sábado

Nuestro compromiso y respeto con la Democracia es irrenunciable

EDITORIAL

Colombia, octubre de 2011

Nos auguramos que las próximas elecciones locales y departamentales del 30 de octubre renueven plebiscitariamente en todo el País  los sentimientos pacíficos, civilistas y democráticos que alentaron  poblaciones, comunidades y ex combatientes de las Autodefensas Campesinas durante  el Proceso de Paz que culminó en 2006 con más de 31.000 desmovilizados de las extintas AUC cuyas armas fueron puestas en manos del Gobierno junto a nuestro compromiso sagrado de no retomarlas jamás.

Aquella unión de esfuerzos en pro de la Paz y la Reconciliación que protagonizamos entonces Pueblo, Gobierno y Autodefensas permitió que finalmente la confianza primara sobre la desconfianza, el diálogo civilizado triunfara sobre los silencios y los reproches, iluminando un camino que no habría de ser de rosas porque la exacerbada polarización y la incomprensión alborotaron los prejuicios y las estigmatizaciones. Sin embargo, el proceso de reinserción de los desmovilizados ha seguido avanzando, a los tumbos unas veces, otras semejando ser una bicicleta estática, pero siempre con la mirada puesta en alcanzar las metas de Reconciliación trazadas al abandonar las armas, de cuyos logros pueden dar fe los informes de las organizaciones de seguimiento electoral, incluso de la MAPP-OEA, Naciones Unidas y CNRR donde por ningún lado aparecemos nosotros como factores determinantes o perturbadores del libre ejercicio de la Democracia.

Atrás quedaron en el tiempo, aquellas épocas cuando aún participábamos del conflicto armado interno, y fueron máximos líderes de las extintas AUC, como Carlos Castaño, Vicente Castaño y Salvatore Mancuso, entre otros, quienes comenzaron a poner sobre la mesa de la discusión pública la enorme influencia política que los grupos de Autodefensas habían comenzado a ejercer al calor de los enfrentamientos con las guerrillas y ejerciendo poderes de facto ante la ausencia de Estado, su impericia y también su corrupción.


Todos antecedentes de por qué y hasta dónde estábamos dispuestos a llegar al desmovilizarnos en beneficio de Colombia y en pos de renunciar al uso de las armas y transformar al actor militar y político que constituíamos como organización al margen de la ley, en una organización de ciudadanos reinsertados, a paz y salvo con la legalidad, recuperando en plenitud nuestros derechos civiles y políticos, con el propósito de volver más inclusiva nuestra democracia y allanar el camino de la Paz con los grupos guerrilleros.

Por todo ello, queremos en vísperas de una nueva justa electoral resaltar el fiel cumplimiento de los compromisos por parte de los Postulados acogidos a la Ley de Justicia y Paz tanto los que estamos acá en Colombia como de los que están allende las fronteras, sometidos todos nosotros voluntariamente al Imperio de la Ley, aclarando con la Verdad todos los hechos, reparando a nuestras víctimas y con respeto total a la Sociedad Civil y la Democracia en estos procesos electorales, sea los que se han llevado a cabo con nosotros ya sometidos a la Justicia, como el que se avecina.

Nos preguntamos si con más de 5 años ya de respeto absoluto y no intervención alguna de nuestra parte en los procesos electorales: ¿esta realidad irrefutable no manifiesta otro gran resultado positivo del Proceso de Paz? Y más aún ¿no representa acaso un gran triunfo de las soluciones políticas y jurídicas por sobre la violencia y la soberbia armada que eterniza la guerra? Estamos convencidos que todo este esfuerzo tan incomprendido y estigmatizado en su desarrollo ha valido la pena y comienza a ser percibido favorablemente en la sociedad como una apuesta ganadora en términos de abrirle oportunidades a la Reconciliación y la solución política –no militarista- con todos los actores armados.

Esta rendición de cuentas sobre la no intervención de las ex autodefensas en los procesos políticos de los últimos cinco años es otro gran balance que hay que sumarle a los que presenta la Unidad de Justicia y Paz de la Fiscalía, y avala que nuestra insistencia en llegar al cabo de este camino de reinserción plena al recupero de nuestros derechos políticos, no solo es componente crucial de lo acordado durante el Proceso de Paz con la contraparte negociadora del Gobierno, sino íntima vocación de sumarnos democráticamente con nuestro futuro trabajo político al servicio de nobles causas sociales.

Causas sociales que nos motivan y nos entusiasman como protagonistas de ensanchamiento y profundización del sistema democrático con total apego a la Ley y sometidos al escrutinio de los votos y la vigilancia de los organismos de control.    

Nos anima y reconforta la favorable recepción que ha tenido en diversos ámbitos sociales y políticos nacionales nuestra Carta Abierta del 3 de octubre sobre el Derecho a la Paz, la Justicia Transicional y los Derechos Políticos, así como  recibimos con interés y ávidos de aprendizaje las críticas y aun las ironías y escepticismos propios de las contiendas políticas donde la sal y pimienta de los debates los ponen precisamente la puja dialéctica y las contradicciones vehementes, siendo todo ello parte del libre juego de las ideas democráticas, mil veces preferidas y dignas de aplauso por encima de cualquier expresión de odio y violencia que anhelamos queden definitivamente atrás, superadas por el abrazo fraterno y la sana convivencia, en un clima de tolerancia y libre diversidad.

Reiteramos que nuestra adhesión al Nuevo Marco para la Paz y Proyecto de Acto Legislativo, así como a las iniciativas tendientes a agilizar y hacer más eficaz la Ley de Justicia y Paz, lejos está de representar de nuestra parte un interés particular o sectario, sino que mal que les pese a quienes nunca han querido ver nada positivo ni bueno en el pensar y obrar de los desmovilizados de las Autodefensas, seguimos adelante sin responder maledicencias con maledicencias sino confiados que los hechos de Paz son incontrovertibles y así serán juzgados inapelablemente por quienes no anteponen sus prejuicios y sus intereses políticos por sobre la verdad y el bienestar general.

Nuestro criterio rector es y seguirá siendo el de que todo aquello que es realmente bueno para Colombia también es necesariamente bueno para los desmovilizados que también somos Colombia y será aplaudido y reconocido por nosotros no porque siempre estemos del todo de acuerdo sino porque es de honestos y demócratas propender por el bien común,  y no solo por el individual por más legítimo que éste nos parezca y defendamos honesta y democráticamente como tal.


Lejos de cualquier unanimismo y pensamiento dogmático seguiremos adelante en lo que hemos llamado el largo camino a casa dispuestos a solidarizarnos con todos quienes han padecido y padecen las consecuencias del conflicto armado y prestos a sanar las heridas abiertas en el seno de la sociedad no reivindicando de ninguna manera las decisiones que nos llevaron a participar de la guerra, sino por el contrario a reivindicar, defender y predicar las razones y los sentimientos que nos llevaron a decirle adiós a las armas, porque no es la política de la guerra la que abrazamos como causa de nuestro camino de regreso a casa, sino la política de la Paz y la Reconciliación la que será propósito y estandarte por todo el tiempo que Dios nos vaya a conceder de vida.


Comité Editorial.

2 comentarios:

  1. importante el apoyo de postulados al proceso de reconciliación que se adelanta en Cartagena, por parte de l CNRR y el distrito de Cartagena.
    en especial a los del bloque montes de maría.
    el taller sobre reconciliación también es importante, como el interés del señor EDWAR COVOS TELLEZ a este proceso y su liderazgos para la paz .
    francamente

    LUIS JAVIER RICARDO ALVAREZ

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  2. importante su apoyo a la democracia, esto tiene un gran valor y aporte ala democracia de Colombia. como también la pagina para el tema de reconciliación


    LUIS JAVIER RICARDO ALVAREZ

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