miércoles

Bogotá, Noviembre 28 de 2012
 


Honorables Senadores
MIEMBROS DE LA COMISION DE PAZ
Senado de la República
Ciudad



                                      Ref. Solicitud mesa de trabajo Cárcel Nacional Picota.


Honorables Representantes.

Conocedores de su importante gestión en el acompañamiento del actual Proceso de Paz que acertadamente han acordado el Gobierno Nacional del Señor Presidente Dr. JUAN MANUEL SANTOS CALDERON y las Farc, acudimos a ustedes de manera respetuosa para invitarlos a que hagan presencia en las distintas cárceles del país, donde hombres y mujeres del pueblo Colombiano, ayer alzados en armas, hoy en proceso eficaz de Reconciliación,  bajo el postulado de Gestores de Paz por un país incluyente, ven ahora sí, el inicio del fin del conflicto armado que viene agobiando a la sociedad colombiana por décadas.

Fuimos en su momento actores político y militar del conflicto, actualmente sometidos al nuevo marco de Justicia Transicional de nuestra nación, por lo cual consideramos pertinente se tengan en cuenta nuestros hechos efectivos de Paz, dentro de este proceso de Reinserción a la vida normal, para que las comisiones de Paz del Congreso, de manera conjunta o individual, vean la importancia de conocer directamente esta experiencia, como un aporte propositivo a la sostenibilidad del actual proceso Colombiano de Paz.

De tal manera  que acudimos a ustedes Honorables Congresistas, para que nuestro Proceso de Paz iniciado en el año 2003 y nuestro acogimiento a la Ley de Justicia y Paz que el Congreso de la Republica creo como herramienta imperiosa en el componente jurídico del mismo proceso, sea finalmente exitoso y pueda ser analizado de acuerdo con lo establecido en el pacto firmado recientemente en la Habana, entre el  Gobierno de Colombia y la guerrilla de las Farc.

Deseamos aportar toda nuestra valiosa experiencia, como símbolo de un nuevo proyecto de vida, que se convierta en ejemplo para las nuevas generaciones, que con certeza querrán vivir en Paz. 

Comedidamente, creemos adecuado establecer una interlocución con nosotros los abajo firmantes, en calidad de Miembros Representantes, Negociadores y Voceros autorizados de las extintas AUC, con el ánimo de fortalecer tan importante gestión para la consolidación de una Paz sostenible.

Para llevar a cabo  este trascendental acto, sugerimos de manera atenta, que se realice una mesa inicial exploratoria de trabajo, dentro de las instalaciones de la Cárcel Nacional Picota, cuando ustedes lo consideren pertinente, toda vez que es aquí donde se facilitan los medios, la logística y donde nos encontramos concentrados un buen número de personas cobijadas por la Ley de Justicia y Paz.

Los medios de comunicación autorizados para contactarnos son:
Correo electrónico:
presospoliticosauc@gmail.com                

Con nuestras consideraciones de respeto;

Bogotá, Noviembre 28 de 2012
 


Honorables Representantes
MIEMBROS DE LA COMISION DE PAZ
Cámara de Representantes
Ciudad



                                      Ref. Solicitud mesa de trabajo Cárcel Nacional Picota.


Honorables Representantes.

Conocedores de su importante gestión en el acompañamiento del actual Proceso de Paz que acertadamente han acordado el Gobierno Nacional del Señor Presidente Dr. JUAN MANUEL SANTOS CALDERON y las Farc, acudimos a ustedes de manera respetuosa para invitarlos a que hagan presencia en las distintas cárceles del país, donde hombres y mujeres del pueblo Colombiano, ayer alzados en armas, hoy en proceso eficaz de Reconciliación,  bajo el postulado de Gestores de Paz por un país incluyente, ven ahora sí, el inicio del fin del conflicto armado que viene agobiando a la sociedad colombiana por décadas.

Fuimos en su momento actores político y militar del conflicto, actualmente sometidos al nuevo marco de Justicia Transicional de nuestra nación, por lo cual consideramos pertinente se tengan en cuenta nuestros hechos efectivos de Paz, dentro de este proceso de Reinserción a la vida normal, para que las comisiones de Paz del Congreso, de manera conjunta o individual, vean la importancia de conocer directamente esta experiencia, como un aporte propositivo a la sostenibilidad del actual proceso Colombiano de Paz.

De tal manera  que acudimos a ustedes Honorables Congresistas, para que nuestro Proceso de Paz iniciado en el año 2003 y nuestro acogimiento a la Ley de Justicia y Paz que el Congreso de la Republica creo como herramienta imperiosa en el componente jurídico del mismo proceso, sea finalmente exitoso y pueda ser analizado de acuerdo con lo establecido en el pacto firmado recientemente en la Habana, entre el  Gobierno de Colombia y la guerrilla de las Farc.

Deseamos aportar toda nuestra valiosa experiencia, como símbolo de un nuevo proyecto de vida, que se convierta en ejemplo para las nuevas generaciones, que con certeza querrán vivir en Paz. 

Comedidamente, creemos adecuado establecer una interlocución con nosotros los abajo firmantes, en calidad de Miembros Representantes, Negociadores y Voceros autorizados de las extintas AUC, con el ánimo de fortalecer tan importante gestión para la consolidación de una Paz sostenible.

Para llevar a cabo  este trascendental acto, sugerimos de manera atenta, que se realice una mesa inicial exploratoria de trabajo, dentro de las instalaciones de la Cárcel Nacional Picota, cuando ustedes lo consideren pertinente, toda vez que es aquí donde se facilitan los medios, la logística y donde nos encontramos concentrados un buen número de personas cobijadas por la Ley de Justicia y Paz.

Los medios de comunicación autorizados para contactarnos son:
Correo electrónico:
presospoliticosauc@gmail.com                

Con nuestras consideraciones de respeto;

lunes

COMUNICADO A LA OPINION PUBLICA

"NO HAY MUERTE, HAY MUDANZA.  Y DEL OTRO LADO TE ESPERA GENTE MARAVILLOSA". 
"DIOS TE BENDIGA EN SU GLORIA AMIGO"


Los Presos Políticos de las Autodefensas Desmovilizadas recluidos en el pabellón de Justicia y Paz de la penitenciaria la Picota de Bogotá, informamos a la opinión publica lo siguiente:

1- El día 25 de Noviembre del año en curso, falleció el Amigo y compañero de reclusión, el postulado RODRIGO ALONSO QUINTERO, expresamos a su familia y allegados, nuestro más sincero y sentido pésame por la partida tan temprana del Hijo, Amigo y hombre comprometido con la Ley de Justicia y Paz.

2- Desde hace 10 meses aproximadamente, el postulado QUINTERO presento una inflamación en su brazo derecho, la desatención y negligencia de la E.P.S. Pública CAPRECOM empresa encargada de la salud de los internos en Colombia, fue tal, que solo hace 5 meses fue llevado de urgencia a un Hospital local, donde el dictamen medico fue que presentaba un edema muscular, por lo que solo le aplicaron unos calmantes y fue devuelto a la penitenciaria.

3- Hace 2 meses y 10 días aproximadamente, debido a la gravedad y deterioro en la salud del Amigo QUINTERO, su familia a través de la E.P.S. CAFESALUD donde habían logrado afiliarlo, pudieron conseguir internarlo en la Clínica Jorge Piñeros, donde lamentablemente le fue diagnosticada una penosa enfermedad, que ya le había invadido gran parte de su organismo, llevándolo a su deceso en el día de ayer.

4- Es importante que la opinión publica conozca, que el postulado RODRIGO ALONSO QUINTERO se encontraba recluido en el pabellón de Justicia y Paz de la Picota, desde el año 2008, sin que sobre él recayera algún requerimiento judicial (orden de detención), lo que da muestras claras de la VOLUNTAD inquebrantable que siempre le asistió al Amigo QUINTERO y la misma que nos asiste a todos los postulados a la mencionada Ley, por parte de los desmovilizados de las extintas Autodefensas Campesinas de Colombia. 


Hacemos un angustioso y necesario llamado al Gobierno Nacional y al Congreso de la Republica, para que se tomen medidas URGENTES en la prestación de la salud de los internos, pues casos como el del Amigo RODRIGO se vienen presentando a diario en las cárceles del País y pareciera que la desatención y negligencia de CAPRECOM, fuera la condena a la pena de muerte, que nuestras Leyes y la Constitución no lo tienen establecido.




PRESOS POLITICOS DE LAS AUTODEFENSAS DESMOVILIZADAS RECLUIDOS EN EL PABELLÓN DE JUSTICIA Y PAZ DE LA PICOTA



Bogotá, Noviembre 26 de 2012.

Carta a Honorables Magistrados del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá

Penitenciaria la Picota de Bogotá, Noviembre 22 de 2012

Honorables Magistrados
ULDI TERESA JIMENEZ LÓPEZ
LESTER MARIA GONSALEZ
ALEXANDRA VALENCIA MOLINA
EDUARDO CASTELLANOS ROSO

TRIBUNAL SUPERIOR DEL DISTRITO JUDICIAL DE BOGOTÁ
Sala de Conocimiento de Justicia y Paz
L.     C.


De nuestra mayor consideración y respeto.

Los Miembros Representantes en la mesa de negociación del Proceso de Paz ante el Estado Colombiano representado por el Gobierno Nacional y Comité de Presos Políticos de las Autodefensas Desmovilizadas, en nombre y representación de los Postulados a la Ley de Justicia y Paz recluidos en esta penitenciaria, queremos agradecer y valorar en su dimensión, los ingentes esfuerzos y propósitos que desde su condición de Jueces únicos y naturales de este procedimiento especial y transicional, vienen realizando en pro de consolidar la verdadera Reconciliación entre quienes hacemos parte de esta Ley Transicional con las victimas y la efectiva Reintegración a la Sociedad Civil a través de los procesos académicos y de aprendizaje permanente, temas en los que estamos absolutamente comprometidos.

Recibimos con beneplácito a finales del mes de septiembre del año en curso, el oficio No. 15479 emanado de la Honorable Sala de Magistrados con fecha 21 de septiembre, que contenía notificación y adjunto al mismo, el auto fechado del 17 de septiembre, donde la Sala de Justicia y Paz del Tribunal Superior de Bogotá, dispone oficiar a la Dirección General del INPEC, al Director del Centro Carcelario y Penitenciario de la Picota, al Director de Justicia Transicional del Ministerio de Justicia y la Procuraduría Delegada para Asuntos Penitenciarios, con el propósito de instarlos a garantizar las condiciones de reclusión de los postulados a la Ley de Justicia y Paz, pactadas al momento de su desmovilización e incluidas dentro de la Resolución 06305 del 26 de Junio de 2009.

Como es totalmente claro que la motivación y el tema que nos llevo a escribirle a la Honorable Magistratura, es el relacionado con la implementación de unos bloqueadores de señal en el Pabellón, es nuestro propósito informarle a la Sala lo sucedido posterior a la notificación del oficio y auto en mención.

Días después de la notificación del oficio No. 15479 y auto adjunto, recibimos la visita del señor Teniente CARLOS HERNAN GARZON VILLAMIL, Coordinador y Enlace del INPEC para Justicia y Paz, quien en compañía de una alta oficial de la guardia carcelaria de este establecimiento, nos informo que el INPEC había recibido la notificación de este mismo oficio y que iniciaría unos análisis y estudios al respecto para tomar una decisión con base a lo ordenado en el auto proferido por el Tribunal.

A hoy Honorables Magistrados (Nov. 22), no solo ha habido un desacatamiento total de lo oficiado por la Honorable Sala de Justicia y Paz, sino que contrario sensu, se ha incrementado cada día mas el bloqueo de señal, que podemos afirmar categóricamente, nos encontramos totalmente incomunicados a través de las herramientas concebidas en la mencionada Resolución, esto es los celulares autorizados a los Miembros Representantes y los computadores con acceso al internet de los postulados igualmente autorizados.

La Honorable Sala de Conocimiento de Justicia y Paz, en cada uno de los fallos proferidos en el marco de esta norma transicional, ha venido haciendo énfasis en la imperiosa necesidad de que los postulados en su totalidad adelanten los estudios básicos de primaria, secundaria, técnicos, profesionales y especialmente los relacionados con los Derechos Humanos y el Derecho Internacional Humanitario, en ese sentido y posterior a la visita que realizara a este pabellón la Honorable Magistrada ULDI TERESA JIMENEZ LÓPEZ, el pasado 5 de Julio del año en curso, enviamos a la Magistratura un cuadro estadístico de los postulados de este pabellón, que entre otros datos contenía el  nivel académico de cada uno de los postulados, en la carta nuestra enviada a la Magistratura que ha motivado la decisión de la Honorable Sala, con fecha Agosto 8 de 2012, hicimos un resumen o relación general de los estudios realizados por los postulados del pabellón, hoy con esta nueva y angustiosa solicitud, le anexamos cuadro actualizado con cada uno de los cursos y estudios que han realizado y están adelantando los postulados de este pabellón, en básica primaria, secundaria, cursos básicos de formación y de carreras técnicas con el SENA, carreras Técnicas y Profesionales con otras instituciones educativas, que nos han dado un total de 783 cursos y estudios de formación.

Honorables Magistrados, con nuestras anticipadas excusas por lo extenso de nuestro escrito, queremos expresarles que todo este esfuerzo no ha sido en vano y que indiscutiblemente tendrá que dar sus frutos en pro de la anhelada Paz y la Reconciliación entre los colombianos, pero que con esta inexplicable decisión, los esfuerzos futuros por continuar formando a quienes decididamente le hemos apostado todo a la reconstrucción del tejido social perdido, a una verdadera y efectiva Reintegración, se va a ver afectado o incluso frustrado, pues no es un secreto o ningún invento nuestro, que hoy adelantar algún estudio sin las herramientas informaticas necesarias es absolutamente imposible y así lo han dado a conocer los docentes que  tienen la responsabilidad de la formación académica en los diferentes estudios que se adelantan en este establecimiento, cuando estamos a pocas semanas de la primera graduación de la carrera técnica en Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario, cuando los estudiantes de carreras universitarias están próximos a culminar este año lectivo y ya algunos próximos a su grado profesional, no nos queda otro interrogante distinto, a si va hacer posible continuar con los estudios iniciados y si los docentes no declinaran a continuar con su pedagogía, cuando realizar una investigación o tarea académica en cualquier área educativa, se ha convertido en un problema de casi no resolver.
Finalmente Honorables Magistrados, ya empieza a encontrar la Unidad Nacional de Fiscalías para la Justicia y la Paz, los resultados inconvenientes y frustrantes de esta absurda decisión, pues tenemos entendido que se han tenido que cancelar algunas diligencias de exhumaciones por falta de comunicación entre el postulado detenido, con los desmovilizados en libertad y otros ciudadanos que puedan coadyuvar en la ubicación de esas fosas y de otras informaciones de suma importancia para el esclarecimiento de tantos hechos, que la memoria de un solo ser humano no puede o le es imposible reconstruir.

Nuevamente con todo lo anteriormente expuesto, los Miembros Representantes y Comité de Presos Políticos de las Autodefensas Desmovilizadas, solicitamos de manera respetuosa a los Honorables Magistrados de la Sala de Justicia y Paz, su valiosa intervención ante el Gobierno Nacional para que se  restablezca el servicio del teléfono celular, levantando los bloqueadores que sobre este pabellón fueron activados, como así mismo se permita nuevamente la instalación del servicio de internet, en las mismas condiciones que se tuvieron desde el inicio de nuestro acogimiento a la Ley.

Anexamos CD – DVD con cuadro estadístico de estudios actualizado.
Reiteramos nuestro compromiso en continuar avanzando en los caminos que conduzcan a nuestra Nación a lograr la tan anhelada Paz y la Reconciliación entre todos los colombianos.

De los Honorables Magistrados;

jueves

Carta Abierta de Salvatore Mancuso Gómez al Presidente Santos, a las FARC-EP y al Pueblo de Colombia

EN LA HORA DE CONSOLIDAR LOS DIÁLOGOS DE PAZ

“LO ÚNICO QUE EL TIEMPO NO PERDONA ES LO QUE A TIEMPO NO SE HACE”

Manifiesto mi júbilo ante el inicio del Proceso de Paz entre el Gobierno y las FARC-EP, y celebro el propósito del ELN de sumarse a las negociaciones. Asimismo, como uno de los líderes del Estado Mayor Negociador, reitero enfáticamente el deseo de las Autodefensas de participar activamente del proceso conjunto de construir la Paz.

Amargas y dolorosas lecciones de la historia y experiencias propias, nos enseñan que un Proceso de Paz que no incluya a la gran mayoría de los actores del conflicto resultará insuficiente para evitar que las zonas desocupadas al momento de la desmovilización por unos, sean fatalmente retomadas por otros, exclusiones y vías de hecho que han sido una tendencia histórica, que han convalidado y reeditado la violencia y promovido la lucha armada como expresión política para defender intereses cuando democráticamente se está impedido, perpetuando la guerra, la continuidad de daños inenarrables en la vida de miles de personas y retrasando en amplias regiones el desarrollo socioeconómico y la democracia incluyente y plural.

Allí está reciente nuestro ejemplo, con la desmovilización de las Autodefensas Unidas de Colombia, y el ejemplo de los grupos guerrilleros que dejaron las armas, como el EPL, el M19, la Corriente de Renovación Socialista, el ERP, el Quintín Lame, etc., lecciones que ciertamente no fueron benéficas para fortalecer la institucionalidad y la democracia o alcanzar una paz estable y duradera, y que no debemos desdeñar.

¿Por qué impedir la participación de uno de los actores históricos reconocidos del conflicto, como las Autodefensas, que hemos sufrido con buena parte del País los desaciertos de un proceso de paz mal concebido? ¿Por qué no anticiparnos y remover los obstáculos que puedan restar credibilidad, representatividad y confianza al logro de la paz verdadera?

No será la inclusión política de los desmovilizados y sus bases sociales la que impida la solución negociada -ni tampoco la participación en el Proceso de Paz de la mayor cantidad de los actores del conflicto-, sino su invisibilización y exclusión política, la de sus comunidades, las que harán inviable la solución.

Cuál sería el interés que no se puedan expresar democráticamente con razones y argumentos, las ideas de quienes deponen las armas y durante años representaron los intereses de tantas comunidades, para que dentro de la institucionalidad, puedan ayudar a resolver los enormes problemas que aquejan especialmente a la Colombia marginal y periférica. Acaso desconocen que sin armas dentro de la contienda política democrática nada se puede imponer, y todo lo que dentro de ella se pretenda conseguir se obtendría convenciendo con la fuerza de las ideas, de la razón, de las promesas cumplidas, o es que allí no existen todos los controles, y mejor aún la participación de todas las variables políticas. ¿Quiénes son los pocos que se benefician de esta exclusión y sus funestas derivaciones? No es el pueblo colombiano.

Resulta inevitable que haya ciudadanos que deseen que guerrilleros y autodefensas, quienes tenemos iguales responsabilidades en cuantiosos hechos de guerra, nos pudramos en una cárcel o regresemos a la sociedad con nuestros derechos humanos y políticos cercenados. Pero no puede ser el castigo el único remedio que exija una sociedad que busca justicia pero también Reconciliación y Paz.

Las FARC-EP aspiran a transformarse en una fuerza política legalmente reconocida, también nosotros, así lo hemos manifestado innumerables veces, como el día de la instalación oficial de la mesa de negociaciones en Ralito, el 1 de julio de 2004, cuando dije: “para eliminar toda posibilidad que conduzca a un nuevo resurgimiento de la opción armada antisubversiva, nosotros como Autodefensas Campesinas avanzaremos, no hacia la desaparición como organización, sino hacia la transformación en un movimiento político de masas a través del cual la retaguardia social de las Autodefensas pueda constituirse en una alternativa democrática que defienda, custodie y proteja los intereses, derechos y demandas de nuestras comunidades ante los poderes del Estado”.

Las FARC aspirarán a ser en la legalidad líderes sociales en las diferentes zonas donde actuaron, y también en otras. ¿Cómo evitar que no vean las comunidades a sus integrantes como una amenaza si los otros desmovilizados no pueden competir políticamente con los mismos derechos y garantías que reciban los miembros de las FARC? ¿Por qué unos actores desmovilizados del conflicto sí harán proselitismo político y otros no? ¿Por qué propiciar esa diferencia de criterios, estratificar la violencia, las víctimas y los actores del conflicto armado según la posición política o ideológica? ¿Será socialmente viable un posconflicto parcializado que incluya a unos y rechace a otros? ¿Que los desmovilizados como autodefensas, e incluso los ya desmovilizados como guerrilleros en los años recientes, no recibamos un trato equivalente al que reciban los mandos y los soportes políticos y logísticos de las FARC y por el contrario quedemos confinados a la cárcel, extraditados, proscritos de la sociedad y seamos los únicos a los que se nos exija reparación y verdad?

¿Conducirá a la paz la iniquidad y extravagancia que representa la asimetría de condenar a unos por los mismos actos de guerra dentro del conflicto armado irregular, mientras que simultáneamente, no solo se ignora la barbarie de los otros, sino que también se premian?

¿Habrá auténtica paz si se le da un trato diferenciado a guerrilleros, autodefensas y militares cuando estos últimos han dicho: “no queremos terroristas ejerciendo cargos de poder y militares que han defendido legal y constitucionalmente esta nación, condenados, humillados, y confinados en las distintas cárceles del país”?

Por estas argumentadas razones, le pedimos respetuosamente, señor Presidente Santos, que retome el Proceso de Paz inconcluso con las Autodefensas, que fue truncado por el Gobierno anterior que suspendió el componente político de las negociaciones, al negarse a firmar los acuerdos pactados en la mesa cuando así se lo exigimos, vulnerando a los desmovilizados, a las comunidades directamente afectadas y decepcionando al país, cuando ya habíamos desmovilizado todos los hombres y mujeres de las autodefensas, dejándonos en el limbo, anclados exclusivamente al componente judicial transicional, sumido en total incertidumbre, plagado de vacíos, indefiniciones, inseguridades jurídicas y físicas; cercenados los derechos políticos y civiles, silenciados, extraditados, proscritos y encarcelados al lado de los líderes de nuestras bases sociales, apoyos políticos, empresarios, militares y amplios sectores de la sociedad que en su momento, cuando el país estuvo a punto de colapsar a manos de las guerrillas, nos empujaron, pidieron ayuda o nos apoyaron.

Y aunque hemos recurrido a la justicia buscando solución a estas falencias, ha sido imposible que la justicia las resuelva sola, ella no tiene las herramientas, y aun más, digámoslo con franqueza: en la forma como se ha abordado el componente judicial transicional, ni el Estado, ni el aparato judicial, tienen las herramientas, ni los recursos, mucho menos, la capacidad para evacuar el universo de hechos a juzgar - que abarcan todo el código penal - cometidos por las partes en contienda durante más de 50 años de conflicto armado.

Señor Presidente Santos: le pedimos relance y dé continuidad al Proceso de Paz con la Autodefensas para proseguir adelantándolo de manera conjunta o en simultáneo con las FARC-EP y con los otros actores que deben tener asiento en esa mesa única o paralela, para darle solidez, consistencia y sustentabilidad a los acuerdos finales.

Señor Presidente Santos, dirigencia de las FARC-EP y Pueblo Colombiano: Se necesita del compromiso del Estado en su totalidad, de la mayor cantidad de actores del conflicto, de los medios de comunicación y de toda la sociedad y la Comunidad internacional para alcanzar la Paz, para que los compromisos y los acuerdos pactados no sean malogrados por hechos y lógicas siniestras que nos excedan desde las ‘manos oscuras’ de quienes están dispuestos a utilizar todos los recursos legales o ilegales, estatales o paraestatales de izquierda o de derecha habidos y por haber, en contra de la Paz y la Reconciliación, y del País donde quepamos todos.

A la dirigencia de las FARC-EP, a sus negociadores, a sus tropas y bases sociales y políticas, les pedimos evitemos se siga reciclando en un solo colombiano y colombiana, y con cualquier pretexto, la exclusión que los llevó a empuñar las armas. Les pedimos que participemos conjuntamente en la construcción de la Paz, compromiso con el que indeclinablemente debemos desnudar las verdades del conflicto, para que podamos subsanar las profundas causas que lo originaron y mantienen, cuáles y de quiénes las responsabilidades asumiendo las que nos correspondan, sin revanchismos, procurando mirar hacia adelante para evitar se sigan repitiendo los males y lograr así una Paz duradera. La paz, el perdón y la reconciliación son posibles. Estimulémoslos, sembrémoslos con nuestro ejemplo. A nombre de todas las Autodefensas que como yo tengamos el corazón dispuesto, les pedimos perdón por los hechos de guerra y les perdonamos, los daños infringidos, el dolor y los sufrimientos causados entre nosotros, y producto de esa confrontación, a Colombia entera, a la que también imploramos perdón.

Presidente Santos, a Usted y por intermedio suyo al Pueblo y al Estado colombiano que Usted representa, clamamos nos concedan el perdón y la posibilidad de ayudar a construir una sociedad en Paz y Reconciliada.

Esperamos de corazón, que los diálogos de Paz que inician una fase decisiva en Oslo y en La Habana incorporen el bien común de la sociedad entera, como criterio rector que prevalezca humanitariamente por sobre las legítimas posiciones políticas de unos y de otros, reconstruyendo el tejido social ultrajado durante este largo conflicto armado.

No se trata de pretender cheques en blanco ni inmunidades ni privilegios a futuro, sino de disfrutar, todos igualitariamente, la oportunidad de un nuevo renacer. De poder participar política y democráticamente, en igualdad de derechos y obligaciones, dentro del ordenamiento legal y constitucional, para que se verifique aquello de que no habrá vencedores ni vencidos, todos igualmente dedicados y comprometidos con la realización de los imperativos de la Ley y de la Paz. Y así recorrer por siempre el bello camino de la Reconciliación.

Con nuestros mejores deseos de Paz y Reconciliación.

SALVATORE MANCUSO GÓMEZ
Warsaw, Virginia, USA
17 de octubre de 2012

C/C
Primer Ministro de Noruega, Jens Stoltenberg  
Presidente de Cuba, Raúl Castro Ruz
Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez Frías
Presidente de Chile, Sebastián Piñera
Nuncio Papal en Colombia, Monseñor Aldo Cavalli
Secretario General de Naciones Unidas, Ban Ki-moon
Jefe de la MAPP – OEA, Marcelo Álvarez
Presidente del Senado de Colombia, Roy Barreras Montealegre
FARC-EP, Rodrigo Londoño Echeverri, ‘Timochenko’
ELN – Ejército de Liberación Nacional, Nicolás Rodriguez Bautista, ‘Gabino’
Colombianos y Colombianas por la Paz, Piedad Córdoba
Corporación Nuevo Arco Iris, León Valencia
Washington Office on Latin America, WOLA, Steven Bennet
Comunidad de San Egidio, Andrea Riccardi
Instituto de Estados Unidos para la Paz, Virginia Bouvier
International Crisis Group, Mark Schneider
Center for Latin American Studies, Mark Chernick

martes

CARTA A LA OPINIÓN PÚBLICA



La Paz con Grandeza, de Todos y para Todos



A diez años de los primeros acercamientos de paz entre las Autodefensas y el Gobierno presidido entonces por el doctor Álvaro Uribe Vélez, celebramos hoy el inicio de una nueva época en los diálogos de paz  y auguramos que el éxito acompañe al Señor Presidente Santos y los negociadores del Gobierno y de las Farc, en la difícil misión de acordar los términos del definitivo cese al fuego, así como el fin de las hostilidades que han ocasionado un sinfín de víctimas en la población civil durante décadas de conflicto armado.

El futuro de Colombia exige a todos sus hijos e hijas el advenimiento de un tiempo venturoso y pacífico, donde el silencio elocuente de los fusiles anuncie al mundo que los esfuerzos por acabar la guerra han producido finalmente el fruto largamente apetecido de la Paz y la Reconciliación.

Resulta inevitable apelar a la prudencia, la sensatez y el patriotismo de un lado y otro de la Mesa, para que los acuerdos que finalmente se pacten resulten satisfactorios para las partes y beneficiosos para el País y comprometan en su cumplimiento a los firmantes de tal manera que no originen en los próximos años controversias y disputas, donde las partes se reclamen agriamente haber faltado a la palabra empeñada. Sería deplorable para el País que ocasión tan promisoria como la que se vislumbra, no fuera aprovechada además como factor detonante de iniciativas para que Colombia acceda a poner fin simultáneamente a otros funestos focos de conflicto que han proliferado teniendo como telón de fondo el enfrentamiento entre insurgencia y Estado.

Quienes nos hemos desmovilizado en los años recientes y quienes estamos aportando también nuestro trabajo de construcción de Verdad y Reconciliación en los escenarios de Justicia y Paz, instamos se nos tenga en cuenta con nuestros argumentos y propuestas para que aportemos positivamente al Proceso de Paz integral, de tal manera que el antecedente del proceso de paz con las Autodefensas sea discutido y todas las voces sean escuchadas y todos los reclamos atendidos con el fin de arribar entre todos a la mejor solución, al mejor acuerdo entre las diversas partes del conflicto, de manera de dar cabida a la más completa representación del cuerpo social afectado por la violencia sin discriminaciones ni exclusiones que viciarían el resultado final y mermarían los efectos benéficos que se desprenderán para el País de una paz acotada, limitada a algunos actores, que deje a la deriva y sin solución a otros.

No ignoramos que así como la guerra es la continuación de la política por otros medios, la paz también es el fruto de la argumentación y el equilibrio de los contrarios en el común sometimiento a la voluntad democráticamente expresada y el imperio de la Ley. Nos manifestamos de cara al País no como un gesto retórico vacío de sustancia, sino convencidos que así como la guerra no es para tomar a la ligera sino que constituye una tragedia nacional a la que urge acabar, nunca la paz es un pasatiempo frívolo de entrega de las armas sino un período crucial donde todas las fuerzas positivas de una Nación deben confluir y hacerse escuchar para fundar la Paz que queremos construir sobre cimientos sólidos donde todos podamos sentirnos seguros y confiados.

Quienes hoy estamos definitivamente desmovilizados tras nuestro aciago batallar en el conflicto y después de habernos sometido voluntariamente a un proceso de Paz, reconocemos como lastres a superar sus errores y contradicciones, y como virtudes a emular sus aciertos, asumiendo concreciones y también asignaturas pendientes en la Mesa que ansiamos revivir y llevar a buen puerto, y consideramos nuestra obligación, en esta Hora de Esperanza a la que asistimos como colombianos que queremos la Paz de este País, poner nuestras cartas sobre la Mesa y manifestar que Colombia puede contar con nosotros, con nuestra voluntad inquebrantable de recibir con los brazos extendidos a los guerrilleros que decidan desmovilizarse, para darles la certeza que pueden contar con nosotros para construir de la mano el País que soñamos. Pero también, con la misma sinceridad, queremos decir al País que no queremos ser ciudadanos de segunda, discriminados y disminuidos en nuestros derechos humanos y políticos por habernos desmovilizado como autodefensas y no como guerrilleros. Esto no sería justo, no contemplaría la igualdad de derechos entre combatientes que fuimos de lado y lado, y sembraría la duda sobre la naturaleza de los marcos jurídicos y políticos acordados entre Gobierno y guerrillas, y dejaría en miles de desmovilizados y millones de compatriotas el sabor amargo del distinto rasero utilizado.

Insistimos: como desmovilizados de las Autodefensas nuestra prioridad es la paz y la reconciliación. Nuestra desmovilización no son palabras, no son promesas, son hechos, incontrovertibles, contundentes, así como nuestra postulación voluntaria a Justicia y Paz, y el aceptar a rajatabla el marco legal que dispuso el Congreso de la República y aprobó la Corte Constitucional.

Celebramos con júbilo y expectativas optimistas que la ronda de conversaciones entre Gobierno y Farc, con el Eln también, alcance las metas que todos los colombianos nos auguramos, y reiteramos que Colombia entera puede contar con nosotros los desmovilizados de las Autodefensas para seguir construyendo con todos y entre todos la Paz y la Reconciliación sin exclusiones ni discriminaciones.

Las víctimas del conflicto de todas las organizaciones inmersas en el mismo, también nosotros los desmovilizados de las Autodefensas, nuestras familias y nuestras comunidades, queremos sentirnos amparados por el Marco de Paz que se va a estructurar y dejar en firme, dotados también nosotros de seguridad jurídica, munidos de los mismos derechos y las mismas obligaciones, iguales ante la Ley y la Constitución.

El conflicto armado nos arrancó de nuestro hogar inmisericordemente, nos envolvió en las tinieblas de una guerra fratricida y absurda, nos puso fuera de la Ley y finalmente nos enseñó que la guerra no es el camino, que la muerte no es la solución. Hace ya diez años, en 2002, voluntariamente volvimos a retomar el camino de la Paz, abandonamos la guerra, nos desarmamos y desmovilizamos, pusimos nuestras mejores fuerzas al servicio de la verdad, la justicia, la reparación. Permítasenos entonces, humildemente, recuperar en igualdad de condiciones con quienes nos enfrentamos en la guerra los derechos y las obligaciones que la civilidad nos conceda. Nos juramentamos en honrar esos derechos y esas obligaciones de tal manera que de nosotros diga la Historia: se comprometieron con Colombia y le cumplieron a Colombia, abandonaron para siempre las armas y la violencia y honraron su palabra con su comportamiento. No fueron ángeles pero tampoco fueron demonios, se equivocaron gravemente al convertirse en guerreros, pero supieron acertar y decir basta al crimen y la violencia, rectificaron y fueron hasta el fin de sus días hombres y mujeres de bien, hombres y mujeres de paz.


MIEMBROS REPRESENTANTES Y COMITÉ DE PRESOS POLÍTICOS DE LAS AUTODEFENSAS DESMOVILIZADAS

COMITÉ EDITORIAL

La Picota Bogotá, Septiembre de 2012

viernes

Carta de Ramiro Vanoy al Honorable Tribunal de Justicia y Paz

"Por pedido expreso del desmovilizado ex comandante del 'Bloque Mineros' Ramiro Vanoy, Miembro Representante de las ex AUC en el Proceso de Paz, extraditado por el Gobierno anterior y recluido en una prisión de Estados Unidos, damos a conocer públicamente por este medio su Carta a la Magistratura de Justicia y Paz donde reitera su manifiesto compromiso de honrar la verdad, cumplir con las víctimas y seguir trabajando por la Paz de Colombia"

Septiembre de 2012









jueves

Carta enviada al Comité Interinstitucional de Seguimiento a la Ley de Justicia y Paz

Penitenciaria la Picota de Bogotá, Agosto 8 de 2012
 
Señores
COMITÉ INTERINSTITUCIONAL DE SEGUIMIENTO A LA LEY DE JUSTICIA Y PAZ
Ministerio del Interior
Ministerio de Justicia
Fiscalía General de la Nación
Procuraduría General de la Nación
Agencia Colombiana para la Reintegración
Dirección General INPEC
 
De nuestra mayor consideración y respeto.

Los Miembros Representantes en la mesa de negociación del Proceso de Paz ante el Estado Colombiano representado por el Gobierno Nacional, acordamos durante las diferentes etapas del proceso de negociación, establecer unas condiciones mínimas que permitieran el buen desarrollo y avance de todas las fases del Proceso de Paz; desmovilización, postulación y puesta en marcha de la Ley de Justicia y Paz, reglamentación para los centros de Reclusión Especiales para la Justicia y la Paz y todos los programas complementarios para nuestra Reintegración plena a la Sociedad.

Durante toda esta década del Proceso de Paz en la que los últimos 6 años han sido dedicados al componente jurídico del mismo, la Sociedad Colombiana ha visto los resultados de nuestro compromiso con la Verdad, la Justicia y la Reparación, voluntad que se ha mantenido y se mantendrá inquebrantable por parte de los postulados a la Ley 975 de 2005, siendo la Unidad Nacional de Fiscalías para la Justicia y la Paz el mejor testigo de los resultados, que hoy se ven reflejados en las estadísticas que sobre el proceso y la Ley están consignados en sus informes.

En el año 2006 después de nuestra presentación voluntaria al sometimiento de la Ley de Justicia y Paz, en común acuerdo dentro de la Mesa de Negociación con el Gobierno Nacional representado por el señor Ministro del Interior y Justicia (cartera para la época), el señor Alto Comisionado para la Paz, el Director General del INPEC, los Miembros Representantes de las desmovilizadas Autodefensas Campesinas, con el acompañamiento permanente de la Misión de Apoyo al Proceso de Paz, MAPP-OEA y la Iglesia Católica, se acordó y se elaboro el primer Reglamento para los Centros de Reclusión Especial para la Justicia y la Paz, dentro del cual se establecieron las herramientas que facilitaban el buen desarrollo y avance del proceso y la Ley, entre los cuales se encuentran incluidos los medios de comunicación permanentes con el mundo exterior, computadores con acceso al Internet y teléfonos celulares para los Miembros Representantes y hasta un 40% de la demás población de postulados de los diferentes sitios de reclusión.

Durante estos 6 años se ha venido recortando el Reglamento inicial suprimiendo herramientas de suma importancia para el buen avance del proceso, entre otros cambios se limito el uso del teléfono celular a los Miembros Representantes, se suspendió el servicio de internet en todos los pabellones de Justicia y Paz, perdiendo con ello gran parte de la interlocución con la demás población de postulados y de desmovilizados comprometidos con los procesos judiciales.

Hoy con mucha preocupación observamos que el único medio que teníamos de comunicación con el mundo exterior, ha sido suspendido de manera abrupta con la instalación de bloqueadores de señal en el Pabellón de Justicia y Paz (ERE 3) de esta penitenciaria, lo que sería un nuevo cambio unilateral en el Reglamento actual, sin valorar en su real dimensión las bondades que este medio de comunicación le ha facilitado al proceso, solo por dar dos ejemplos, gracias a estos celulares se logro la comunicación con miles de desmovilizados que fueron incentivados para su acogimiento voluntario a la Ley 1424 de 2010, otro aspecto a resaltar es el papel vital que presta este medio de comunicación en la ubicación de fosas, siendo de este último aspecto testigos excepcionales los Fiscales encargados de exhumaciones.

Si hablamos de la imperiosa necesidad de restablecer el servicio de internet en los pabellones de Justicia y Paz, no es menos importante esta otra herramienta, pues además de haber servido de eficiente canal de comunicación con Fiscales, Investigadores, desmovilizados, entre los mismos postulados, a medida que ha transcurrido el proceso el numero de postulados comprometidos y avanzando en los diferentes procesos académicos ha ido aumentando, solo en este pabellón las estadísticas de hoy nos permiten dar a conocer que 12 postulados adelantan estudios superiores con la Universidad IDEAS, Facultad de Derecho, 5 postulados adelantan estudios con la UNAD, Facultades de Veterinaria y Zootecnia, Agronomía, Administración y Filosofía y 2 postulados los adelantan con la Universidad Santo Tomas, Facultad de Filosofía, sumado a las carreras técnicas con el SENA, los 2 Diplomados realizados con el Instituto de Altos Estudios Europeos IAEE, que permitió graduar a 12 postulados como Gestores de Paz y a 8 postulados en Nociones Jurídicas en un Estado Democrático de Derecho, los diferentes Foros Académicos adelantados con el Observatorio de Desarme, Desmovilización y Reinserción, ODDR de la Universidad Nacional, sin numerar los postulados que adelantan sus estudios de secundaria y básica primaria, aspectos que han sido altamente valorados por la Magistratura de Justicia y Paz, siendo incluso resaltados en las diferentes sentencias proferidas por la Honorable Corte Suprema de Justicia en el marco de esta Ley Transicional y en las visitas realizadas por la Magistratura a los pabellones de Justicia y Paz.

Todo lo anterior expuesto son argumentos suficientes para llevar a los Miembros Representantes y Comité de Presos Políticos de las Autodefensas Desmovilizadas, a solicitar de manera respetuosa se restablezca el servicio del teléfono celular, levantando los bloqueadores que sobre este pabellón fueron activados, como así mismo se permita nuevamente la instalación del servicio de internet, en las mismas condiciones que se tuvieron desde el inicio de nuestro acogimiento a la Ley.

Sabemos y entendemos que los escritos extensos no son tan llamativos para su lectura, pero ante la ausencia de interlocución, los constantes escritos o cartas sin respuesta y las repetidas invitaciones a retomar el dialogo con los Representantes de la población de postulados, igualmente sin respuesta, nos vemos obligados hacer extensos en nuestros escritos, para lograr la comprensión y entendimiento de unos temas que quisiéramos y debiéramos desarrollar en reuniones periódicas con el Comité o con quien considere el mismo, pueda estar representado para estos necesarios encuentros.

Reiteramos nuestro compromiso en continuar avanzando en los caminos que conduzcan a nuestra Nación a lograr la tan anhelada Paz.





martes

Se Gradúan como Bachilleres 17 Desmovilizados

Como una muestra del compromiso irrenunciable con el proceso de Reintegración a la Sociedad de los desmovilizados y postulados recluidos en el Centro de Reclusión Especial para la Justicia y la Paz del Espinal (Tolima), se gradúan como bachilleres 17 de ellos en un acto solemne, que sin duda tiene un gran significado en su vida personal 

(Hacer clic para ampliar la foto)



viernes

Nos duele el Cauca, nos duele Colombia

Editorial

Colombia, julio de 2012



Fuente: El Espectador

Nadie ignora la triste realidad que Colombia sigue azotada por la guerra, sin embargo, no lo olvidemos nunca, de las entrañas de quienes hacen la guerra habrá de nacer un día la paz. La paradoja de todo esto es que aun en los peores momentos del conflicto, cuando arrecia la violencia y se hace más difícil contener las emociones negativas hay que redoblar la apuesta, no una ni dos, sino cien, mil veces, por el silencio de los fusiles, por el milagro de la Reconciliación, por el punto final a tanta tragedia humana, a tanto resentimiento acumulado. Y hay que jugárnosla toda por la Paz y la Reconciliación desde la Compasión por quienes sufren, desde la Verdad de lo que pasa, desde el brazo tendido y el corazón dispuesto a escuchar los reclamos y las propuestas de todos quienes padecen las consecuencias de tanta violencia desatada. Lo nuestro, como desmovilizados, no es una posición política con vistas a una elección, no lo es desde una posición partidaria en pro de unos o de otros que quieren llevar agua para sus molinos, ni proselitista, ni ideológica.

La nuestra como desmovilizados es una posición política pero una posición política entendida como un derecho humano fundamental, como un derecho humano que tenemos por el solo hecho de haber nacido, por el solo hecho de habernos sentido un día culpables de ser actores de la guerra, pero también de ser hoy y desde hace unos cuantos años ya, desde el día de nuestro adiós a la guerra generadores de paz, defensores de la paz, si se quiere también políticos de la paz, porque la paz se construye dialogando, armonizando, acordando, en definitiva, la paz será el fruto de una voluntad política, de una decisión y unas prácticas políticas, políticas de paz a la que con todo derecho humano y elemental nos confiaremos como opción personal y comunitaria legítima y entrañable.

Los titulares de la prensa están enfocados en estos días al recrudecimiento del clima de hostilidades en el norte del Cauca, a la indignación indígena por los atropellos de las guerrillas y su falta de confianza en el Estado, al punto que rechazan la presencia de unos y otros actores del conflicto armado, reservándose incluso el derecho a la propia defensa que ponen en manos de la Guardia Indígena. Tanto las Fuerzas de Seguridad como las Farc pregonan que sus intenciones son las de crear las condiciones que hagan posible el diálogo y a partir de los acuerdos la instauración de la paz. Sin embargo, asistimos al recrudecimiento de la violencia, a la falta de entendimiento entre las partes y a una creciente sensación de desconfianza generalizada donde no se avanza sobre puntos de acercamiento sino que por el contrario se acentúan más las diferencias y el escenario luce hoy más propicio para un escalamiento del conflicto y el ingreso en una espiral de violencia que lesionaría aún más y gravemente a las comunidades campesinas e indígenas, y en general a toda la población civil.

La confusión reinante amenaza con detonar en el Cauca el fuego cruzado de todos contra todos sin que aparezca en la superficie la sensatez y el criterio que desactive con inteligencia lo que constituye quizás el nudo por excelencia del conflicto armado. Allí donde cada parte involucrada pretende sacar beneficio propio e imponer su voluntad sobre el resto, se aleja la posibilidad de generar los consensos mínimos que permitan acercar posiciones y armonizarlas. Como la historia reciente y no tan reciente de Colombia también ha evidenciado no existe situación por mala que resulte que no sea susceptible de empeorar. Es hora entonces de hallar en la dificultad presente por dura que nos golpee la fuente de inspiración que nos permita transformar la realidad indeseable en la realidad que anhelamos como sociedad, como Nación, como Estado de Derecho al que aspiramos.

A raíz de los sucesos del Cauca nadie ha recordado y si lo ha hecho nadie se atreve a decirlo, que si bien con toda legitimidad debe el Estado proteger a nuestras comunidades indígenas, también es cierto que éstas no han sido ajenas al conflicto, como por otra parte no lo han sido todos aquellos que han visto llegar a sus vidas la presencia de unos y otros actores del conflicto que desarrollan la guerra sobre territorios donde también conviven pacíficamente sus pobladores y que según las circunstancias deben sobrevivir y adaptarse a las circunstancias que impone la primacía de uno u otro actor armado, o incluso la influencia de ambos cuando se disputan desde dentro el mismo territorio.

Las Autodefensas de Ortega (Cauca) se desmovilizaron con el gobierno anterior y reconocieron su participación en el conflicto por largos años donde hicieron frente a las guerrillas y esperaron en vano la presencia del Estado hasta el momento que decidieron confiar en la política de seguridad estatal. Nadie puede ignorar que el conflicto armado ha terminado por permear siquiera mínimamente las poblaciones indígenas induciéndolas a participar directamente en el conflicto. No se trata que sean todas las comunidades indígenas ni siquiera una mayoría entre ellas, afortunadamente son solo una minoría pero que jalona y termina incidiendo hacia toda la gran masa indígena caso lo que está sucediendo en el Cauca, talvez son unos pocos lideres los que le están haciendo el juego a las guerrillas, pero ellos acaban arrastrando a buena parte del resto.


Quienes hemos pasado unos cuantos años en las autodefensas campesinas antes de nuestra desmovilización conocemos desde sus entrañas el monstruo de la guerra y ello nos obliga a no callar ninguna verdad por dolorosa que sea. Es por esto que sabemos que las comunidades campesinas así como las indígenas no deben ser estigmatizadas por intentar preservar su vida al amparo de unos o de otros de los bandos enfrentados, porque la guerra que las aflige no pide permiso sino que irrumpe en sus vidas y las obliga a tomar partido, o al menos a colaborar porque de no hacerlo sus vidas y las de sus familias corren toda clase de riesgos y calamidades.

Insistimos y seguiremos predicando sobre estas cuestiones no desde el ánimo sectario, mucho menos belicista, sino desde nuestros corazones que han dicho adiós a la guerra y lo hemos gritado a los cuatro vientos con la convicción de desmovilizados pero también como amantes de la paz, de la reconciliación, de la unión nacional.

A partir de nuestra desmovilización, a partir de nuestro compromiso con Justicia y Paz hemos definitivamente tomado partido de por vida, no por unos o por otros, sino por Colombia entera, por todas su gentes, por todas sus razas y todas sus culturas, y a eso dedicamos y dedicaremos nuestro presente y nuestro futuro desde la responsabilidad que nos da nuestra libertad de elegir, de proponer, de luchar pacíficamente por la solución de todos aquellos males que siguen produciendo a diario más víctimas, más desamparo, más pobreza.

Comité Editorial.

sábado

CARTA ABIERTA AL SEÑOR PRESIDENTE DE LA REPUBLICA DE COLOMBIA



En nuestra calidad de Miembros Representantes de las ex AUC para el Proceso de Paz, formalmente investidos de tal responsabilidad por Resolución Gubernamental, sostenemos conveniente y oportuno pronunciarnos públicamente sobre aspectos cruciales relacionados con el creciente clamor social de Paz que hace décadas reclamamos los Colombianos y el Proceso de Paz iniciado durante el Gobierno presidido por el doctor Álvaro Uribe Vélez, que transita actualmente en cumplimiento de una de sus etapas como lo es el componente judicial transicional de Justicia y Paz.

Al finalizar 2012 se cumplirán diez años del cese de hostilidades unilateral dispuesto por la organización armada ilegal a la cual pertenecimos. Comenzó entonces un largo y azaroso proceso de acercamientos y diálogos en cuyo desarrollo y por virtud de los acuerdos alcanzados logramos el desarme y desmovilización de más de treinta mil integrantes de las Autodefensas. El cese de hostilidades y la posterior desmovilización significaron para Colombia un enorme alivio humanitario y ninguno de los grandes obstáculos surgidos durante las negociaciones logró apartarnos del camino hacia la paz, convencidos en nuestras conciencias que decirle adiós a las armas era cuestión decidida de una vez y para siempre.

El país siguió con atención y expectativas esperanzadas aunque también con miradas escépticas e incluso contradictorias, el desarrollo del Proceso de Paz entre el Gobierno Nacional como representante del Estado social de derecho y las extintas Autodefensas, avalados por las normas legales de obligatorio cumplimiento vigentes, y no ignoran nuestros compatriotas que los diálogos atravesaron etapas sumamente arduas, difíciles y complejas por la ausencia de protocolos y acuerdos finales firmados por las partes y avalados por garantes que pudieran darle claridad y manejo a cualquier controversia a futuro como las que se han presentado.

La abrupta interrupción del componente político por decisión unilateral del Gobierno anterior hizo recaer en los aspectos judiciales de una ley -que aun a la fecha adolece de graves vacíos e inseguridades- todo el peso del Proceso de Paz y ello ha tenido consecuencias negativas no solo sobre los desmovilizados y las comunidades afectadas por los compromisos no materializados que han generado nuevos fenómenos de violencia, sino también, sobre la necesaria confianza en la palabra de los funcionarios y representantes del Gobierno.

Nosotros, que llevamos en el Proceso de Paz diez años continuos de hechos y demostraciones de Paz, asistencia a los Tribunales nacionales y extranjeros, recluidos hace más de cinco años en cárceles de Colombia y los Estados Unidos podemos dar fe, por haberlas padecido, de las dificultades y los peligros que se interponen en el tránsito de la guerra al desarme, del desarme a la reinserción, de la reinserción a la civilidad en busca de la Paz con derechos y obligaciones, como también de los obstáculos que en el pasado y hoy mismo siguen alimentando el infierno de la violencia social y armada, hemos tomado atenta nota de las expresas manifestaciones hechas por el Señor Presidente de Colombia Doctor Juan Manuel Santos y sus propósitos de alcanzar la Paz y la Reconciliación, de tener en sus manos “las llaves de la paz” prestas a ser utilizadas apenas existan la voluntad y los hechos por parte de los alzados en armas que manifiesten que la Hora de la Paz ha llegado para nuestro País.

Alentados por estas afirmaciones y propósitos, respetuosamente solicitamos al Señor Presidente de la República Dr. Juan Manuel Santos darle continuidad al Proceso de Paz con las Autodefensas, retomar la interlocución política abruptamente interrumpida por el Gobierno anterior y culminarlo exitosamente, dado que la voluntad, el compromiso y los hechos de paz demostrados por nosotros, son incontrovertibles.

Aquellos que le apostamos y lo hemos arriesgado todo por alcanzar la Paz y la Reconciliación y quienes lo hagan a futuro, necesitamos interlocución continuada que garantice la culminación exitosa de todas las etapas del Proceso de Paz, normas, reglas y leyes claras, seguras y garantistas. Los Procesos de Paz demandan mucho más que actos de fe y buena voluntad. Nuestro Proceso de Paz con las correcciones indispensables que permitan recuperar su dinámica política y alcanzar su eficacia jurídica debe servir de guía a los que se avecinan, ojalá con nuestra participación.

Pedimos con respeto y humildad que el Sr. Presidente Juan Manuel Santos conozca directamente de nosotros la total y plena disposición de seguir colaborando con la construcción de Paz y Reconciliación, en el marco de la justicia transicional, fieles a los postulados de Verdad y Reparación, solidarios con las víctimas del conflicto armado y juramentados en la No Repetición para que en Colombia no se vuelva a reproducir más el funesto ciclo de víctimas y victimarios y podamos hallarle solución sensata, civilizada y democrática, al flagelo constituido por múltiples  causas y combustibles que originan, propagan y perpetúan los conflictos sociales y armados que asolan vastas extensiones y comunidades de nuestra Patria.

Observamos con preocupación que el actual marco legal para la paz adolece de múltiples y graves vacíos e indefiniciones que son violatorios de nuestros derechos fundamentales y el de las víctimas, al punto que también la OEA ha señalado públicamente varios de ellos que desafortunadamente aún subsisten en el nuevo proyecto que cursa actualmente en el Congreso de la República.

Consideramos indispensable que para satisfacer intenciones tan loables como las contenidas en el Nuevo Marco Legal para la Paz y en el anterior vigente -actualmente en tránsito en el Congreso de la República- y en consonancia con las manifestaciones del Sr. Presidente Santos de encontrarle una solución política que ponga fin a más de medio siglo de conflicto armado, se habiliten definitivamente los canales de comunicación confiables, eficaces y fluidos que hagan posible que quienes estemos cumpliendo sin mácula las etapas previstas en el Proceso de Paz o los que se avecinan, podamos poner a disposición y aportar al Gobierno, al Congreso, a la Justicia, a los Organismos Multilaterales, al Mundo de la Academia y a Colombia entera toda nuestra experiencia y conocimiento hasta hoy no valorados en debida forma, con el fin de  encontrar y darle solución a los problemas que alimentan el conflicto interno armado, social y político que padece Colombia y los que se derivan de  éste, como también ajustar la diversidad de interpretaciones y vacíos del componente judicial derivado del Proceso de Paz, que demanda claridades, certezas, garantías y celeridad en la administración e impartición de justicia acorde con el espíritu concebido en el marco jurídico transicional nacido del Proceso de Paz, que haga posible a todos los postulados cumplir con todas las obligaciones, etapas y compromisos de la ley 975 de 2005, y obtener los derechos nacidos de la misma ley, entre ellos, la pena alternativa y la libertad, permitiéndonos volver a la sociedad de forma digna y decente en un tiempo que no exceda los 5 a 8 años, incluidos los excomandantes de máxima jerarquía.

Si existe un compromiso real por alcanzar la Paz, no deben quedar vacíos, incertidumbres o indefiniciones que impidan por  falta de garantías y claridades dar por terminado este largo conflicto colombiano de manera transparente, solida y eficaz, aprovechando todas las herramientas existentes, incluida nuestra participación, experiencia y conocimiento, para evitar repetir y multiplicar situaciones como las que estamos viviendo, que dieron lugar a la prolongación del conflicto armado y a la generación de nuevos estados de ilegalidad y desencuentros entre ciudadanos y Estado.
Los conflictos y la violencia no se resolverán únicamente con la fuerza de las acciones militares y policiales, ello no es suficiente. La paz es mucho más que el silencio de las armas de guerra y más que una negociación de intereses.

La paz sana los corazones de las personas y los pueblos; es capaz de garantizar que las víctimas, los victimarios y todos los que tenemos responsabilidad en el conflicto nos podamos perdonar y reconciliar, para que sin exclusiones podamos construir el proyecto de vida de nuestra hermosa Nación.

Estamos de acuerdo con lo dicho por el Sr. Presidente Santos hace pocos días: “Una vez conseguida la Paz a Colombia no la para nadie”, y nos sumamos a todos aquellos que reclaman para Colombia el derecho de vivir en Paz, próspera su gente, reconciliados, en armonía, sin injusticias y que se dejen de lado los intereses subrepticios y las mezquindades, por eso es necesario que se tenga en cuenta a todos los que estamos involucrados en los Procesos de Paz.

Cuesta aceptar, pero las guerras nacen en los corazones de las personas y de los pueblos y es allí, en ese mismo corazón que debemos buscar soluciones. Hasta ahora en Colombia, se han dedicado todos los esfuerzos para ganar la Guerra pero no los suficientes para construir la Paz. La violencia social y las injusticias que nos empujaron a la violencia armada, sembraron la ira, el odio, el resentimiento y deseos de venganza que deben ser tratados sobre la base de Solidaridad, Justicia,  Compasión y Paz para cimentar mundos posibles donde habitar, de tal manera que para quienes padecimos y padecen aún las consecuencias de la violencia armada y social y estemos dispuestos a practicar el Arrepentimiento, el Perdón y la Reconciliación exista la posibilidad de una justa y verdadera salida de los laberintos de la guerra.

Lo ha expresado muchas veces Su Santidad el Papa Benedicto XVI, la Compasión, el Perdón y la Reconciliación son herramientas poderosas para la construcción de la Democracia, la Convivencia y la Paz. Quien practica el Perdón, la Compasión y la Reconciliación, ofrece la justa y verdadera salida a una situación de conflicto. Para la Paz, la Justicia entraña también el concepto de Solidaridad y Compasión, y la misma Compasión debe ser un pilar importante de la humanidad. Sin Compasión, no hay Verdad ni Perdón, y por la misma razón, ni Paz ni Reconciliación.

La realidad pasada y presente de la violencia en Colombia, necesita de la Compasión y el Perdón para sanar. Sin Perdón, sin Reconciliación no habrá un futuro próspero en Colombia. Señor Presidente Juan Manuel Santos, sea Usted el líder de la Compasión, del Perdón y de la Reconciliación, abra las puertas de la Paz para Colombia con las llaves que tiene entre sus manos y cierre así de manera definitiva las puertas de la guerra, Usted también tiene esas llaves.

Comprometidos con la Paz rogamos a DIOS Bendiciones para Todos.

Se firma en Warsaw, V.A. USA y en Colombia. Abril 30 de 2012.





SALVATORE MANCUSO GÓMEZ
EDWARD CÓBOS TÉLLEZ




MIEMBROS REPRESENTANTES EX AUC PARA EL PROCESO DE PAZ.

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