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“La parapolítica ha opacado el sentir de las víctimas”

Entrevista con Edward Cobos Téllez

http://antoniosanchezjr.blogspot.com/
Por Toño Sánchez Jr.
El próximo 16 de agosto Edward Cobos Téllez, ex comandante de las extintas Autodefensas y del Bloque Montes de María, conocido en ese conflicto como ‘Diego Vecino’, cumple cinco años en prisión, a tres de la máxima pena alternativa que contempla esta norma. Y cada vez se hace más oscuro el panorama de este proceso, al cual pareciera que nadie quiere apostarle, mucho menos, por haberse concebido en el período de Gobierno del ex presidente Álvaro Uribe Vélez.
La paz en Colombia se torna imposible, hasta con los miembros de organizaciones al margen de la ley en las cárceles y confesando.
El pasado jueves 4 de agosto en la cárcel ‘Las Mercedes’, de la ciudad de Montería, en donde se encuentra versionando, el ex comandante concedió a este periodista una extensa entrevista que publicamos en toda su extensión.
Caso Yair Acuña Cardales, Representante a la Cámara y Miembro de la Comisión de Acusaciones.
Quisiera preguntarle por el caso de la Universidad de Sucre, ahora que hay serios cuestionamientos con respecto a un testimonio suyo que implica al actual representante a la Cámara y Presidente de la Comisión de Acusaciones de la misma, Yair Acuña Cardales y a otra persona de Asojuventud, Jader Castilla Cuello.
Usted se refiere a un artículo que ha circulado en estos días en un medio de alta circulación impresa, yo lo que tengo que decirle como respuesta -no al artículo, no al medio, porque los medios en algunas oportunidades son asaltados también en su buena fe-, hay que decir que ese artículo que reproduce El Espectador es basado en otro artículo que sacó el periódico El Heraldo de una versión libre que en el mes de abril rendí yo en la ciudad de Barranquilla. Pues permítame decirle que, si para el señor Representante Yair Acuña su defensa van a ser los artículos de prensa y lo que él pueda, muy seguramente, utilizando sus influencias como honorable Representante y hoy miembro de la Comisión de Acusaciones, el Sherlock Holmes, en el que se cree que se ha convertido y le quiere vender esa idea al país, de ser el gran investigador del ex presidente Uribe, cosa que el país lo necesita, claro está, si su defensa va a ser a través de los medios, muy respetable. Yo lo que tengo que decir, lo tengo que decir ante la honorable Corte y allá he rendido mis declaraciones y ante el operador de Justicia y Paz, que en este caso es la Fiscalía Décima. El artículo de El Heraldo cae en algunas imprecisiones, yo tengo absolutamente claro lo que dije en la versión libre y aquí lo que hay es que preguntar si fue cierto o no fue cierto que nosotros penetramos la Universidad de Sucre y a través de quiénes. Y si esas personas que, compartían manteles con la Organización de Autodefensas hoy se vanaglorian y se muestran ante el país como los prohombres que representan a sus regiones. El Representante debiera preocuparse más bien por lo que pueda estar documentando su proceso judicial, porque para el país no es un secreto que a él la Corte le ha abierto una investigación preliminar en la que yo he sido testigo.

¿Penetraron ustedes a la Universidad de Sucre?
Claro que sí, claro que yo lo dije con mucha claridad, excúseme la redundancia: yo expresé que para la elección del rector Rafael Peralta nosotros teníamos asientos en el Consejo Directivo, el de los alumnos actuales y el de los egresados. Claro que yo dije que el de los egresados era un puesto que manejaba e influenciaba este honorable hoy Representante, yo no he dicho que él haya sido el que ocupara… él ocupó ese cargo, él fue representante de los egresados, pero para la elección de Peralta efectivamente no lo fue. Entonces anda exhibiendo por ahí unos certificados, diciendo que yo miento, que porque él no era el representante. Yo no lo he dicho. Yo lo que he dicho es que esa curul era de él, ese puesto era de él, como se acostumbra en los manejos políticos y en estos entes gubernamentales manejar las cosas. Yo tampoco he dicho que el señor de Asojuventud, Jader Castilla Cuello, era el representante de los alumnos actuales, he dicho que manejaban a través de Asojuventud -una organización de juventudes que yo apoyé, que también en la versión dije, allá se les regaló una tierra a la salida de Sampués que ojalá sea destinada para las víctimas. Y estaba a nombre de Asojuventud y esa tierra la pagué yo con los recursos ilegales que recogía de esta Organización. También dije, que a través de Asojuventud manejaban la curul de los estudiantes actuales. Pero yo no quiero ahondar en estos detalles, que son materia de la investigación y en donde yo soy testigo de ese proceso. No le voy a dar el gusto a este honorable Representante de que, muy seguramente es su estrategia, dado a mi efusividad y a la emotividad con la que yo respondo, como decimos acá en Colombia, de picarme la lengua, a ver si yo a través de los medios digo cosas que después entonces me generen una imposibilidad de ser testigo, yo me voy a guardar, me voy a guardar las reuniones, las fiestas de Cadena, las visitas a Santa Fe de Ralito, las reuniones en la Gallera 19 de Marzo, de Verruga, escogiendo candidatos para las elecciones del 2003, esas me las voy a guardar con lujo de detalles para entregarlas al operador judicial y a la honorable Corte en el momento en que nuevamente sea llamado en ese proceso.

¿Qué buscaban ustedes cuando penetraron a la Universidad de Sucre, qué se negoció, qué lograron?
Vea, yo he dicho que de alguna manera lo que hice fue replicar el modelo que ya había implantado Salvatore Mancuso en Córdoba, con la Universidad de Córdoba, tema que también tiene mucha tela que cortar y en esta entrevista hemos hablado algo de ello. También hice claridad, el trabajo en Sucre y la penetración de la Organización en la Universidad de Sucre, gracias a Dios, no tuvo las consecuencias y las circunstancias tan difíciles y desastrosas que tuvo en Córdoba, de que hubiera sido un proceso a sangre y fuego. Allá [En la Universidad de Sucre] fue más político, más negociado, allá fue fundamental la labor de personajes, como el entonces concejal Jair Acuña, hoy honorable Representante. Nosotros buscábamos primero implantar un modelo ideológico al interior de la universidad pública, que nos llevaba a derrotar también a esas células de las guerrillas comunistas que han venido teniendo y tienen en las universidades públicas. Obviamente íbamos detrás de un fortín burocrático y económico, como es la universidad pública, porque no olvidemos que estas universidades en los Departamentos representan un alto porcentaje de los ingresos y de los presupuestos nacionales. ¿Qué buscábamos nosotros?, como teníamos dos asientos, el de los estudiantes actuales y el de los egresados, entonces sabíamos que no podíamos apostarle al rector, entonces negociamos esas dos curules a través del concejal [Acuña] para lograr la Vicerrectoría Administrativa en cabeza de Nicolás Sierra. Ese fue el primer logro que se hizo de ese negociado que en el momento existió. Permítame que no siga ahondando en detalles porque puedo darle gusto a quienes hoy se sienten afectados por mis declaraciones y generar alguna inhabilidad.

¿Ustedes se tomaron la salud en Córdoba?
Hay una realidad que fue la intervención de la Organización de Autodefensas, no solamente dentro del fenómeno electoral y la elección de candidatos, sino también nuestra penetración a fenómenos de la misma política y de la misma burocracia y manejos estatales. Lo de la salud fue una realidad, no solamente en Córdoba, Sucre… la región Caribe, para no extenderme a otras regiones. Creo que han aparecido circunstancias claras. Lo que la gente tiene que entender es que cada uno debe asumir su compromiso. Creo que en actos valerosos, y muy responsables con sus circunstancias, algunas personas que pasaron por la salud han asumido su responsabilidad y han pagado sus culpas. Pero aquí hay personajes que siguen afuera y que creen que van a desconocer esa realidad. Yo sólo le doy un ejemplo, en San Onofre fue nombrada directora del hospital una sobrina del señor comandante Cadena. En Córdoba había una pareja de esposos que les decían ‘Los Botijas’, hoy creo que la señora es una respetable Diputada a la Asamblea. Hacían parte de los manejos que el señor Salvatore [Mancuso] le daba a la salud en el Departamento. Aquí va saliendo la verdad, aquí a través de las versiones vamos a ir conociendo lo sucedido. Creo que igualmente los detalles y pormenores deben de ser consignados inicialmente ante el operador judicial y después sí poder, por lo menos de parte mía, como testigo de algunos de esos hechos, consignarlos a la opinión pública.

¿Cuándo se va a saber la verdad de la Universidad de Córdoba, por ejemplo.
El señor Salvatore ha confesado, ha esclarecido. A mí me corresponde dar versión sobre la Universidad de Córdoba, en el momento que sea llamado expresaré los detalles. El Departamento lo vivió. Es que no hay nada más difícil para una sociedad, que desconozca su historia, quien desconoce la historia está condenada a repetirla. Aquí se rasgan las vestiduras con el tema de la universidad. La Universidad de Córdoba cobró muchas vidas, cobró la vida de un candidato a la rectoría, la vida del doctor Iguarán, de profesores, de estudiantes. Hubo un secuestro de dos estudiantes que afortunadamente se reintegraron al seno de sus familias, cobró la vida de sindicalistas. Allá llegó el señor Víctor Hugo Hernández como primer rector en un trabajo que lideró el comandante Salvatore en el Departamento. Y a él lo acompañaron en esa primera administración personalidades de la sociedad cordobesa y después a él [Hernández] lo sustituyó otro de esos acompañantes, el doctor Claudio Sánchez. ¿Cómo fueron los procesos y cómo fue el fenómeno para que llegaran a esos cargos? Eso no se puede dejar porque se va a repetir la historia entonces. Lo que yo también digo es que el sindicato se rasga las vestiduras y hay algunos personajes del sindicato en Córdoba que, entonces, aprovechando esas circunstancias de sindicalistas, y que de alguna manera los coloca en otra orilla, digamos que ideológica, salen hoy a darse golpes de pecho. Yo estuve presente en no menos de dos reuniones, a la cabeza del rector Claudio Sánchez y de su mesa directiva, con sindicato en pleno, se tomaban decisiones en los campamentos de Salvatore. Se hacían Consejos Académicos, Consejos Directivos, entonces aquí, como dice la biblia, “el que esté libre de pecado que tire la primera piedra”. A rasgarse las vestiduras hoy sindicalistas que iban a compartir manteles con Mancuso y a recibir las viandas que ofrecía Mancuso en la finca Cero Cinco, en la casa del señor Salomón Feris, en Ralito. Y allí estaba el rector, pero también estaban otros funcionarios y también estaba el mismo sindicato. ¿Eso es lo que vamos hoy a desconocer?

¿Hay candidatos hoy en Córdoba, Sucre y Bolívar que no deberían aspirar?
Claro que sí, claro que sí. Hay personas que fueron partícipes de este fenómeno, fueron colaboradores, fueron personas comprometidas con el proyecto político de la Organización de Autodefensas y hoy insisten en sus aspiraciones. Eso le hace daño a la política, eso le hace daño a la ciudadanía, eso le hace daño al país, eso le hace daño a esta hermosa región. Aquí se necesitan nuevas generaciones, aquí se necesita una transformación de los mandatarios de los procesos políticos, para que estas nuevas generaciones tengan la oportunidad de liderar los proyectos y programas sociales de sus comunidades. Creo que algunas personas cumplieron un ciclo. Creo que algunas personas no tuvieron el coraje y la valentía de denunciar a su momento, sino que al contrario, tuvieron una connivencia y una complicidad, cuando menos una omisión, con esta Organización que implantó unos modelos de Estado de Facto, creo que esas personas debieran abstenerse.

¿Se van a referir ustedes a esas personas en sus versiones?
Yo personalmente, sí. Yo, sí. Lo haré con claridad y con detalles.

¿Es posible conocer esos detalles en esta entrevista?
Yo le diría que entendieran las circunstancias que me mueven dentro de un proceso en el que fui tomado en juramento. Cada una de esas reuniones quedó consignada en las diligencias, el fiscal tomó juramento e hizo las respectivas compulsas de copias. Son procesos, que si algunos ya son adelantados, otros apenas inician una etapa de investigación que en mi condición de testigo me prohíbe públicamente, hasta que no haya fallos judiciales, darlos a conocer. Porque eso, entre otras cosas, podría crear un espacio para que la defensa, de quienes se sientan afectados por mis testimonios,digan, esa persona está impedida para atestiguar, porque lo hizo público. No le demos esa gabela. Ellos saben quiénes son, ’Los Botijas’ y los otros. Ellos saben, los que hoy persisten en no soltar el poder, en continuar desangrando el erario público.

¿Quiénes buscaron a los políticos, las Autodefensas buscaron a los políticos o los políticos buscaron a las Autodefensas?
Los políticos buscaron a las Autodefensas. Esta organización se convirtió, como digo yo, en la novia de la fiesta, en la quinceañera de la fiesta, y con quien todos querían bailar el vals. Y en medio de los empellones, todo el mundo se abre campo, porque todo el mundo quiere sus 10 ó 15 segundos para bailar con la novia, para quedar en la foto principal. Esa era esta Organización, la que a medio de empellones, por decirlo de alguna manera figurada, los políticos, los dirigentes y muchos miembros de la sociedad pedían campo y pedían cita para ir a los campamentos de los grandes comandantes a saludarlos, a compartir manteles con ellos, a recibir las viandas ofrecidas.

¿Los políticos los utilizaron a ustedes?
Claro que sí, como es todo en la vida. No es un secreto para el país la habilidad que tienen algunos grandes dirigentes para manipular en favor de sus intereses políticos, circunstancias. Y vea que esta Organización cayó en lo mismo. Esta Organización era inexperta en los procesos políticos, en los procesos electorales. Yo recuerdo las palabras de un ex comandante del Estado Mayor, que en algún momento conversando con él le decía sobre las dificultades de la penetración del narcotráfico en la Organización, que no es un secreto, y de las dificultades del narcotráfico como combustible de la violencia en Colombia. Me decía: eso es absolutamente cierto, ‘Vecino’. Pero el narcotráfico le paga al uno como le paga al otro y va es detrás de sus intereses y no viene a distorsionar nada, viene, paga su impuesto y se va. Porque su interés es traficar su droga. ¿Y sabe que más me dijo?: Preocúpese, porque a esta Organización la prostituyó fue la política y los políticos. Hoy, después de tantos años, empieza uno a entender y a valorar muchas de esas palabras. Porque el político sí viene a indisponer al otro, porque el político, por ganar espacios, sí viene a indisponer al que es su contradictor, y eso lo supieron utilizar muy bien. Ohhh, los políticos llegaron a esta Organización solos, nosotros no salimos a buscarlos. Cuando avanzábamos en el proyecto político y social, y nos convertíamos en toda una realidad en estas regiones del país, ellos empezaron a llegar solos. Pero también llegaron con sus maniobras.

Señor Cobos, usted hablaba de retaliaciones, ¿puede existir retaliación hacia los políticos ahora en las versiones?
Bueno, uno quisiera pensar que los postulados, todos, asumimos con mucha responsabilidad el papel que nos corresponde en la reconstrucción de la verdad de los hechos. Uno quiere pensar que los postulados, todos, comprometidos con la verdad, avanzamos sobre ese eje en el esclarecimiento de los hechos, que tanto la Fiscalía como la honorable Corte nos exige, y que son nuestro deber como postulados en esta Ley. Tampoco puedo desconocer, que se pueda utilizar o se haya utilizado versionados, postulados o versiones para generar estas circunstancias de venganzas o de rencores o de tergiversación de la verdad para beneficios políticos. Esa es otra realidad, ya es la justicia en su sana sabiduría, la que a través de sus fallos va esclareciendo qué circunstancias son reales y cuáles no. No quisiera uno pensar que eso sucediera, creo en la buena fe de los postulados, creo en la verdad de los postulados. Y entender también que la memoria del ser humano no es perfecta, fallan los computadores, también la memoria del ser humano. Son hechos y circunstancias de 10, 15 o más años. Las mismas dificultades que se tienen cuando se está privado de la libertad, de las afugias, de los acosos y de las angustias que vive una persona. El miedo escénico que una persona, sin preparación cultural ni intelectual, siente cuando se enfrenta ante unas cámaras, ante un juez, un fiscal, ante unos magistrados. Todo eso puede llegar a confundir. Pero creo que la Corte en su sana sabiduría, hace dos años en un fallo, dejó claro que la verdad es la reconstrucción de una cantidad de hechos, en el sentido que un postulado pueda ir haciendo memoria y reconstruyendo con las versiones de otros. Yo le apuesto a la buena fe y al compromiso que tenemos los miles de postulados con la Ley de Justicia y Paz y con la verdad. Pero también no desconozco que versiones y testimonios se puedan convertir, y haya habido casos, que se conviertan en situaciones de venganzas y de manipulación para intereses políticos.

¿Pareciera que dentro de este proceso de la parapolítica lo importante es cazar políticos?
Dentro de la reconstrucción de la memoria histórica de lo sucedido en el conflicto se abrió un componente que se llama la parapolítica. El país sólo se ha centrado en conocer el fenómeno de la parapolítica y aquí hay que decirlo, los generadores de opinión pública poco se preocupan por las víctimas que claman hoy porque los cuerpos de sus familiares aparezcan. O que se esclarezca como fueron los hechos, por qué sucedieron. Desafortunadamente para el país vende más la noticia de la captura o la investigación a un senador, un representante o un alto dirigente del país, que la petición de doña María, o cualquiera que sea el nombre de la víctima, reclamando el cuerpo de su hijo o pariente. Eso, a través de los medios, ha opacado el sentir de las víctimas. Pero es necesario que el país conozca la verdad en todos sus componentes, no solamente en la parapolítica sino en la paraeconomía. Quiénes se beneficiaron y quiénes se siguen beneficiando de la guerra. Quienes sacaron fruto de la guerra. Yo digo que se hace necesario avanzar en todos los frentes. Lo que tal vez creo que no ha sido bien manejado es que la parapolítica opacó de alguna manera la esencia de la Ley de Justicia y Paz, que es el esclarecimiento de tantos crímenes y de tantos hechos violentos a favor de las víctimas de esa violencia.

El sábado pasado capturaron al ex congresista Jairo Merlano, ¿qué opinión le merece?
Es una muestra clara de que las correcciones, no solamente nos corresponden a los postulados. No olvidemos que el doctor Jairo Merlano fue absuelto por un Juez de la República, pero en concreto, la Honorable Corte revisó el proceso y vea la nueva decisión. Lo que quiere decir, que ese fallo de la Corte, de la valoración de los testimonios para recogerlos dentro de un todo, es la que hace que se tomen rectificaciones. Y si las rectificaciones vienen por los entes de justicia cómo no van a venir por parte de nosotros como los postulados y como seres humanos. La memoria no es perfecta, como digo. Yo respeto las decisiones de la justicia y en el caso del doctor Merlano, él tendrá, como es lógico, todo el derecho a su defensa. Muy seguramente, como en el caso mío, como jefe político en ese Departamento de la extinta Organización, tendré la responsabilidad de hacer memoria y reconstruir todo lo que la honorable Corte, si en algún momento me llama, pueda expresar. Por las mismas razones pues es lógico que me abstenga de dar detalles, porque es un proceso que inicia una nueva fase.

¿Los colombianos, los medios de comunicación están preparados para el perdón y la reconciliación con la Ley de Justicia y Paz?
Yo siempre he dicho, y lo creo así, que la Ley de Justicia y Paz es una Ley de reivindicación, de reconciliación. Desafortunadamente en todos los campos, y en el caso de esta Ley, organizaciones defensoras de víctimas, abogados, los mismos postulados, la justicia, han convertido la Ley de Justicia y Paz en una Ley vindicativa, una Ley de venganzas. Una Ley que antes de ser sanadora puede generar más diferencias, creo que eso es lo que tenemos que rescatar. En ese frente es que debemos trabajar, la Ley debe tener la verdad como está concebida, como la gran esencia de todo lo sucedido en el país. Pero que esa verdad nos ayude a sanar las heridas, que esa verdad nos ayude a reconciliarnos entre los colombianos. Fuimos hermanos colombianos los que nos equivocamos, pero también fuimos hermanos colombianos los que tuvimos la ausencia de un Estado, el gran responsable de este conflicto. Creo que en ese sentido es que se debe encaminar la modificación y el tema de que el país se prepare para el perdón. El país ha vivido muchos procesos de paz, los dos últimos, el del M-19 y el del EPL, y hoy todavía no hemos podido perdonar. Cuando vemos a mandos militares ser capturados por el tema del Palacio de Justicia muchos sectores salen a decir: ¿y los guerrilleros qué? Esa es una muestra clara que todavía no hemos podido perdonar, creo que ese es el gran llamado al país a entender que los procesos de paz, y esta nueva Ley, este nuevo experimento, en donde nosotros hemos sido ratones de laboratorio, por decirlo de alguna manera, debe llamarnos, ante todo, al perdón, a la reconciliación y a la paz nacional, a ese gran clamor nacional.

Usted hablaba de verdad, pero esa verdad pareciera que se estuviera convirtiendo en un negocio…
Para nadie es un secreto que hay algunos sectores, especialmente abogados defensores de víctimas, a quienes sólo les interesa la reparación, esa es otra de las verdades que hay que conocer. Uno encuentra una agresividad, en algunos casos, pocos, pero que le hacen daño al proceso, por parte de abogados de víctimas cuando se trata del tema de la reparación. Pero mire el caso de Mampuján. Cuando fue el encuentro con las víctimas, jamás vi en ellas una expresión de rencor, no vi odio. Vi fue dolor, tristeza, por tantos años de haber causado ese dolor. Y vi perdón. Creo que el país vio un acto hermoso, que tiene que conmover a cualquier persona que en la vida haya podido tomar decisiones equivocadas. Una de las víctimas de Mampuján me regaló una biblia. Las víctimas necesitan de otra cosa: Claro que necesitan de la reparación, claro que quienes fueron despojadas de sus bienes, de sus tierras, necesitan de la reparación, claro que quienes perdieron a la cabeza de familia vieron afectada su economía familiar y campesina. Pero las víctimas cuando reciben de parte del postulado, la verdad de los hechos y el esclarecimiento de lo sucedido con sus familiares, se van, por lo menos en parte, sanando su dolor, sanando sus heridas. Con respecto al tema de que si la Ley se convirtió en un gran negocio, desafortunadamente hay personas que sí han tomado el tema de la Ley como un gran negocio. Unos por la reparación y otros por actitudes vindicativas. Aquí no se ha medido con el mismo rasero a todo el mundo, aquí los que hemos pagado por el conflicto hemos sido sólo un sector de los actores en conflicto. Aquí pareciera que la otra verdad no interesara a quienes están encargados de esclarecer esos hechos, todo eso es lo que debemos de superar en este país, superar ese gran obstáculo, que nos lleve a entender que esta Ley debe ser sanadora, debe ser de reivindicación y no vindicativa.

Usted habla de otra verdad, de una paraeconomía, algunos postulados han hablado de millones que entregaban a las Autodefensas a empresas como Postobón y una reforestadora en Bolívar, del grupo Santodomingo, ¿esa es la otra verdad, esa es la paraeconomía a la cual se está refiriendo?
Claro, claro que sí, eso hace parte de esa otra verdad, yo lo expresé. Tal vez usted se refiere a una de mis declaraciones en versiones libres hace pocas semanas aquí en la ciudad de Montería. Yo lo dije. La empresa Postobón pagaba 10 millones de pesos mensuales por Departamento de la Costa Atlántica. Al Bloque Montes de María le llegaban 10 millones de pesos mensuales, igualmente por Bolívar, por Atlántico, por Magdalena, por Cesar, por Guajira; el caso de Córdoba no lo conocí. Y esos dineros los recepcionaba un financiero del señor ‘Jorge Cuarenta’, y ellos a su vez le hacían llegar al Bloque Montes de María lo correspondiente. Yo le hago a usted una pregunta, ¿será que esa negociación, que no se conocía por los gerentes de cada una de esas empresas departamentales, no fue una negociación a nivel de un alto directivo? Fue una negociación a alto nivel para que fuera por toda la Costa Atlántica. Tal vez usted se refiere a la Reforestadora Monterrey, que tiene una extensión de 15 a 20 mil hectáreas en la zona de Zambrano, Bolívar, que se dice hace parte de los intereses de otra multinacional, competencia de Postobón, hablo del Grupo Santodomingo. Aquí estamos pisando callos, bueno, tal vez a esos personajes no les dan callos como nos da a los campesinos en los pies y en las manos de laborar. El caso de la Drummond, ¿detrás de qué? ¿Adónde está la responsabilidad? Para que también unas multinacionales de esa índole ayuden a la reparación de las víctimas. Esa es la circunstancia que el país tiene que conocer y que todos los que fuimos responsables de una u otra manera, respondamos al país por las acciones; y otros, por el financiamiento de la guerra. Esa es la otra gran verdad: los sectores empresariales que financiaron y soportaron la guerra en muchas regiones del país. No nos limitemos a estas dos o tres empresas mencionadas.

Quiero preguntarle por unos casos en especial y lo hago con todo el debido respeto y sin ningún ánimo de ir a molestar heridas de víctimas. Le pregunto por la fiscal Yolanda Paternina, que fue asesinada en Sincelejo. Tengo entendido que cuando usted estaba dando la versión en Barranquilla, en el año 2008, cuando usted empezó a referirse a ese tema, no sé por qué circunstancia, la Juez retiró a todos los medios de comunicación que estaban allí y nunca se supo que dijo en ese momento.
Yo meses anteriores fui condenado por la justicia permanente por los hechos que desafortunadamente cobraron la vida de la doctora Yolanda Paternina, fiscal especializada para la ciudad de Sincelejo, para principios del año dos mil. No puedo iniciar respuesta alguna sin antes de manera pública reiterar lo que ya hice dentro de las diligencias judiciales, y es pedirle perdón a la familia de la doctora Yolanda Paternina. Perdón a sus hijos, perdón a toda su familia, perdón a la sociedad que la apreciaba, que la quería a la que ella pertenecía y perdón a la justicia, por ser ella al momento de ser asesinada por esta Organización funcionaria del aparato judicial. La doctora Yolanda Paternina fue asesinada por orden del comandante Cadena, por muchas circunstancias. Principalmente porque la doctora Yolanda Paternina, en cumplimiento de su función constitucional y con un valor enorme, inmenso, y el que desafortunadamente le llevó a perder su vida, inició una persecución desde el aparato judicial, y desde el marco legal, hacia Rodrigo Cadena para capturarlo y para desmantelar la organización que él presidía como comandante militar. Eso la llevó a convertirse en un objetivo del comandante Cadena. Ella realizó varios operativos, obviamente con el respaldo de la fuerza pública, para capturarlo y en uno de ellos estuvo cerca. Realizó allanamientos a la casa de la familia del comandante Cadena. Lo que llevó a Cadena a convertirla en objetivo militar. Con la muerte de la doctora Yolanda Paternina también se archivaron procesos de importancia en la región. Ella llevaba el proceso de la masacre de El Chengue, donde había vinculado a militares de alto grado de la Armada Nacional, de la Infantería en ese momento. Llevaba otros procesos en donde había vinculado a personas reconocidas de esa sociedad [Sincelejo]. Yo con esto no quiero generar cizaña ni de pronto más dolor a su familia, creo que ellos deben conocer el testimonio claro, concreto, extenso que di en ese proceso. Que la decisión la tomó Cadena con la autonomía que él tenía como comandante militar del Bloque Montes de María, lleno de una cantidad de razones, obviamente que no justifican jamás, jamás, ese accionar, pero era parte de esa guerra, de esa bola de nieve que nos envuelve a los ciudadanos cuando nos vemos inmersos en el conflicto. Desafortunadamente con la muerte de la doctora Yolanda Paternina no se pudieron esclarecer en ese momento, que hubiera sido el momento ideal, algunos hechos. Yo lo que creo y lo que dije en la fiscalía es que no tengo elementos probatorios para decir que hubo incidencia, no los tengo, tampoco digo que no existen, de otros factores y de otros sectores para la muerte de la doctora Yolanda Paternina. Porque el único elemento que tengo y el que me expresó siempre Cadena fue su animadversión y su odio, casi que visceral, hacia esa señora fiscal y un agente del CTI de apellido Borja, Oswaldo Borja, si mal no estoy, que fue asesinado por Cadena en esos mismos meses y por las mismas razones. Pero lo que sí puedo decir con claridad es que la muerte de la doctora Yolanda Paternina favoreció a quiénes estaban siendo procesados en las investigaciones que ella llevaba a su cargo.

Permítame preguntarle por otro hecho, el caso de Tulio Villalobos, ex alcalde de Tolú y líder del movimiento político Dios y Pueblo.
El caso del doctor Tulio Villalobos fue una decisión que tomó el Estado Mayor de las Autodefensas cuando recibió informaciones, muchas de ellas suministradas por el mismo comandante Cadena, que estaba en la región. Aunque para la época de la muerte del doctor Tulio Villalobos, Cadena no era comandante de Autodefensas del grupo de Sucre, él estaba en una Convivir y el comandante era otro, pero había colaboración permanente. Había informaciones y registros que el alcalde Tulio Villalobos era colaborador y tenía relaciones con las guerrillas comunistas de las Farc que operaban en los Montes de María. Ese tema es el que escuché. Yo llegué tiempo después de su muerte a asumir la dirección política del Bloque. Esas informaciones llevaron a cobrar esa acción, pero también la otra parte de la verdad es que la muerte del doctor Tulio Villalobos trajo contiguo, después de la desaparición del señor Rudolf Pfafen, que era tal vez el contratista principal de esa Administración, trajo un tema muy complejo, que tenía más intereses económicos que cualquier otra cosa. Aquí las cosas hay que llamarlas por su nombre, aquí que no disfracemos, por lo menos la muerte y desaparición del doctor Rudolf Pfafen y el asesinato del ex alcalde Jairo Romero, asesinado en su propio apartamento cuando incluso atendiendo a sus victimarios, a sus propios asesinos, atendiendo a uno de ellos, miembros de las Autodefensas, el otro aprovechó para asesinarlo en su propio apartamento, que era su consultorio también, creo que él [Romero] estaba en una domiciliaria por sanciones de su administración, algo así. Lo que quiero decirle es que muerte del doctor Rudolf Pfafen, como la muerte del doctor Jairo Romero, no tuvo ningún interés distinto a una rapiña que se formó en las regalías de Tolú y a unos dineros de los contratos que tenía Rudolf Pfafen y estaba cobrando para las finanzas del Estado Mayor, en cabeza del comandante Vicente Castaño. Ese es otro tema que se ha venido esclareciendo y espero en las próximas versiones dejarlo absolutamente claro. Porque creo, que por respeto a las víctimas, es importante que la verdad se sepa en detalles. El doctor Tulio Villalobos era directivo de Tolcemento, que también se tenía información era empresa colaboradora permanente de las guerrillas comunistas de las Farc en esa región. Como muy seguramente en los archivos de las finanzas del Bloque Montes de María aparecerá también como colaboradora. Después de la muerte del doctor Tulio Villalobos lo que vinieron fueron unas sanciones que cobraron la vida de unas personas importantes, primero que todo para sus familias. Aquí que no se venga a disfrazar que la muerte y desaparición de Rudolf Pfafen y que las muertes del doctor Jairo Romero y de otros hechos más tenían fines distintos a esa rapiña en la que se convirtieron las regalías de Tolú para esas épocas.

Regresemos un poco al tema del proceso, usted le escribió a Monseñor Vidal hace unas semanas, mucho antes de que se fuera una carta. ¿Cuál fue su intención?
Creo que es un tema que genera mucha sensibilidad y expectativa, pero ante todo anhelo y esperanza del pueblo colombiano y este caso del pueblo cordobés. Cuando empecé a ver a través de los medios, desde mi sitio de reclusión en La Picota, que Monseñor Vidal había sido contactado por algunos jefes de las organizaciones denominadas Bacrim, en donde expresan su voluntad para iniciar un proceso de acercamiento con el Gobierno Nacional y con la justicia colombiana. Yo así lo he entendido y monseñor ha sido absolutamente claro en esa interlocución en ese mensaje que le enviaron, ellos no han hablado de proceso de paz. Que entre otras cosas me parecería a mí un propósito loable, sano; han hablado es de sometimiento a la justicia, en un país que vimos, tal vez al capo de las drogas más grande, hablo de Pablo Escobar, someterse a la justicia. Yo no sé si cinco mil o seis mil, las estadísticas obviamente le corresponden a los entes a la policía, yo no me preocupo por las estadísticas, de que si son cinco mil, diez mil o si son mil, a mí me preocupa, como le debe de preocupar a cada uno de los colombianos, y especialmente a los cordobeses, es uno escuchar todos los días las noticias, que en el Departamento de Córdoba se siguen asesinando jóvenes, personas también adultas, pero gente de bien, y así sean gente, con decisiones equivocadas, ¿vamos a seguir dejando desangrar el país? Lo que hice, a través de esa carta abierta a monseñor Vidal, como vocero y en nombre del gran comité de presos políticos de las extintas Autodefensas que me han consignado a mí esa vocería, especialmente del pabellón de La Picota y de los pabellones de la Costa Atlántica de Justicia y Paz, fue sumarme al clamor ciudadano por la paz y la reconciliación y decirle a monseñor Vidal que la paz no es fácil, que él la vivió con nosotros en este proceso, y sencilla y llanamente darle una voz de aliento desde esos rincones, desde las cárceles, a monseñor para que no cese en su empeño de buscar que ese proceso de sometimiento se dé. Y que se dé única y exclusivamente en aras de terminar por fin esa espiral de violencia que está consumiendo al país y que está consumiendo a Córdoba. Decirle a monseñor que cuente con nosotros como herramientas útiles para la paz, para la reconciliación. Que cuente con nosotros para que él sienta que los colombianos lo respaldamos, que los cordobeses, y los que nos sentimos cordobeses así no hayamos nacido en esta región hermosa del país, lo respaldamos en su propósito y en su empeño de lograr la paz. El país debe empezar a entender que la paz tiene un precio y es un precio alto. Pero que no podemos seguir dejándole ese legado a otras generaciones, como nuestra generación que recibimos un país en violencia. Pareciera que mi Dios nos va a llamar de este mundo sin poder vivir un solo día de una Colombia tranquila. Nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos se merecen que le heredemos una Colombia distinta. Y creo que ante la posibilidad de silenciar fusiles, de silenciar armas, de desactivar hombres de este nuevo fenómeno más atroz, más degradado de violencia, como es el que están viviendo el país y está viviendo esta región, creo que a eso no podemos tener ninguna voz distinta a la de sumarnos. Y que sea un proceso donde prime la dignidad del país y de la justicia, de la sociedad, los derechos de las víctimas de esas acciones. Esta violencia no para con más policías y soldados, esta violencia sólo para el día que entendamos que la paz merece un sacrificio y que la paz tiene un costo. Y ese costo lo debe asumir la sociedad colombiana.

¿Cómo analiza usted el cambio de monseñor Vidal a Cúcuta?
Uno quisiera pensar que fue una circunstancia fortuita e imprevista, lo que no quiere decir que en Cúcuta, para donde fue trasladado monseñor Vidal, que está igual o peor que Córdoba, él no pueda seguir haciendo esta labor. Yo no quiero seguir metiéndole más malicia de la que ya existe con ese traslado y más bien quisiera pensar que la iglesia, que ha sido la gran facilitadora de los procesos de paz en Colombia, no pierda el entusiasmo. Que ojalá monseñor Vidal donde quiera que esté, y si verdaderamente hay ese interés por quienes presiden estas organizaciones alzadas en armas, siga insistiendo en buscar los canales, los conductos que los lleven a la desactivación y al desarme de sus organizaciones, a través de procesos que tengan garantías jurídicas.

Da la impresión que los comandantes de Autodefensas nunca tuvieron conversaciones privadas, sino que todas eran públicas y, por qué no decir, con un altavoz, porque cualquier desmovilizado se presenta a la fiscalía o tribunal a decir que tiene la verdad absoluta de lo que ese comandante dijo…
La verdad, es una reconstrucción de hechos de quienes verdaderamente fueron testigos, partícipes de esas circunstancias y esos hechos. Es evidente que patrulleros y muchachos de las bases de las Autodefensas, que eran anillos de seguridad de los comandantes, a algunos les correspondía la seguridad en los quioscos, en los ranchos o en los sitios donde se atendían estas reuniones, obviamente ellos fueron testigos presenciales y de oídas de las reuniones. En el sentido de oídas, no de que escucharan decir de la reunión, porque me parece que allí si hay una irresponsabilidad en un testimonio, sino de oídas, de escuchar estando en una seguridad lo que se hablaba en una reunión. Creo que eso hace parte de la reconstrucción de la verdad y es importante que todo se tenga en cuenta. Algunos de esos testimonios han ayudado a refrescar la memoria de quienes presidimos esas reuniones. Tampoco es un secreto que desafortunadamente, y tal vez con esto no genere yo heridas o diferencias al interior de los postulados, a quienes lo único que quiero es tratar de ayudar en este proceso de Justicia y Paz, pero desafortunadamente algunos escuchan historias dentro de las cárceles y arman libretos. En ese afán de algunos ganar beneficios en la justicia ordinaria, otros de ser incorporados a la postulación de Justicia y Paz, entonces arman unas historietas. Son muy pocos, la inmensa mayoría está relatando los hechos que conocieron y escucharon. Pero también hay que decir las cosas por su nombre, existen algunos muchachos que escuchan las historias, le preguntan al uno, le preguntan al otro en los patios y arman sus propios libretos y terminan saliendo a los operadores judiciales. Yo no soy quién para decir que son o no ciertas, pero son armadas a retazos, a través de testimonios de oídas y creo que allí hay una irresponsabilidad.

Usted y el señor Freddy Rendón son los principales testigos de la Corte Suprema en muchos procesos. ¿Le está apostando a que esa colaboración no va a permitir su extradición?
Creo que el fallo proferido por la honorable Corte Suprema de Justicia negando la extradición es el resultado y la valoración de la justicia colombiana, de la misma fiscalía, no solamente de la colaboración como testigo en los diferentes procesos y la valoración del compromiso con la verdad que se tiene, sino que también es el resultado de los elementos que ha valorado la Corte, como la necesidad y la prioridad de que los delitos de lesa humanidad prevalecen sobre los otros delitos, no desconociendo la gravedad de los delitos por los cuales se nos solicita por parte de la nación requirente, han prevalecido los delitos de lesa humanidad. Son más que notorios, hoy los conoce el país con claridad. Y está el derecho de las víctimas a acceder a esa verdad, el compromiso con el proceso, es una valoración de muchos elementos. No es solamente el que se pueda ser testigo, como efectivamente lo hemos sido el señor Freddy Rendón Herrera y mi persona en la gran mayoría de procesos contra los aforados que lleva la Corte.

Hay un caso que la revista Semana documentó hace unos meses y tiene que ver con el equipo Boca Juniors y que vinculaba al señor Macri. ¿Hasta allá llegaba su poder como ex comandante de los Montes de María?
Hombre, créame que me causa mucha sorpresa esa pregunta y de alguna manera despierta en mí una sonrisa no sé si… de alguna manera de ver cómo y, desafortunadamente estamos hablando de uno de los medios escritos más importantes de circulación en el país esa revista que usted menciona, y esto es lo que el país debe entender, como estas grabaciones y filtraciones que hacían convierten el entorno de las mismas en unas circunstancias que no son parte de la realidad y que hoy, permítanme decirle, que hoy me causan de alguna manera sonrisa. Dicen que cría fama y acuéstate a dormir. Eso nos ha pasado en este proceso, aquí personalmente yo me cuido tanto como miembro representante y miembro negociador del proceso. Soy una de las personas que tiene el beneficio de la comunicación desde las cárceles y créame que hay momentos y circunstancias en las que yo quisiera a veces no tener que utilizar un medio de comunicación, hablo de un celular, de un teléfono. Porque en ese lenguaje habitual que se utilizó en la ilegalidad hay palabras que se quedan. Y entonces, disculpe que me tome estos segundos para contarle esto, de pronto usted llama a su esposa, a un hijo y a usted se le sale: “vaya haga la vuelta”, yo digo, Santo Dios, protéjame e ilumíname, porque mañana o pasado mañana con una grabación de esas me van hacer un daño o a la familia. Ahh no, mire, mandó hacer la vuelta. Y ese día casualmente no sé, voy hablar una pendejada, robaron en la casa de Pepe y ese día salió la llamada de la cárcel cuando le dijo vaya haga la vuelta. Y la realidad era que estaba mandando al hijo a cambiar unos zapatos, hacer el pago de un recibo. Esto se lo digo porque cuando leía lo del audio, a través del medio que usted menciona, y déjeme confesarle algo, en un Alto Tribunal se me preguntó por esa grabación en la que una persona llama a quien en ese entonces era mi asistente, un muchacho Frank, y le dice que me necesitan urgente de parte del Club Boca Juniors, porque van a tomar una determinación en la Junta Directiva y mi palabra y decisión es clave. Bueno, yo le explicaba la realidad al magistrado y permítame iniciar, no por la realidad, la voy a dejar para el final, sino por lo que terminé finalmente diciendo. Y en ese ente judicial yo explicaba y explicaba, y no me creían. Entonces, en algún momento, dije: mire, yo les voy a decir la verdad. Esa llamada me la hizo Mauricio Macri, desde Argentina, en ese entonces presidente del club Boca Juniors, uno de los clubes más famosos del mundo, el de la mitad más uno, -hoy tengo entendido el doctor Macri es alcalde de la ciudad de Buenos Aires y uno de los prospectos políticos para la presidencia-. El doctor Mauricio Macri y yo estábamos discutiendo la repatriación de Román Riquelme, que en ese entonces jugaba en el Villarreal [de España] y lo íbamos a traer al Boca Juniors. Tuve que responder eso. Pues da la casualidad que yo no soy hincha, sino, fanático del Boca Juniors toda la vida, y lo sigo cuando puedo acceder a medios de comunicación. Entonces, cuando ya yo dije eso, el respetado operador judicial, que me estaba escuchando, se quedó pensando y me dijo: “¿Usted me está hablando en serio?” Le dije, no he hecho nada distinto, antes de decirle esto, que hablarle en serio. Pero qué difícil ya es creerle a una persona cuando se generan todas estas especulaciones. Mire, no me voy a extender más en esta respuesta, le voy a decir: Boca Juniors era un equipo que yo tenía en compañía de un gran amigo personal de aquí de Montería, de una familia reconocida y respetada de esta sociedad. Un equipo que teníamos en el Nuevo Milenio, no sé si eso exista todavía y el campeonato, y lo llamábamos Boca Juniors. Y entonces me acostumbraban a llamarme, yo jugaba todos los sábados allí. Me llamaban viernes por la tarde, previo al partido del día siguiente, cuando yo ya por las dificultades y las razones del proceso de paz no podía asistir a los partidos. A los cuales iba con mi familia, como íbamos todos los jugadores con las familias y compartíamos el fútbol y nos tomábamos unas cervezas y comíamos carne. Y todos los viernes acostumbraban a llamarme para molestar sobre la alineación, pero todo era molestando. Y decían, aquí está reunida la Junta Directiva y eran tres o cuatro muchachos reunidos en las Torres Garcés, que llamaban y decían que era para tomar una decisión y para decirme quien tapaba. En fin, cosas tan anecdóticas, vea en lo que se convirtieron. Es con esa llamada que también salió otra en el mismo medio de comunicación en la que decían que yo había llevado a Juan Gabriel con su mariachi a Ralito. Yo alguna vez por ahí, y esto tal vez no me lo va a perdonar mi señora esposa, esta infidencia, una vez hablando del tema con mi esposa me decía ella, de manera jocosa, a mí ni con el Mariachi que hay en Montería, que son cinco tipos, me llevó serenata y a Ralito si llevó a Juan Gabriel. Cómo esta anécdota, me excusan que me haya extendido, cómo estas situaciones jocosas de la vida se le han mostrado al país.

Hace poco usted se graduó como Gestor de Paz…
Permítame contarle que once postulados en la Picota y cuatro en Itagüí recibimos por parte del Instituto de Altos Estudios Europeos, una instancia académica patrocinada por el Parlamento Europeo, quien financió gran parte de ese Diplomado, y muy ligada a la Universidad Complutense de Madrid, el grado de Gestores de Paz, como fruto de un diplomado que adelantamos durante ocho meses, que se denomina Diplomado Gestor de Paz, Cooperación Internacional y Desarrollo Sostenible. Fue una etapa muy productiva y positiva para nosotros y el proceso, porque los gestores de paz no nacen, se hacen, y quienes hemos tenido la experiencia de ser víctimas como somos todos los colombianos del conflicto, también desafortunadamente haber sido victimarios, hoy somos herramientas útiles en futuros procesos.

¿Valió la pena haber sido comandante de Autodefensas en esta guerra?
Es una pregunta muy compleja y que hay que mirarla desde dos aspectos de la misma vida humana, desde el mismo ser. Como persona, como ser humano, como esposo, como hijo, como miembro de una sociedad. Jamás de los jamases valió la pena haber perdido tanto tiempo y haberle causado tanto dolor a las víctimas del conflicto. Todos caímos en un inmenso vacío de Estado. En estos ratos de reflexión, propios del ser humano en medio de la soledad que producen los barrotes y los muros de ferroconcreto de estos cementerios, donde entierran los hombres vivos, como describió Nelson Mandela a las cárceles. Creo que el balance es totalmente negativo en lo humano, en lo familiar, en la responsabilidad que se tiene de tantos hechos acaecidos por ese monstruo de miles de cabezas que es el monstruo del conflicto de la guerra. También debo decirle que si hay una sola cosa que hoy, tal vez, recoge los elementos antes mencionados y que hacen que uno de alguna manera pueda decir que algo haya valido la pena, creo que fue el haber sido siempre, y hoy todavía, a pesar de las dificultades, una herramienta propositiva para que la paz y la reconciliación en Colombia se dé. El haber ayudado a desactivar ese monstruo de miles de cabezas, como denomino yo a la Organización dentro del conflicto, creo que sí valió la pena. Valió la pena el haber invitado a estos hombres que tienen más puntería que cultura, que aprendieron primero a disparar un arma que a implantar su nombre en una hoja de papel, haberlos convencido que había llegado la hora de entregar el fusil y el camuflado. Que estos hombres y mujeres que algún día cometimos el error de vernos inmersos dentro del conflicto, como miembros de organizaciones alzadas en armas, tengamos una oportunidad de vida.

¿Cómo describe su encuentro con las víctimas?
Esta es la parte fundamental del proceso. Considero que el estar frente a frente con las personas que se les causó un daño, fruto de las acciones de la guerra, es la parte fundamental de la Ley de Justicia y Paz. Al igual que el señor Uber Banquez, alias Juancho Dique, y mi persona, que somos los primeros condenados en Justicia y Paz, y confirmada esa pena alternativa por la honorable Corte Suprema de Justicia, obviamente tuvimos que pasar por la etapa de la legalización de cargos y el incidente de reparación. Y ese incidente de reparación no fue nada distinto al encuentro con las víctimas, a la explicación, si tiene alguna explicación, este caso de Manpuján. No es fácil asumir esa responsabilidad y darle la cara a quienes fueron nuestras víctimas en la guerra. Son momentos difíciles para el ser humano, donde el coraje y el valor que otrora se tenía, y se mostraba a través de los fusiles y los camuflados, se pierde totalmente cuando uno no encuentra explicaciones y respuestas, para que en algo subsanen el dolor y la tragedia las víctimas, que hoy todavía siguen viviendo, fruto de las acciones de la guerra.

¿Se siente bien consigo mismo?
Esa es una pregunta difícil porque puede herir muchas susceptibilidades, decir uno hoy que se siente bien consigo mismo puede generar de alguna manera un rechazo de las víctimas. Creo que la conciencia del ser humano es muy fuerte y está por encima de los mismos deseos y sentimientos. Creo que estoy haciendo las cosas bien, tengo la tranquilidad de estar apostándole a la verdad, a la lealtad al proceso. He hecho unos procesos de conversión interna propios, por mí, por mi familia, por mi esposa, por mis hijos, que es tal vez el elemento que más me ha ayudado a llevar estas cargas. He afrontado con mucha humildad una cantidad, cientos de hechos violentos por parte del Bloque Montes de María, de la manera más honesta, sin conocer siquiera la inmensa mayoría de ellos. Para nadie es un secreto, yo no participaba de la planificación y ordenamiento, menos de operaciones militares, pero la justicia ha dejado clara mi responsabilidad y así la he asumido. Les he dado la cara a las víctimas, le he dado la cara al país a través de los medios, creo que en ese sentido siento que estoy haciendo las cosas bien, pero igual, el perdón por parte de las víctimas es fundamental para uno también ir sintiendo una tranquilidad interna. Por ahora creo que estoy haciendo las cosas, por lo menos, para recibir algún día el perdón de Dios.

Dicen que es muy difícil perdonarse a uno mismo. ¿Se ha perdonado a usted mismo?
Hay algo que es muy difícil para el ser humano cuando se hacen esos autoexámenes de las decisiones tomadas y ahí se encuentra uno con esa gran dificultad de decir por qué, qué me pasó. Cuando usted no ve crecer sus hijos al lado suyo, cuando no disfruta de su esposa y de las pequeñeces que en libertad no se valoran lo mismo, todo eso hace pensar que fue equivocada la decisión y que ese peso lo llevaré siempre encima. Perdonarme a mí mismo es primero mostrarme a mí mismo de que puedo ser una persona distinta, que estoy siendo hombre distinto, más cercano a Dios, más respetuoso de los valores, de la Ley, de la Constitución y un hombre entregado infinitamente a mi familia.

Si se diera el caso de que usted se encontrara con Dios, ¿qué le gustaría que le dijera?
Dicen que quien no ha visto a Dios cuando lo ve se asusta. Esa pregunta no tiene una sola respuesta. Imagínese el encuentro con Dios, me imagino yo es el encuentro cuando seamos llamados de este mundo terrenal, del cual aspiro que no me vaya a llamar muy pronto. Que me dé la oportunidad de volver a recobrar mi libertad y que me dé la oportunidad de recuperar el tiempo perdido en la guerra y en la cárcel, el de recibir el perdón de las víctimas, el de volver acercarme a la familia, a los seres queridos y a la gente que de alguna manera me ha dado un apoyo en esta circunstancia. Yo creo que esencialmente es preguntarle a Dios si tengo el perdón de él por las equivocaciones en la vida.
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NOTA DEL BLOG:
Las siguientes preguntas las hizo otro periodista que invité a la entrevista
‘Cuco’ Vanoy pidió ser excluido del proceso de la Ley de Justicia y Paz y el señor Salvatore Mancuso en varias oportunidades ha amenazado con no seguir versionando. ¿Qué opinión tiene usted sobre esas dos posiciones y por qué es conveniente seguir dentro del marco de esta Ley?
Eso es gravísimo, en el sentido de que personas como Salvatore Mancuso y Ramiro Vanoy son poseedores de gran parte de la verdad de lo sucedido durante los años de conflicto. En aras de los derechos de las víctimas del extinto Bloque Mineros que él comandó [Vanoy], creo que no es sano, no es bueno para el proceso de Justicia y Paz, puesto que se va a quedar gran parte de esa verdad reservada. Considero que los vacíos de la Ley 975 de 2005 han generado gran incertidumbre. Vacíos que van desde la misma fecha de vigencia de la Ley, las claridades en los tiempos de reclusión, el tema del aislamiento en que se encuentra el señor Vanoy en los Estados Unidos y los más de 20 compañeros que se encuentran allá. Creo que es hora que el Estado en su conjunto, con los tres poderes que rigen una nación, entren ya a tomar las medidas necesarias para reformar a la Ley de Justicia y Paz. Para que dé garantías de seguridad jurídica a los postulados, que permita que las víctimas puedan seguir accediendo a este proceso como lo han venido haciendo hasta ahora. La gran reforma a la Ley de Justicia y Paz, el nuevo marco de justicia transicional en Colombia es hoy una urgencia manifiesta.

Usted hablaba de unos vacíos dentro de la Ley de Justicia y Paz, ¿cree que los hay?
Claro que sí. Nosotros tenemos que seguir apostándole a este proceso, como destinatarios de la Ley 975 de 2005 tenemos que seguir apostándole al proceso de la Ley y al proceso de paz. Lo que tenemos que hacer es hacerle entender a toda la sociedad colombiana que el proceso de paz es político, que la Ley de Justicia y Paz apenas es un componente del proceso de paz. Desafortunadamente el proceso se judicializó en su totalidad, la interlocución política con el Gobierno anterior se perdió y se ha venido recuperando con el nuevo Gobierno. Hoy sólo se habla de la Ley 975 y se han olvidado que el éxito de los procesos de paz es la reinserción. El gran fracaso de este proceso de paz es el fracaso de la reinserción. No se puede concebir la paz invitando a miles de hombres, 31 mil 768 hombres, para sacarlos de las trincheras de las montañas de la guerra y luego olvidarlos dentro de las cárceles y a otros abandonarlos dentro de la sociedad. Lo que hizo que miles de estos hombres pasaran a engrosar las filas de las nuevas organizaciones ilegales. El éxito de los procesos de paz es la reinserción y la reinserción es política, la reinserción es oportunidades de trabajo, es opciones de trabajo y de estudio. Es traer al hombre de las trincheras del monte y verlo inmerso dentro de la sociedad y dentro del aparato productivo legal. Ese gran fracaso de la reinserción ha hecho de este proceso el gran fracaso. Debemos de seguir apostándole a la Ley de Justicia y Paz. Porque a través de ella ha traído el esclarecimiento de miles de hechos que jamás la justicia hubiese podido esclarecerlos dentro del marco de la justicia ordinaria.

Hace un momento dijo usted que no todo se estaba midiendo con un mismo rasero, en ese mismo contexto ¿se puede decir que los operadores judiciales no están midiendo con el mismo rasero los computadores de alias Don Antonio y los de Raúl Reyes?
No me ponga a pelear con la honorable Corte y no soy quien para yo poner en entredicho las decisiones del máximo tribunal y nuestro órgano de cierre. No, no, cuando yo digo que no se valora con el mismo rasero lo digo dentro del mismo marco de Justicia y Paz, que incluso algunos circunstancias que tienen que ver con los mismos dirigentes políticos de la provincia tienen celeridad, son muy mencionadas y cuando a veces se tocan personas de los círculos más cerrados de la sociedad capitalina, entonces se dice que el postulado está mintiendo, en fin creo que el país ha venido conociendo y ha sacado sus propias conclusiones. De lo otro no me atrevo a opinar y no soy quien para opinar.
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