martes

“Definitivamente consideramos que no valió la pena”

Por Toño Sánchez Jr.

Como un aporte a la búsqueda del perdón y la reconciliación publicamos esta entrevista con el Postulado de Justicia y Paz, Edward Cobo Téllez, ‘Diego Vecino’, ex comandante del Bloque Montes de María de las desmovilizadas Autodefensas Unidas de Colombia, que le concedió al periodista Toño Sánchez Jr. para el Programa  Semblanzas.




¿Valió la pena tanto derramamiento de sangre en Colombia por esta causa?
Que pregunta tan complicada. Definitivamente no. No, quienes equivocamos el camino y nos marginamos de la Constitución y la Ley, y a través del conflicto y de nuestra participación en el mismo, fungimos tanto daño en comunidades y poblaciones enteras. Con unos propósitos y unos ideales de lucha anti subversiva y el derrotar y expulsar de esas regiones ese yugo opresivo de las guerrillas comunistas. Definitivamente consideramos que no valió la pena. Que tanto daño causado no tiene justificación y que hoy solo invocamos al Dios todo poderoso para que pueda sanar tantas heridas y corazones lacerados por tanta violencia, y si algo tal vez valió la pena, fue el haber hecho el tránsito a la desmovilización y dejación de armas, y haber desactivado una organización tan poderosa como fueron las Autodefensas Campesinas en Colombia. Desactivarlas del conflicto, creo que ese ha sido el gran aporte y el gran ejemplo en temas de reconciliación y de paz que hemos aportado quienes en otrora dirigimos a la extinta organización de Autodefensas.

¿Por qué un apacible ganadero, que era usted, trabajador de clase media, de los santanderes, termina en las AUC?
Esa es una historia larga que se la resumo, Antonio, diciendo que hubo una identificación ideología, con los propósitos políticos y sociales de la extinta organización de Autodefensas y que está basado en el abandono del Estado. El gran o el mayor responsable del conflicto en Colombia ha sido el abandono del Estado. Quienes como ciudadanos nos vimos inmerso en un conflicto del que éramos totalmente ajenos, y el conflicto y la violencia tocó las puertas de nuestras casas y se metió en nuestras casas para arrebatarnos seres queridos y hacernos daño en carne propia, ante la ausencia de Estado; pues equívocamente algunos pensamos que debíamos ejercer esa defensa, de esos intereses esenciales o fundamentales como lo es la propia vida, la nuestra y de sociedades enteras.

El movimiento de las AUC nació y fue netamente antisubversivo, pero quedó en manos del narcotráfico, ¿por qué?
Yo discreparía un poco del planteamiento de su pregunta. El movimiento de las AUC nació, se desarrolló en medio del conflicto y se desmovilizó con un solo objetivo y propósito, que fue la lucha antisubversiva. Ese era el objetivo principal y esa era la esencia y naturaleza de las Autodefensas Campesinas en Colombia. Que en el decurso de la guerra y en el curso del conflicto, la Organización se vio abocada a recurrir a la a la economía ilícita proveniente de las distintas fases del narcotráfico, como lo son los cultivos, las áreas de procesamiento y las áreas de salidas de alijos de droga al exterior, esa es una realidad, una lamentable realidad que no ha sido ajena a las diferentes esferas de la sociedad colombiana. El narcotráfico ha penetrado las diferentes esferas de la sociedad colombiana. En Colombia se dijo que el narcotráfico ayudó a elegir presidentes, filtró o penetró instancias de la justicia, de las Fuerzas Militares, la Política Nacional y la misma economía nacional estuvo durante muchos años penetrada y basada en esos dineros del narcotráfico. El conflicto no era la excepción, no iba a ser la excepción, menos un conflicto irregular donde los límites son muy difíciles de proponer y de colocar. El conflicto no fue ajeno, desde hace más de 25 años, hay que decirlo, se ha convertido en el combustible principal que alimenta el conflicto en Colombia, sigue siendo la razón de mayor peso por la cual se ve tanta criminalidad y violencia en Colombia, y ese es un espiral de violencia que debemos de romper. Yo insisto, las AUC nació, tuvo todo el desarrollo de la guerra y llegó hasta la última de sus desmovilizaciones y dejación de armas con su objetivo principal, que era la lucha antisubversiva, que tuvo la penetración de esos dineros, es una realidad, la cual no ha sido ajena a las diferentes esferas de la sociedad colombiana.

Ahora desmovilizado, habiendo conocido esos eslabones de la cadena del narcotráfico por la guerra, ¿Cuál cree usted, que podría ser la solución al problema del narcotráfico en Colombia?
Es un tema muy complejo que indudablemente requiere del consenso de la Comunidad Internacional. Porque el flujo de dineros del narcotráfico proviene de otras naciones que son las receptoras de esos cargamentos de droga. Es un tema que el compromiso no es solo policivo ni represivo, creo que es hora de pensar en Colombia y pensar en el mundo, en una solución que vaya más allá de lo policivo, de lo judicial, de lo represivo. Yo le diría, Toño, simplemente, que con el consenso de la Comunidad Internacional es un tema urgente de acabar y romper ya con ese combustible que genera tanta violencia, desafortunadamente, para este país.

¿En algún momento usted sintió el respaldo de la sociedad civil a un movimiento antisubversivo llamado Autodefensas Unidas de Colombia?
La mayor demostración de respaldo de la sociedad y de estas comunidades apartadas del centro del país, de Bogotá que es nuestra Capital y que es de donde se maneja al país, se vio reflejado a través de los diferentes proyectos políticos y sociales, que de la mano de las Autodefensas se adelantaron. Es decir, cuando las Autodefensas llegaban a estas poblaciones y llevaban algún alivio, de alguna manera social, sin querer con esto disfrazar o tirar cortinas de humo de la violencia que se engendró, porque esa es una realidad desafortunada que la estamos aceptando y de la estamos asumiendo esa responsabilidad. El trabajo social que se hizo desde la organización nacional de las Autodefensas fue grande, puestos de salud, vías, alumbrado público, se llevó luz a poblaciones enteras, el mantenimiento de las vías era una prioridad. Y que se desarrollaran actividades culturales en las regiones, creo que todo eso logró llenar un voto de confianza y de credibilidad en las comunidades, que después se vio reflejado cuando las Autodefensas incursionamos en el ámbito de la política y de la mano de los mismos dirigentes políticos de esas mismas comunidades. Es que si usted mira los dirigentes políticos vinculados, condenados, indiciados o procesados por la llamada parapolítica, son nativos y líderes de sus mismas regiones. Algunos, que poco o ninguna oportunidad tenían, pero que de la mano del proyecto político nuestro, llegaron a tener esas oportunidades y llegaron a ocupar esos escaños. Es decir, yo creo que ahí está reflejada en gran parte lo que nosotros denominados acumulados solidarios o comunitarios, que no era nada distinto a generar una confianza y credibilidad en las comunidades para que se reflejara, muy seguramente, cuando nosotros hiciéramos tránsito por un proceso de paz distinto. Veíamos el espejo retrovisor en Colombia y lo que había sucedido con el M-19, con el EPL y otras agrupaciones, con las que en ese momento no se hablaba de una ley transicional, sino que el ejemplo y retrovisor nuestro eran procesos en los cuales se hacía la conversión de la organización alzada en armas ilegal, a una nueva alternativa política en el país.

¿Las Autodefensas buscaron a los políticos? ¿O los políticos buscaron a las autodefensas?
Nosotros iniciamos un trabajo desde las bases, iniciamos un trabajo desde y de la mano de las comunidades, enseñándoles a elegir sus propios líderes, enseñándolos a organizarse. Si usted mira la historia de muchos de estos municipios, especialmente de la región Caribe, que es de donde puedo hablar con propiedad, a los concejos municipales y las alcaldías llegaban los apellidos más ilustres de esos municipios, de las dos, tres o no más de cinco familias ilustres. Generalmente los alcaldes ni siquiera vivían en los mismos municipios, sino que vivían en la capital del Departamento. Si usted mira la historia, a través de ese trabajo empezaron a llegar a los concejos y las alcaldías unas personas oriundas de la provincia, de la zona corregimental, de las veredas, frutos de ese trabajo. Cuando ese trabajo se consolidó y se expandió hacia toda una región, es muy claro que los grandes dirigentes políticos nos buscaron. No fuimos nosotros los que los buscamos, nos buscaron porque éramos una realidad y esa realidad marcaba que estábamos ganado espacios que eran de ellos. Y de ahí fue que se dio esa transición de grandes dirigentes políticos comprometidos con los grandes proyectos políticos de las Autodefensas.

‘Don Berna’ dijo alguna vez: “Los que corrompieron a las Autodefensas fueron los políticos”. ¿Qué opinión tiene usted de esa frase?
Yo respeto profundamente las expresiones de los demás compañeros, creo que ahí hay un mensaje muy claro de lo vivido por el señor Diego Fernando Murillo Bejarano, conocido como ‘Don Berna’ y ‘Adolfo Paz’. Yo pienso que muchos factores fueron fundamentales y uno de ellos fue la penetración de sectores políticos, digamos que de mucha tradición y que tenían sus propias costumbres y mañas, y ello contribuyó, de alguna manera, a que el proyecto político no terminara como lo habíamos pensado.

Pacto de Ralito.
 ¿Qué buscaban las Autodefensas con ese llamado ‘Pacto de Ralito’?
Esa expresión es la que más ha trascendido en el país porque, entre otras cosas, quedó un documento plasmado, que firmaron las diferentes personas invitadas y quienes presidiamos la extinta Autodefensas en esa reunión. Cuatro grandes exjefes estuvimos ahí presentes. Está plasmada la intención en el mismo documento, es decir, nosotros buscábamos que cuando hablamos de refundar la patria, no era el cambio de la Constitución, era que estos dirigentes políticos que tienen una gran responsabilidad social y política con las comunidades, ejercieran verdaderamente sus funciones. Indudablemente uno de los principales mensajes nuestros era tener la disposición de avanzar en un proceso de paz. En ese entonces, con el gobierno del señor presidente Andrés Pastrana Arango, creo que durante ese cuatrienio, fueron muchas las muestras que el excomandante Carlos Castaño, a nombre de toda la Organización de las Autodefensas, de querer iniciar una mesa paralela a la del Caguán. Una mesa de negociación, porque estábamos y seguimos convencidos de que la paz se consigue cuando todos los actores armados estemos comprometidos con la misma.

¿El país se refundó en Santafé de Ralito, o se está refundando en La Habana?
Yo creo que cada una de las diferentes organizaciones, nosotros en su momento y hoy los señores de las Farc, tienen unos propósitos políticos, de restructuración del Estado y de cómo lo vemos. Aquí lo importante es que sea el Estado y la sociedad colombiana la que gane. La agenda de Ralito fue muy compleja y completa, no es lo que el país desafortunadamente conoce en su mayoría, que es el ‘Pacto de Ralito’ y el ‘Acuerdo de Fátima’, y se dice que no fue más. Pero fue una agenda muy compleja y completa que no se pudo llevar a cabo el desarrollo de la misma y que eso tomó otro rumbo distinto, eso es una realidad. Me parece, que más allá de pensar si se está refundando el país en La Habana, es que entendamos que la paz y la reconciliación se consiguen a través de los elementos vitales de la verdad, la justicia y la misma reparación. Y en ese sentido las Farc tienen que ser consciente que hay que transitar por los caminos de la verdad y la reparación, para que podamos hablar en Colombia del principio del fin del conflicto.

El proceso de las AUC y el Gobierno de Álvaro Uribe.

Algunos postulados han dicho que ustedes fueron engañados, ¿Cuál es su posición con respecto a ese proceso, esperaban algo distinto?


Yo creo que más que pensar y expresar que fuimos engañados, creo que cuando un proceso de paz fracasa, en la etapa más importante de todas, que es la reinserción, la reintegración del combatiente a la vida civil, es decir, sacar al combatiente de las trincheras de las montañas y reinsertarlo a la sociedad, al seno de su familia, con garantías y plenos derechos; obviamente también comprometido con el cumplimiento de los deberes y especialmente de la no repetición. Con oportunidades dentro del aparato productivo legal, creo que ahí gana el país. Y para nadie es un secreto, el tema de la reinserción ha sido el principal fracaso de este proceso. Tal vez en este gobierno se están dando algunas acciones y oportunidades mayores, y se está trabajando intensamente desde la Alta Consejería para la Reintegración con el tema de la reinserción. Pero cuando usted aborda un proceso se encuentra con una organización invicta, triunfante, y que estaba en el mejor momento de la etapa del conflicto, en lo militar, en lo político, en lo social, en su relación cultural con las comunidades y en lo económico. Cuando usted encuentra una Organización con ganas de avanzar, como lo hicimos con la dejación de las armas, de ponerse a disposición del Estado y la justicia, como componente del proceso político, de eso hay que hablar, el proceso es inminentemente político. Un proceso de paz no puede ser judicial, los procesos judiciales son de sometimiento a la justicia y así no se llega a la paz. El proceso es eminentemente político y con un componente de justicia transicional, el cual lo hemos transitado estos 7 largos años, pero si abandona el proceso político está perdiendo la oportunidad de conseguir la paz. La reinserción fue un fracaso, y ha sido un fracaso por lo menos en todo el inicio del proceso, después de la dejación de armas. Esas oportunidades no se dieron, el hecho que nosotros hayamos tenido como punto de la agenda el que se pudiera desarrollar el proceso de justicia transicional, con nosotros a disposición de la justicia, como ha sido, pero desde una colonias agrícolas donde se pudieran generar unos proyectos productivos agrícolas, que le generaran empleo y sustento a los desmovilizados, eso hubiera sido distinto en este proceso. Es decir, las AUC en su gran mayoría estaban integradas por hombres campesinos, que tal vez, distinto a disparar un arma, sabían sembrar una tierra, un cultivo, cuidar un animal de corral. Esas eran las oportunidades que había que brindarles, la de los proyectos productivos, pero el intempestivo llamado nuestro, el encarcelamiento y el aislamiento al que nos han sometido, llevó al fracaso a esos proyectos productivos. Y hoy, esos muchachos son los que estamos viendo reciclarse en el conflicto, es una mano de obra calificada. Hombres, que como digo yo respetuosamente, aprendieron primero a disparar un arma que ha implantar su nombre en una hoja de papel, hombres tal vez, con mejor puntería que cultura. Hoy son los que están reciclándose en el conflicto, son las llamadas bandas criminales y otros grupos que se ven hoy, que hacen parte de la violencia que sigue enquistada en esta región y el país. La reinserción ha sido un fracaso y no es un engaño para los comandantes de las Autodefensas. Fue un engaño al país. Y la sociedad colombiana es la que ha perdido con esta gran oportunidad de haber desactivado del conflicto más de 31 mil 678 hombres, dispuestos a avanzar en caminos de paz, perdón y reconciliación, con unas oportunidades y opciones de vida distintas a la guerra. Ahí se fracasó por responsabilidad del Estado y por la responsabilidad de quienes dirigían este proceso. Nosotros agitamos hasta lo último toda la voluntad, y todavía la tenemos, de retomar esos caminos para darles una nueva opción a esos muchachos que siguen a la espera. Es que se habla de porcentajes, no sé si es el 10 o el 20 por ciento de hombres reciclados a las bandas, mientras el otro 70 u 80 por ciento sigue a la espera de esa opción de vida. ¿Qué esperamos? ¿Qué esperamos, cuando vemos que seguimos desangrándonos? Ayer no más, en esta ciudad de Montería, escuchaba noticias, que en menos de 15 horas, 8 homicidios. ¿Qué seguimos esperando? Se ha enquistado la violencia con estos pueblos tan humildes, sanos y generosos con esta raza, como la raza cordobesa, de la cual me siento uno de sus hijos adoptivos.

¿Podría uno decir que las AUC ganaron la guerra, pero perdieron la paz?

Sí, definitivamente éramos un ejército invicto, ganando la guerra, creo que hemos sufrido mucho en los logros de la paz, pero no la doy por perdida, esa es la batalla final, esa es quizás la gran batalla. Y tengo la absoluta seguridad que ninguno de los hombres que hicimos parte de las Autodefensas Campesinas, comprometidos con ideales, con sus propósitos políticos y sociales, no vamos a descansar, hasta el último de nuestros días, para tratar de heredarle a nuestros hijos, y a los hijos de nuestros hijos, una Colombia en paz. Ese ha sido nuestra batalla. Hemos perdido varias batallas de la paz, pero no hemos perdido la guerra final de la paz, en el buen sentido de la palabra, seguimos dando esta pelea, esta lucha y en eso somos incansables y no vamos a perder la voluntad hasta lograr la verdadera paz y la reconciliación en este país.

¿En qué ha cambiado Edwar Cobos, desde que entró a una prisión, donde lleva siete años y que el otro año, posiblemente, se cumpla su pena alternativa? ¿Y qué implicaría su libertad?

El ser humano después de tantos años, porque estos han sido los años más largos de mi vida, entra en unas etapas de reflexión profunda, valoramos muchos más lo que tenemos alrededor, especialmente nuestra familia, eso produce cambios enormes en el ser humano. Personalmente déjeme contarle que me he dedicado a estudiar, a prepararme con otros postulados en distintas cárceles y pabellones de Justicia y Paz. En todos los pabellones desarrollamos programas educativos, hemos avanzado en el diplomado Gestor de Paz Desarrollo Sostenible y Cooperación Internacional, con el Instituto de Altos Estudios Europeos, filial de la Universidad Complutense de Madrid, España. Recibimos el patrocinio de la Comunidad Europea para ese diplomado. Después realizamos otro en nociones jurídicas básicas dentro de un Estado democrático, en este momento avanzo el Quinto Semestre de Derecho con la Universidad Ideas, con un programa que también adelanta el Inpec de manera presencial, y así otros compañeros están avanzando con otras universidades y cursos con el Sena en diferentes perfiles. Hicimos una carrera técnica de Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario, entre otras cosas, como compromisos y deberes de las Sentencias de Justicia y Paz. Permanente los postulados están ocupados, estudiando, preparándose. Algunos llegaron analfabetos y hoy están recibiendo clases de universidades del país. También hay proyectos productivos desarrollados en todos los pabellones de Justicia y Paz, donde el Inpec ha logrado acondicionar espacios pequeños, pero que es como un oasis que emerge en medio de esos muros de ferro-concreto para desarrollar esos proyectos productivos. La gente trata de ocuparse y hay una ocupación de trabajo manual muy importante, con perfiles de las regiones. Los pabellones de Justicia y Paz, si bien no son el 100 por ciento, son ejemplarizantes ante la problemática y el caos que vive el país en materia de hacinamiento y los demás problemas de las cárceles. Creo que los programas desarrollados en materia sicosocial es un ejemplo que debe replicarse a toda la población carcelaria.

Aquí en Montería he encontrado las garantías necesarias para cumplir con mis exigencias en Justicia y Paz. Garantías, porque para el Fiscal, la logística y el traslado a esta ciudad se ha facilitado y ha habido una postura diligente para avanzar en este programa. Creo que en los últimos 4 meses he avanzado como no lo había hecho en los 6 años y medio anteriores. La Fiscalía implementó el Programa de Priorización, escogió 13 grandes comandantes de las extintas AUC, entre los cuales me encuentro, y estamos avanzando en esas versiones. En esta ciudad encuentro el acompañamiento de la Policía y garantías de seguridad, al contrario de lo que se pueda pensar. Aquí no solo encuentro esas garantías sino que he logrado avanzar, porque en últimas esta fue la región donde yo estuve al frente de una organización y es la región donde están radicados todos los procesos. Por lo cual, estábamos en buena hora de organizar ese proceso de desarrollo de versiones, afortunadamente el Fiscal Décimo, doctor Oliveros, lo ha entendido así y en ese sentido hemos avanzado.

Es un logro, sino, decir un milagro, estar hoy aquí a raíz de algunas situaciones que se han presentado la semana pasada con una desafortunada fuga de internos. Se extremaron las medidas de seguridad, se ha creído que yo pueda ser vulnerable aquí, y de pronto se ha hecho la intención de devolverme a Bogotá, cuando todavía no hemos terminado las diligencias de priorización, pero creo que eso lo ha venido entendiendo el Inpec, especialmente en su Dirección General en Bogotá. Porque aquí está completamente claro, de las directivas y autoridades que dirigen este centro carcelario, mi compromiso, que es total; y por el contrario, cuando he podido contribuir en algún programa académico lo he hecho, y la Fiscalía tiene claro que hemos podido avanzar.

¿Si se está diciendo la verdad en Justicia y Paz?

Si hemos avanzado en el esclarecimiento de miles de hechos, precisamente traje alguna anotación, la Fiscalía sí ha revelado información importante de los avances de decir la verdad, pero los medios no le han dado trascendencia. He participado de varios foros organizado por el Observatorio de Desmovilización, Desarme y Reinserción Nacional, que preside la doctora María Clemencia Castro, en esos foros la Fiscalía ha planteado los avances y dificultades de esos procesos. Estadísticas vergonzantes, como ex miembros de una Organización, no es para sentirse orgulloso porque aquí hay unos hechos que no debieron haber sucedido, pero que los muestro como todo lo que ha sido la generosidad de los avances de Justicia y Paz, en las Versiones Libres y el compromiso de postulados. Es que en Colombia hoy todavía, solo por dar un ejemplo, no se ha esclarecido el caso del sr Colmenares, familia reconocida en la Guajira, mire las dificultades de la justicia para resolver un hecho. Cuántos hechos duran o duraron en Colombia 20 y hasta 25 años y tuvieron que decretarse como delitos de Lesa Humanidad para poder seguir, y no se han esclarecido. Y en menos de 6 años, hay estadísticas, como el total de hechos confesados 39.546, que de la confesión parte el esclarecimiento, porque quien confiesa dice cómo, lugar, quién lo ordenó, dónde quedó el cuerpo. Las víctimas relacionadas con esas confesiones son 51.906. Se han confesado 1.046 masacres, esto es vergonzante, hablar de esto, pero lo muestro como la realidad y bondades de la verdad a través del programa de Justicia y Paz. 25.757 homicidios, estos son hechos esclarecidos. 11.132 desplazamientos forzados. Trasmisiones en directo, para facilidad de las víctimas. 2.965 compulsas a la justicia ordinaria. 1.124 para dirigentes políticos. 1.023 para miembros de las Fuerzas Armadas. 393 para servidores públicos. Y 10.329 para terceras personas y desmovilizados. Esto es una realidad, que tal vez Salvatore Mancuso lo dijo, en 200 años no termino. Pues permítame decirle, que más de 2 mil postulados, casi tres mil, incluyendo de las Farc y el Eln, sometidos al programa de Justicia y Paz, aquí no hubiera alcanzado ningún tiempo para esclarecer estos hechos con los mecanismos de la justicia [ordinaria], cuando la persona lo primero que entra es en actitud de defensa. Aquí, en Justicia y Paz, se parte de la renuncia del elemento más esencial de la defensa de cualquier ciudadano que es, auto inculparse, y más allá inculpar a quienes tuvieron involucrados en ese hecho. Estas estadísticas, entre otras, son la generosidad y las bondades de este mecanismo, entonces cómo decir hoy, cuando escucha o lee columnistas de este proceso, decir que Justicia y Paz no ha funcionado. Hoy todavía no sabemos qué pasó con la muerte del doctor Álvaro Gómez, y estamos hablando de los máximos dirigentes de este país, es decir, que la justicia obraría con mayor agilidad, ahora la muerte de un campesino y cualquier ciudadano del común, a pie, ¿se iría a esclarecer? Y mire todos estos hechos [Declarados], a través de los mecanismos de la Versión Libre y de Justicia y Paz. Fue un proceso que nos tomó a todos por sorpresa y que fue desde el inicio algo nuevo para todos y que sigue siendo nuevo.

(Final de la primera parte)

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