jueves

Carta de Franciso Galán al Comando Central del ELN

Medellín, Agosto 4 del 2011
Ex compañeros
Comando Central del ELN
Mi saludo fraternal a ustedes y a toda la militancia del ELN.
A raíz de la foto publicada en estos días por los medios de comunicación y de la carta de Nicolás Rodríguez a Piedad Córdoba tome una decisión, contenida por mucho tiempo, de escribirles este sentido mensaje de reflexión e invitación a la paz.
Les hablo desde mi experiencia, primero como combatiente y dirigente, después como prisionero e interlocutor de paz, ahora como ciudadano.
Hace más de cuatro años abandoné las filas del ELN, en aquel tiempo tuve que tomar una decisión transcendental: abandonar la guerra. Ya hacía varios años desde la cárcel me venía haciendo interiormente muchas preguntas, que luego se me volvieron obsesivas cuando salí en libertad, señalo algunas: ¿Es posible la toma del poder por las armas y la instauración de un gobierno del pueblo? Y me tuve que responder que militarmente NO, e inmediatamente me surgía la siguiente pregunta ¿Y entonces qué sentido tiene la guerra? ¿Qué papel juegan las guerrillas frente a la renovación de la democracia? Yal final tuve que hacerme la pregunta del millón ¿Se perdieron tantos años de lucha y sacrificio?
Tratando de darme una respuesta a medias, acudí al concepto de resistencia expresados por muchos como “enfrentamientos asimétricos, con batallas entre fuerzas totalmente desiguales. Es decir todos aquellos conflictos donde un grupo no se doblega ante su atacante y lucha de una forma u otra por hacer valer su criterio a toda costa es una lucha de resistencia”. Y vi que lo prevalecía era el concepto militar. Y tampoco me satisfizo esta respuesta.
Luego pasé a las preguntas de tipo personal: si la guerra no tiene sentido, será que puedo militar en ELN sin participar en la guerra? Y la respuesta de Uds. fue un rotundo NO. ¿Porque he de seguir militando en el ELN? ¿Por conveniencia personal? ¿Por honor? ¿Qué van a decir mis compañeros si abandono la organización? Que soy un desertor, que me aburguesé, que fui un cobarde, que me pasé para las filas del enemigo, que soy un delator, etc. y solo por dignidad sentí horror imaginarme todas estas acusaciones que se me vendrían encima; varias veces estuve tentado a seguir en las filas con tal de no perder el prestigio entre Uds. con quienes luché tantos años; pero aquí no terminaban mis angustias, comencé a formularme los interrogantes existenciales ¿Después de militar 35 años en el ELN qué me pongo hacer por fuera de la dinámica guerrillera? ¿Será que el estado me mata? ¿Será que los enemigos o las victimas atentan contra mi integridad? ¿Qué sé hacer? ¿De qué sé hablar sino de oposición y lucha armada?
Hoy les confieso con profunda alegría que casi todas las preguntas las he resuelto, es más , hoy tengo nuevas preguntas porque tengo nuevos saberes.
Les he comentado este largo listado de interrogantes, porque creo que son las mismas preguntas que las organizaciones guerrilleras se hacen antes de tomar la decisión de ir a una mesa de diálogo, antes de pensar en un proceso real y definitivo de paz, lo demás es engañarse y aplazar una decisión que tarde o temprano se tendrá que tomar.
He leído con atención la última carta que Nicolás Rodríguez le ha enviado a Piedad Córdoba y a través de ella a Colombianos y Colombianas por la Paz. Me alegra mucho conocer este mensaje: “El ELN ha expresado públicamente y en repetidas oportunidades, su disposición a un dialogo bilateral sin condicionamientos, la agenda y reglamento se construyen por las partes en dichos diálogos… una mesa gobierno e insurgencia es hoy lo más aconsejable y en tal sentido nos esforzamos para alcanzarlo.”
Como Uds. saben participé en todos los procesos de diálogo y paz que el ELN desarrolló con los sucesivos gobiernos desde el año 1991 hasta el 2007 y en todos siempre se mantuvo una constante: el ELN nunca tomó la decisión de abandonar la guerra antes de iniciar un proceso de paz, y esta decisión hipotéticamente la condicionaba a los resultados de los procesos de diálogo.
Hoy yo no creo que sea posible un proceso de paz, si no se toma primero la decisión interna por parte de la guerrilla de abandonar la guerra y buscar las formas de terminar bien el conflicto ¿Por qué? Por varias razones: ha variado la correlación de fuerzas a favor del estado, la guerrilla ha perdido legitimidad ante el pueblo colombiano, la gente está hastiada de la guerra y pide a gritos que cese el fuego y se abran las puertas a la democracia real, las armas son un estorbo para la democracia y el continente suramericano camina a la unidad de naciones y la paz.
De igual manera, para que una propuesta de solución definitiva sea viable, el Estado debe comprender que no va a ser posible el exterminio de la guerrilla por la vía militar, ni mediante el plan de recuperación social del territorio. Hay fenómenos muy profundos en la estructura de la violencia y su relación con el Estado, la sociedad y la vecindad latinoamericana que hace imposible la pacificación total y permanente del país por la confrontación militar.
En estos días los medios de comunicación dieron a conocer unas fotos de Uds. los miembros del Comando Central, me conmovieron, los vi viejos, llenos de musgo, ausentes y muy distantes de esta patria. Y me repetí varias veces: no es posible continuar esta larga lucha sin posibilidad de victoria hasta la tumba. Hay que hacer algo, no es justo perder todo del todo, algo se ha de recuperar. Y pensé mucho en cómo decirles que la Paz solo les exige tomar una decisión colectiva: abandonar la guerra y esta ha de ser una decisión unilateral.
Estén seguros que están más solos en la guerra que en la paz. Aquí hay mucha gente trabajando por buscar una solución definitiva a este conflicto, yo creo que el Presidente Santos tiene voluntad de trabajar por una salida pacífica, cuando él dice que es el custodio de las llaves de la paz, no está negando la posibilidad de la conciliación, quiere evitar la dispersión y los protagonismos personales y está atento a la voluntad de paz de Uds., el Vicepresidente Angelino Garzón en muchas ocasiones ha expresado su llamado de paz y conciliación, el Senador Roy Barreras y la Comisión de paz del Senado están trabajando junto con muchas otras personas de las organizaciones sociales una Ley Marco de Paz con un criterio amplio e integral, las iglesias católica y evangélica mantienen su total disposición a mediar o facilitar procesos de conciliación y, como si fuera poco, en las regiones hay miles de organizaciones de las comunidades buscando la paz y la conciliación, es hora de apostarle a una solución definitiva de la violencia en Colombia. La comunidad internacional le ha apostado de manera permanente a la búsqueda de la paz, Uds. saben de los esfuerzos de las embajadas de Suiza, Suecia, Noruega, la Unión Europea y los países del continente latinoamericano, todos han ofrecido su territorio como escenario de diálogo y paz.
No hemos sido capaces de pensar la paz en grande y de manera definitiva, la paz en Colombia ha tendido el tamaño de las partes en confrontación, la medida son sus intereses, no el país, ni mucho menos la grandeza de la humanidad, por eso todos las soluciones han sido parciales e incompletas, por eso mismo hemos estado condenados a repetir indefinidamente la tragedia de la violencia. Por lo tanto es urgente construir una oferta digna de paz que sirva como alternativa final a la guerra, oferta que sea legal y constitucional.
Uds. son y han sido hombres de mucha iniciativa y audacia política, estas fortalezas no las sepulten con la guerra. En este momento el país requiere su compromiso a favor de la paz. Si me preguntaran el qué hacer y el qué pensar en este momento, yo les propondría con absoluta sinceridad y modestia lo siguiente:
1. No propongan ningún proceso de paz, si no están preparados para abandonar la guerra, si no han tomado ya una decisión colectiva como organización de buscar el final del conflicto, el país no aguanta más fracasos en materia de paz.
2. No basta una Mesa Nacional de Negociación, es necesario concretar la solución del conflicto en los territorios donde hoy el ELN tiene presencia.
3. La guerra y la paz se hacen entre enemigos, no esperen un mejor gobierno.
4. La resistencia es un disfraz de la derrota, es mejor asumir con dignidad cómo finalizar bien el conflicto.
5. Todas las organizaciones violentas en el país están buscando cómo finalizar el conflicto, la guerra no tiene futuro.
6. Colombia cuenta con presidentes vecinos comprometidos con la paz, estos son la principal garantía.
7. El estado y la sociedad están en capacidad de construir y ofrecerles una oferta digna de paz para terminar bien este conflicto, solo se requiere que Uds. le anuncien el país la decisión unilateral de abandonar la guerra e ir por la paz hasta las últimas consecuencias.
8. El ELN tiene ya confeccionado un borrador de propuesta de paz, que quedó del anterior proceso, he ahí un punto de partida.
9. No hay democracias acabadas, pero esta democracia es mil veces mejor que la guerra y podría ser mucho mejor si Uds. participan en ella.
Con afecto,
Francisco Galán Bermúdez

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