atención sobre ese fenómeno, puesto que si bien nuestra voluntad de paz ha sido y será firme, nos duele profundamente ver el esfuerzo que estamos haciendo mientras el Estado se mantiene ajeno a la atención de las causas objetivas del conflicto armado colombiano "QUE SI EXISTE”, y se evidencia en la ausencia de Estado reflejada en la desatención y largos años de injusticia social en las regiones, la inequidad económica cada vez mayor, la poca o nula cobertura de los servicios públicos esenciales, la poca o nula cobertura de los servicios de salud, la poca o nula disponibilidad de educación y la pésima calidad de esta, la absoluta inexistencia de oportunidades de trabajo, y ni que hablar de las posibilidades de tener entonces un salario digno y justo.

Espero que esta exposición haya cumplido en parte con las expectativas que se tenían frente a los alcances y retos del proceso Justicia y Paz en lo referente a nuestra intervención como postulados frente a la construcción de la verdad de lo acontecido principalmente con las graves violaciones de derechos humanos que se dieron en Colombia a partir de la acción de los grupos de autodefensas.

Muchas gracias por su amable atención, muchas gracias al Observatorio por su valiosa invitación, pues no sabe cuánto valoramos desde el encierro a que nos vemos sometidos la oportunidad de expresar nuestro pensamiento en ese espacio académico que ustedes han abierto y que sólo puede producir efectos de paz para nuestra atribulada patria. De todo el auditorio, con el mayor respeto,




FREDY RENDÓN HERRERA
Representante de la Comunidad de desmovilizados de la cárcel de Itagüí



Mayo 24 de 2011.

viernes

Un foro para 'Legislar la paz'

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Carta enviada a los organizadores del foro “LEGISLAR PARA LA PAZ”
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Les comparto la programación del "FORO PARA LEGISLAR LA PAZ", que sera instalado el lunes 23 de Mayo a las 07:00 horas en el Hotel AR Salitre de Bogotá, por el Sr. Presidente de la República y que contara con la participación de prestigiosos panelistas en esta materia de Justicia Transicional que tenemos en nuestra Patria, ademas de invitados de la Comunidad Internacional de las mas altas calidades e investiduras.

Mi respetuoso llamado a los abogados y todas las partes intervinientes involucrados en la Ley 975 de 2005, para que asistan y puedan dar a conocer sus valiosos aportes, fruto de la experiencia vivida en estos casi 6 años de ser protagonistas directos de la puesta en funcionamiento de la mencionada Ley.

Así mismo nuestra experiencia y vivencias en el Proceso de Paz, como gran soporte de la incansable búsqueda de los caminos que conlleven a la consolidación de la Paz y la Reconciliación Nacional, combinada o alimentada con todo el conocimiento y experiencia de quienes participaran como panelistas en este importante Foro, indudablemente van a dar como resultado, el gran Consenso que necesitamos para la consolidación del "NUEVO MARCO DE JUSTICIA TRANSICIONAL", puerto de llegada del Proceso de Paz con las extintas AUC y punto de partida para los Procesos de Paz venideros con TODOS los actores del Conflicto Armado Interno, que hoy continúan o persisten en su lucha armada.

Mucha suerte y DIOS bendiga e ilumine a todos los que tenemos la responsabilidad de terminar definitivamente con el espiral y ciclo vicioso de mas de cuatro décadas de violencia en nuestra amada Nación.


EDWAR COBOS.
 
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Este 23 de mayo se dará una cita histórica, convocada por la Comisión de Paz del Senado de la República, las embajadas de España, Francia y Suiza, la MAPP/OEA y la Revista SEMANA.

Expertos en paz y resolución de conflictos se reunirán el lunes 23 de mayo desde las 7:00 de la mañana en el Hotel AR Salitre de Bogotá, para dar inicio a la discusión jurídica y política sobre un nuevo esquema para la paz que permita reiniciar la búsqueda de la reconciliación nacional en el marco de los estándares del Estatuto de Roma.

Este encuentro se realizará con motivo del lanzamiento de las Mesas de Diálogo de la Comisión de Paz del Senado de la República. En éste se estudiaran temas como una eventual reforma a la Ley de Justicia y Paz, tipos de medidas de justicia transicional adecuadas a la realidad colombiana y la caracterización del delito político.

La asistencia a este encuentro es gratuita y las personas que quieran asistir deberán inscribirse en la página web de Foros Semana. Este foro tendrá una metodología de conversatorio, en el que los asistentes podrán realizar sus preguntas por escrito para que sean transmitidas por los moderadores de los diferentes paneles.

El evento será instalado por el presidente de la República, Juan Manuel Santos; el senador Roy Barreras, Presidente de la Comisión de Paz del Senado de la República; Pierre Jean Vandoorne, embajador de Francia en Colombia; Nicolás Martín-Cinto, embajador de España en Colombia; Didier Pfirter, embajador de Suiza en Colombia, y Marcelo Álvarez, jefe de Misión MAPP/OEA.

En horas de la mañana se realizará un foro con dos temas diferentes a cargo del juez español Baltazar Garzón, nuevo asesor de la MAPP OEA, y Pablo de Greiff, director de la Unidad de Investigación del Centro Internacional para la Justicia Transicional (ICTJ) con sede en Nueva York.

El panel del juez Garzón, que se realizará de 9:00 a 10:30 de la mañana, tendrá como tema 'El derecho a la paz Vs. los estándares internacionales en materia de verdad, justicia y reparación. Vertiente punitiva frente a la justicia transicional'.

Como comentaristas del primer panel estarán el magistrado Juan Carlos Henao, presidente de Corte Constitucional; Mauricio Fajardo, presidente Consejo de Estado; León Valencia, director de la Corporación Nuevo Arco Iris; Eduardo Pizarro, Vocal del Comité Fiduciario de la Corte Penal Internacional; Iván Orozco, profesor asociado del Departamento de Ciencia Política de la Universidad de los Andes, y será moderado por Alejandro Santos, director Revista SEMANA.

Entre las 11:00 de la mañana y la 1:00 de la tarde se realizará el panel '¿Cuáles podrían ser los escenarios y mecanismos de justicia transicional aplicables a las partes del conflicto armado colombiano?', a cargo de Pablo de Greiff.

Los comentaristas de este panel serán Vivian Morales, fiscal General de la Nación; Sergio Jaramillo, Alto Consejero de Seguridad Nacional; Alejandro Eder, Alto Consejero para la Reintegración; Eduardo Montealegre, exmagistrado de la Corte Constitucional; Alfredo Rangel, director Fundación Seguridad y Democracia, y será moderado por María Teresa Ronderos y Natalia Springer.

En horas de la tarde se realizarán cuatro mesas de trabajo relacionadas con procesos de justicia transicional y conflicto armado.

Mesa 1: Ley de Justicia y Paz: retos en el corto, mediano y largo plazo

Participantes: Baltasar Garzón, Gustavo Petro, Rodrigo Uprimny, Michael Reed-Hurtado, Miguel Samper, Alfonso Gómez Méndez, Gloria María Borrero, H. Senador Mauricio Lizcano, H. Senador Jorge Eduardo Gechem, H. Senador Carlos Alberto Baena, H. Senador Guillermo Santos Marín.

Moderador: María Victoria Llorente, Directora Ejecutiva de la Fundación Ideas para la Paz

Mesa 2: ¿Qué medidas deben implementarse a fin de garantizar seguridad jurídica a los presentes y futuros desmovilizados, pretendiendo salvaguardar la confianza legítima en el Estado?

Participantes: Camila de Gamboa, León Valencia, Marcelo Pisani (OIM), Eduardo Pizarro, Paula Gaviria (Fundación Social), Mauricio Mejía (País Libre), Alejandro Reyes (ACR), H. Senadora Gloria Inés Ramírez, H. Senador Juan Carlos Rizzeto, H. Senador Edinson Delgado, H. Senador Jorge Eduardo Londoño

Moderador: Martha Ruiz, asesora editorial Revista SEMANA

Mesa 3: Estatuto de Roma, ¿Guía o Camisa de fuerza para las legislaciones nacionales en materia de Paz?

Participantes: Héctor Olasolo, Juan Carlos Henao (Corte Constitucional), Bernardo Vela, Mario Gómez (Fundación Restrepo Barco), Augusto Ibáñez, Alejandro Ramelli, Carlos Franco, Pablo de Greiff (ICTJ), Daniel Millares, Óscar Julián Guerrero; H. Senadora Dilian Francisca Toro, H. Senador Alexander López, H. Senador Milton Rodríguez, H. Senador Luis Emilio Grajales

Moderador: Eduardo Montealegre, exmagistrado de la Corte Constitucional

Mesa 4: En un escenario de criminalización de la guerra, ¿cuál es la frontera para diferenciar el tipo de actor dentro del conflicto, si es de carácter político o meramente criminal?

Participantes: General Rafael Colón, General Gustavo Matamoros, Luis Eduardo Garzón, Iván Orozco, María Jimena Duzán, Alfredo Rangel, Abelardo de la Espriella, Antonio López Herazo (Nuevo Arco Iris), Jaime Granados, Francisco Echeverry (Director de Derechos Humanos, Ministerio de Relaciones Exteriores), Christophe Beney (CICR); H. Senador Roberto Gerlein, H. Senador Juan Lozano, H. Senador Lidio García

Moderador: Natalia Springer



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Carta enviada a los organizadores del foro “LEGISLAR PARA LA PAZ”
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sábado

En el camino de la Paz reconocer la verdad es el primer paso y promisoria señal

EDITORIAL

Colombia, Mayo de 2011
 
 
 
El reconocimiento expreso y enfático del Presidente Juan Manuel Santos sobre que SÍ existe –y “hace rato”- un conflicto armado en Colombia no solo precisa y contextualiza los alcances de la ley de víctimas sino que fundamentalmente hace honor a la verdad de los hechos y sincera de un tajo más de cincuenta años de historia patria, donde nada resultó más nefasto que pretender negar la realidad y nada más politiquero que hacer de tal negación una bandera política que en vez de unir dividiera a los colombianos.

Además, asumir la existencia del conflicto armado interno favorece y estimula el nuevo aire que oxigena las relaciones diplomáticas con los países vecinos, así como el impulso que está dando el actual Gobierno a la consolidación de Unasur. Reconocer la existencia de los problemas es el primer paso hacia la puesta en marcha de formas de solución y no podemos negar que Colombia con su violencia de medio siglo y su estigma del narcotráfico es considerado un ‘país problema’ para la región sudamericana por la conflictiva situación interna que conspira contra la integración continental, el desarrollo económico y el progreso social de todo el área.
 
Cuando la Presidencia de Santos no ha completado aún el primer año desde su posesión sentimos con satisfacción de desmovilizados comprometidos con la Verdad, la Justicia y la Reparación, que estamos asistiendo al inicio de una gesta inédita  de sinceramiento nacional en cuyos orígenes no podemos omitir de considerar la incidencia favorable que ha tenido y sigue teniendo el proceso de Justicia y Paz cuyas dolorosas y trágicas verdades han ido horadando las barreras del miedo, de la indiferencia y de las mentiras que el ocultamiento había tendido alrededor de la naturaleza del conflicto armado interno.

Nosotros, combatientes que hemos sido hasta nuestra voluntaria desmovilización -habiendo pasado por las fauces de la bestia del conflicto que todo lo devora-, estamos convencidos que el círculo virtuoso de Colombia comienza con el primer paso, tal vez el más difícil, pero seguramente el más imprescindible: asumir como Estado, como actores armados, como población, la verdad que nos hará libres, no decirnos más mentiras, no seguir pretendiendo pasar gato por liebre, y convertirnos en voceros de la buena nueva, humanitaria y solidaria, dirigida a hacer de la vida lo más sagrado, y de su respeto el primer punto insoslayable del Proceso de Paz y Reconciliación Nacional cuya puesta en marcha vislumbramos hoy más cerca que ayer, y seguramente más  vigente y deseada que nunca antes.
 
Lamentamos profundamente que la terquedad del Gobierno anterior, en su obsesiva cruzada por  negar la existencia del conflicto armado interno no haya permitido avanzar a las comunidades, sus organizaciones civiles y la entera sociedad en la construcción de la Paz de Colombia negándose con su sectario proceder a utilizar, en todo su  potencial legitimador de la democracia y del mismo Estado, el desarme y desmovilización de las AUC, así como la de miles de ex combatientes guerrilleros.
 
Asistimos hoy a un nuevo escenario político signado por el ataque frontal a la corrupción, la identificación de los grandes problemas irresueltos de la sociedad, la política y la economía, así como la exaltación de la unidad nacional como propósito y motor movilizador de las energías latentes ansiosas de embarcarse sobre las ‘locomotoras’ del progreso y la prosperidad. En el inventario de las tareas pendientes permanece la de ganar la Paz de Colombia y hacer posible la reconciliación nacional. Sabemos que las ‘llaves de la paz’ no han sido arrojadas al fondo del mar y celebramos la actitud positiva que gobierna las intenciones y anhelos más sentidos del Presidente Santos cuando manifiesta que quisiera ser recordado como el Presidente de la Paz. Nadie mejor que el actual Presidente para diseñar y consensuar la hoja de ruta que permita ampliar y profundizar la democracia colombiana con la inclusión de aquellos que están dispuestos a ocupar dentro de la ley y sujetos al régimen constitucional los espacios de representación y poder que les permitan defender sus ideas, sus proyectos, su visión de país y sociedad. Estos propósitos orientaron nuestra voluntad de decir ¡adiós a las armas! y cambiar la lucha armada por la lucha política, la cercanía de la muerte por el disfrute de la vida, la milicia y su rigor por la familia y su amor.
 
Por eso, queremos decirle al Señor Presidente Santos y a Colombia entera que cuenten con nosotros, los desmovilizados comprometidos con el éxito final del entero proceso con las autodefensas en sus componentes judiciales y políticos. Tanto los que estamos en Colombia, como los que están allende las fronteras, honrando la Verdad, la Justicia y la Reparación, al tiempo que seguimos perseverando, persistentes y acuciosos, para que podamos ingresar muy próximamente a la fase decisiva donde sean finiquitados los acuerdos políticos para la exitosa conclusión del proceso cuya génesis se remonta al cese de hostilidades unilateralmente declarado a partir del 1 de diciembre de 2002 por las hoy ya extintas AUC.

Todos los procesos de paz ensayados en Colombia han dejado huellas y experiencias, unas favorables otras desfavorables, un auténtico capital de conocimientos que debe ser ahora volcado en favor de abrir el camino hacia la paz definitiva por la que ya los colombianos hemos pagado un precio demasiado alto, contrayendo una deuda infinita con tantas víctimas, con tanta tragedia humana, con tantos inocentes cuyo dolor eleva un clamor de justicia y nunca más violencia cuyo reclamo no pueden seguir ignorando ni el Estado ni los alzados en armas.
 
Celebramos el reconocimiento de la existencia del conflicto armado que ha hecho el Señor Presidente Santos y lo consideramos un hecho político de incalculable magnitud: marca un hito destinado a jalonar la convocatoria que esperamos no demore más allá de lo estrictamente necesario y signifique el tañido de las campanas de la Paz y la Reconciliación llamando a silenciar los fusiles, todos los fusiles, y desarmar las palabras y los espíritus, todas las palabras y todos los espíritus, sin discriminaciones y sin exclusiones.
 
Comité Editorial

lunes

Primera Sentencia Proferida por la Honorable Corte Suprema de Justicia que se da en firme en Justicia y Paz

Texto completo de la Sentencia Proferida por la Honorable Corte Suprema de Justicia, en relación a las apelaciones que las partes habían hecho del fallo proferido por el Tribunal Superior de Bogotá, Sala de Justicia y Paz, cuya decisión judicial recae sobre los señores: Uber Banquez y Edwar Cobos Téllez.

Sea esta la oportunidad de hacerles una invitación muy respetuosa en especial a los abogados defensores, para que analicemos este fallo tan importante, primera sentencia que se da en firme en Justicia y Paz, y basado en toda esta extensa Jurisprudencia que emite este órgano de cierre de nuestra Justicia, saquemos las conclusiones necesarias y a partir de ahí entendamos mejor cual es el derrotero que marco la Corte y continuemos trabajando mancomunadamente en sacar adelante este proceso.

Mi invitación a todos los Postulados a entender y valorar en su dimensión la importancia de este fallo y con este nuevo aire que toma el proceso, continuar luchando por lograr el objetivo trazado, que no es ninguno distinto al de volver al seno de nuestros hogares con la frente en alto y la dignidad intacta, al haberle cumplido a la Justicia, las Victimas, la Sociedad y especialmente a nuestras familias enmendando los errores cometidos en el decurso de nuestra participación en el conflicto y dándole a nuestra sufrida pero Amada Patria el mejor de todos los legados, haber sembrado las semillas que darán el fruto de la RECONCILIACIÓN y la PAZ Nacional.


EDWAR COBOS

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