viernes

DOCTOR JUAN MANUEL SANTOS CALDERÓN
PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA

DOCTOR EDUARDO MONTEALEGRE LYNETT
FISCAL GENERAL DE LA NACIÓN


CARTA PÚBLICA


Nuestro compromiso con la Paz nos exige a todos generar más y más confianza




Cárcel La Picota de Bogotá, junio 5 de 2015


El País asiste a días decisivos donde nos jugamos como Nación nuestro destino de Paz, o, de no prosperar las negociaciones de La Habana, se cernirá sobre Colombia el triste final de un proceso que no nos podemos permitir que fracase.

Los Postulados a Justicia y Paz, de orígenes diversos y miradas políticas diferentes, conformamos una reducida pero significativa expresión del abanico de anhelos que hallan suprema y feliz coincidencia en el sueño común de vernos a los colombianos Reconciliados y en Paz.


Los Postulados a Justicia y Paz no queremos ser meros espectadores, pasivos y con las manos atadas, cuando nuestro País se juega en las negociaciones de La Habana el futuro de nuestras familias, el futuro de nuestros hijos y también nuestro propio futuro como desmovilizados de las autodefensas y de las guerrillas, que no entregamos nuestras armas para ver cómo Colombia se sigue desangrando en una espiral de violencia que genera, cada día que se prolonga el conflicto armado, más y más víctimas. 

Es todo un arduo proceso de reconversión interior el que significa liberarnos de la infeliz pasividad que nos reduce hoy a la condición de impotencia en las cárceles, o dejar de sentirnos silenciados y excluidos en el seno de una sociedad que no acaba de comprender el acompañamiento esperanzador que necesitamos tras la recuperada libertad que comenzamos a transitar algunos de nosotros. No faltan quienes nos ven con desprecio cuando vivimos recluidos en la prisión, ni quienes sienten toda suerte de miedos y angustias cuando saben de nuestra puesta en libertad o de la inminencia que se produzca.

Todo esto nos duele, pero lo comprendemos y sabemos que recuperar la confianza de la sociedad en los ex combatientes no será sencillo ni será rápido.

Precisamente por ello, nuestro compromiso con la Paz y la Reconciliación nos exige, a todos nosotros, generar más y más confianza en la sociedad, desde la cárcel donde permanecemos la inmensa mayoría todavía, y desde el mismo seno de la sociedad cuando vamos recuperando nuestra añorada libertad. En definitiva, será nuestro comportamiento la mejor evidencia, el índice más elocuente e incontrastable acerca de que nos hemos ganado con nuestros actos como desmovilizados el derecho a vivir en libertad.

Queremos puntualizar a continuación algunos aspectos sobre los cuales también consideramos una buena ocasión pronunciarnos y ser propositivos:

1. Nuestro compromiso con la Justicia Transicional es total y definitivo, constituye una cuestión de honor personal y colectivo. A pesar de ello y la buena voluntad de los Honorables Magistrados de Justicia y Paz, las dificultades y obstáculos fácticos surgidos y que siguen apareciendo a diario, entre los vasos comunicantes imbricados de la Justicia Transicional con la Justicia Ordinaria, se convierten en inmanejables y amenazan convertirse en ‘mulas inertes atravesadas’ en nuestros procesos de Justicia y Paz, generando zozobras cuyas ondas expansivas llegan incluso hasta La Habana donde también la seguridad jurídica resulta esencial. Atendiendo estas circunstancias y sus penosas derivaciones es que nos ofrecemos con nuestros asesores legales para integrar una Comisión de Trabajo que entre Postulados, Fiscalía y Ministerio de Justicia, facilite que la Ley de Justicia y Paz llegue a buen puerto y deje bien fundadas y sólidas las bases de la Justicia Transicional en Colombia. Esto no solo hará honor al reconocimiento y dignificación de las víctimas del conflicto, sino que abrirá el camino más Justo que Colombia merece para llegar a la Paz y la Reconciliación.

2. Nos ofrecemos y ofrecemos nuestros conocimientos y nuestras verdades, para trabajar de inmediato, apenas nos convoquen, en las Comisiones de la Verdad que sobre el conflicto en general, y en particular sobre el ‘paramilitarismo’, vayan a crearse, de la mano del Estado, de la Mesa de La Habana y de la Sociedad Civil.

3. Nos ofrecemos para colaborar de inmediato en las tareas de desminado humanitario y sustitución de cultivos, ofreciendo nuestros conocimientos y experiencias adquiridos sobre el terreno de la geografía nacional, sobre la vocación productiva de las tierras y su contexto humano, social y económico.

Todo esto manifestado con humildad, a Dios rogando y con propuestas. También con mucha disposición al trabajo duro y constante por el Reconocimiento y Dignificación de las Víctimas del Conflicto,  la Paz y la Reconciliación.



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