martes

Mensaje de PAZ, PERDÓN y RECONCILIACIÓN dirigido al SEÑOR PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA, doctor Juan Manuel Santos, a través de la intervención que mucho agradecemos de Monseñor Luis Augusto Castro y la doctora Piedad Córdoba


"El Perdón es la base fundamental de la Reconciliación... por ello también debemos buscar espacios de diálogo entre quienes fuimos enemigos históricos en el conflicto y hoy trabajamos por la Paz y la Reconciliación Nacional."


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Bogotá, agosto 2 de 2016


Monseñor
LUIS AUGUSTO CASTRO QUIROGA
Presidente Conferencia Episcopal de Colombia

Doctora
PIEDAD ESNEDA CÓRDOBA RUÍZ
Facilitadora del Acuerdo Humanitario

Respetuoso saludo.

Conscientes de la necesidad de continuar aportando a la construcción de los caminos que nos conduzcan a la Paz y la Reconciliación entre todos los colombianos, los desmovilizados y postulados a la Justicia Transicional de las extintas Autodefensas Campesinas Unidas de Colombia, además de cumplir a cabalidad con los deberes y compromisos emanados en nuestro Proceso Político de Paz con el Estado y el componente de Justicia Transicional, el cual llevamos transitando 10 años con los resultados conocidos por el País, de la mano de la Iglesia Católica estamos trabajando en la búsqueda del Perdón de nuestras víctimas en el conflicto armado, entendiendo que el Perdón es la base fundamental de la Reconciliación, es por ello que también debemos buscar espacios de diálogo entre quienes fuimos enemigos históricos en el conflicto y hoy trabajamos por la Paz y la Reconciliación Nacional.

En ese entendido, los desmovilizados y postulados relacionados al final de la presente, en nombre y representación de los más de 30 mil desmovilizados de las ex AUC, nos dirigimos a la más alta representación de la Iglesia Católica en nuestro País y a la "Gestora de Paz" más importante de la mesa de la Habana, para que con sus buenos y nobles oficios, intercedan ante el Señor Presidente de la República, en su Autorización de un encuentro con los Jefes y Negociadores de las FARC en la Habana - Cuba, teniendo como objetivo principal aportarle a ese Proceso de Paz toda la experiencia acumulada en más de 13 años de nuestro Proceso Político de Paz y más de 9 años de transitar por la Justicia Transicional, como igual de importante enviarle un mensaje a todos los colombianos de Perdón y Reconciliación entre quienes quizá fuimos los más enconados enemigos del conflicto que todos añoramos terminar definitivamente.

De la mano de la Fundación "Escuelita de María", cuya fundadora fue la señora FLOR CECILIA HERNANDEZ CORREDOR, "Cecilita" (QEPD), quien nunca desfalleció en su empeño de luchar por la Paz y los menos favorecidos, hoy su Hijo JESÚS ANIBAL HERNANDEZC ORREDOR, quien continúa al frente de la Fundación con el mismo empeño e innegable dedicación, logramos un primer encuentro con la Conferencia Episcopal, encuentro que presidió el excelentísimo Monseñor CASTRO, donde guiados por el Espíritu Santo y la Gloria de Dios, reafirmamos la necesidad de seguir buscando el Perdón de todas las víctimas, pero también de Perdonarnos unos y otros, especialmente quienes fuimos lados opuestos en el conflicto armado interno colombiano.


Que DIOS todopoderoso y su infinita misericordia los colme de sabiduría y les guíe por el camino de entendimiento a nuestro Señor Presidente, sobre la importancia y oportunidad de enviarle a la Sociedad Colombiana esta manifestación plena de Fe en la Paz y elocuente mensaje de Perdón y Reconciliación que sane definitivamente las heridas del conflicto en Colombia.







FREDY RENDÓN HERRERA
Ex Cdte. Bloque Elmer Cárdenas -AUC

RAMÓN MARÍA ISAZA ARANGO
Ex Cdte. Autodefensas del Magdalena Medio - AUC

MANUEL DE JESÚS PIRABAN

Ex Cdte. Autodefensas Llanos Orientales - AUC

ARNUBIO TRIANA MAHECHA

Ex Cdte. Autodefensas de Puerto Boyacá - AUC

JOSE BALDOMERO LINARES

Ex Cdte. Autodefensas del Meta y Vichada -AUC

LUIS ARLEX ARANGO CÁRDENAS

Ex Cdte. Frentes Ariari y Hernán Troncoso - AUC

WILLIAM JOSÉ MORALES TORO

Ex Cdte. Financiero Frente lsaza Héroes del Prodigio - AUC

miércoles

Bogotá, 5 de julio de 2016

Universidad Javeriana
Diplomado "Acción Humanitaria, Posconflicto y Construcción de Cultura de Paz"

Imágenes del evento académico desarrollado con la participación del conferencista invitado, Edwar Cobos Tellez, quien disertó desde su perspectiva de desmovilizado de las exautodefensas y negociador de paz,  sobre su visión de Paz, Reconciliación y Justicia Transicional. También se refirió a los nuevos Procesos de Paz y la necesidad vigente de culminar el proceso con las ex AUC,  firmar los acuerdos finales y dar debida conclusión al mismo.








Bogotá, 29 de junio de 2016
Encuentro con la Iglesia Católica

Resulta sumamente grato informar sobre la reunión sostenida el día 29 de junio con el Presidente de la Conferencia Episcopal, Monseñor LUIS AUGUSTO CASTRO QUIROGA, encuentro donde se abordaron temas relacionados con la Paz, el Perdón, la Reconciliación, el importante papel de la Iglesia Católica en los procesos de Paz y la mediación de la Iglesia para buscar acercamientos o conexionar los diferentes procesos de Paz en Colombia. 

En la ocasión también se le dio a conocer el proyecto de la película sobre el Perdón "El Mayor Regalo" (*), dirigida por el cineasta español, JUAN MANUEL COTELO.

En el encuentro participó el Padre DARÍO ECHEVERRY GONZÁLEZ, Secretario de la Comisión de Conciliación Nacional, el Padre WILSON CASTAÑO MONTOYA, Director General Pastoral Penitenciaria en Colombia.

Por las ex Autodefensas estuvimos; RAMÓN MARÍA ISAZA ARANGO, LUIS ARLEX ARANGO CÁRDENAS Y EDWAR COBOS TÉLLEZ.

En representación de la Fundación Escuela de María, los Misioneros JESÚS ANIBAL HERNANDEZ Y PEDRO RUIZ.


Ver Trailer:

TEASER - EL MAYOR REGALO de Fundación Infinito en Vimeo.

(*) Más detalleshttp://www.infinitomasuno.org/proyecto/el-mayor-regalo/



A continuación publicamos material fotográfico de la reunión:







martes

Ponencia de EDWAR COBOS TÉLLEZ en Foro Académico de la Clase de Teoría y Resolución de Conflictos para Alumnos de las Facultades de Derecho, Ciencias Políticas y Comunicación Social de la Universidad Javeriana


CAUSAS DEL CONFLICTO ARMADO


1. Las organizaciones armadas guerrilleras sitúan estas causas (que ellos llaman causas objetivas) en razones diversas sobre las cuales hay tres que sobresalen, aunque ha ido modificándose la forma de expresarlas con el paso de los años. Lo haré con mis propias palabras procurando la mayor objetividad.

a) Inexistencia en Colombia de condiciones democráticas efectivas, eficaces e incluyentes, a través de cuyos canales se puedan dirimir pacíficamente los conflictos sociales, enfatizando sobre la cuestión rural, aprovechamiento y explotación del suelo, reivindicación de las masas campesinas, reforma agraria. El conflicto armado sería entonces inevitable según esta concepción, por lo cual consideran necesario remover tales bloqueos que la institucionalidad no resuelve por las buenas. Lo han intentado mediante la lucha armada y lo intentan ahora también por vía de la negociación, en procura de lo que ha dado en llamarse solución política negociada.

b) Otra causa del conflicto armado que las guerrillas destacan es el funcionamiento inequitativo del sistema económico capitalista,  concentrado en pocas y poderosas manos, con injusta distribución de la riqueza y sometido a los intereses del gran capital trasnacional. Si en la causa a) el matiz que la distingue es de naturaleza política, en b) el matiz es de orden económico. También aquí el foco está puesto sobre la cuestión rural, los terratenientes, los ganaderos, los narcocultivos y las economías de subsistencia, el minifundio, los terrenos baldíos, la frontera rural.

c) La tercera causa aducida por las guerrillas es lo que denominan el imperialismo de los Estados Unidos (también de alguna otra potencia europea aliada con EEUU), y el modo en que los EEUU condicionan las políticas del Estado colombiano, presionando en defensa de sus intereses políticos, económicos, e ideológicos, para que Colombia no se aparte del sistema de libre mercado, ni de la democracia burguesa.

Digamos que las 3 causas que mencionan las guerrillas se han ido modificando y adaptando al paso del tiempo solo en parte y de acuerdo a la particular visión y énfasis de cada una de las guerrillas que han permanecido en armas (Farc, Eln, Epl).

2. Las guerrillas consideran al Estado que las combate en nombre de la ley y la Constitución como la expresión política de las clases poderosas, que manejan los hilos del Estado –con la complicidad de las clases políticas tradicionales- para amparar los intereses de esas clases dominantes en menoscabo de los sectores trabajadores, obreros y campesinos, asegurando mediante la represión con la que actúan las fuerzas de seguridad cualquier intento de redistribución de la riqueza, de cuestionamiento a las políticas sociales y económicas, y de modificación del statu quo.

3. Sobre lo anterior una primera acotación: las guerrillas enfatizan la connivencia de los intereses que vinculan el Estado colombiano con los EEUU y Europa occidental, pero son más reacias a admitir que desde su aparición en el escenario las guerrillas fueron aliadas y también instrumentadas con políticas foráneas, apoyadas por países del llamado bloque comunista, o socialista, en particular durante la vigencia de la URSS (Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas), con capital en Moscú, hasta comienzos de los ‘90. Notoria fue desde los ‘60 la influencia en las guerrillas de países como Cuba y China, y más recientemente Venezuela con los gobiernos de Chávez y Maduro. 

4. El conflicto armado colombiano ha tenido históricamente una doble naturaleza propia de un conflicto interno por una parte, entre colombianos, y también por otra parte unas características adicionales vinculadas con lo que hasta la Caída del Muro de Berlín y del régimen soviético, se denominó Guerra Fría, donde las potencias capitalistas comandadas por los EEUU se enfrentaron a lo largo y ancho del mundo con las fuerzas de carácter comunista o socialista encabezadas por la Unión Soviética, y apoyadas también por la China comunista bajo el liderazgo de Mao Tse Tung y sus continuadores. Fue un auténtico choque de ideologías, pero también de fuerzas militares, economías y política a escala mundial. Esto duró hasta bien entrada la última década del siglo pasado.

5. Un elemento que caracteriza el conflicto armado colombiano es el aprovechamiento de los dineros del narcotráfico para financiar las operaciones insurgentes. Esto no fue así desde un comienzo pero cuando empezó a verificarse, allá por los ’80, significó un escalamiento y degradación del enfrentamiento y las hostilidades. Esta causa económica ha tenido una influencia determinante en la subsistencia del conflicto armado, veintitantos años después de acabada la Guerra Fría, y lo que es importante destacar en Colombia a 25 años ya de sancionada la Constitución de 1991 cuya apertura democrática y afirmación de derechos humanos y políticos, pretendió ser el comienzo del fin de las causas que originaron el conflicto armado.

6. Llegados a este punto podemos sacar la conclusión que a las causas originarias del conflicto se le ha sumado una causa económica de trascendencia determinante: los dineros del narcotráfico que se ha convertido en el combustible que alimenta la guerra en Colombia y ha financiado directa o indirectamente a todos los grupos armado ilegales, fueran insurgentes o contrainsurgentes, guerrillas o autodefensas. 

7. Regresando ahora a la confrontación guerrillas vs. Estado quiero apuntar lo siguiente para que se entienda mejor lo que se ha dado en llamar en Colombia (a mi modo de ver, en forma equivocada o al menos no del todo acertada) el “fenómeno paramilitar”. 

a) Sucede que las guerrillas en su llamado a la revolución comunista, o de forma más común en las últimas décadas, revolución socialista, no solo enfrentaron a las fuerzas de seguridad del Estado sino que cometieron sistemáticamente violencia y agravio contra la población civil, sea afectando sus bienes y economías productivas, sea atentando contra su vida y su libertad, sea cometiendo actos terroristas, además de secuestrar y extorsionar. Le ha llevado décadas al Estado colombiano equilibrar y preparar sus fuerzas de seguridad, así como disponer de todo el poder de las instituciones estatales, para hacer frente con relativo éxito a las guerrillas y proteger adecuadamente en tiempo y forma a la población civil. Con razón se ha dicho en Colombia, y se sigue sosteniendo, que “en Colombia hay más territorio que Estado”. Esto ha expuesto a la población civil a todo tipo de violencias, en especial en los campos y zonas campesinas, y la indefensión ante las guerrillas primero y todo tipo de criminalidad después y contemporáneamente, hizo que surgieran y se diseminaran por buena parte del territorio nacional grupos que fueron calificados de ‘autodefensas’ originados en el seno de la población civil afectada y amparados por diversas formas de colaboración estatal, a veces dentro del régimen legal, otras por fuera de todo ordenamiento legal. Unas financiadas con dineros provenientes de sectores pudientes, comerciales, industriales, agrícolas, ganaderos, otras financiados por dineros que originados en los cultivos ilícitos llegaron hasta eslabones sucesivos del narcotráfico. 

b) Dentro de esta caracterización cabe distinguir entre autodefensas y paramilitares. Simplificando, las autodefensas son esencialmente de origen civil, nacidas en el seno de la sociedad, y comandadas por ciudadanos que pasaron a tener un desempeño militar. Los paramilitares en cambio han sido esencialmente estructuras originadas desde el mismo Estado, y direccionados desde ámbitos estatales o paraestatales. Y en ambos casos, según el componente principal de su financiación puede hablarse de autodefensas financiadas por economías lícitas, autodefensas financiadas por economías ilícitas, así como de paramilitarismo financiado por fondos especiales originados en el propio Estado, o paramilitarismo estatal aliado ocasionalmente con sectores de la criminalidad organizada. La combinación de factores y orígenes tan disímiles impide separar nítidamente aquí el grano del trigo, y en el marco de una guerra irregular como la planteada por las guerrillas hace difícil incluso para quien ha sido actor armado ilegal distinguir con claridad y contundencia hasta donde se extienden los tentáculos de unos y otros, entrecruzados permanentemente por las características de la guerra.

8. Los gérmenes y brotes espontáneos de resistencia civil armada, se fueron desplegando sobre los distintos territorios, de lo que fueron inicialmente las organizaciones de autodefensas originarias, campesinas, dotadas de una causa ideológica nacional y federalista, libertaria y democrática, diametralmente opuesta a la de las guerrillas comunistas dispuestas a imponer a sangre y fuego su dictadura estilo cubano y soviético. Las voces primero y las armas después se fueron alzando por estas autodefensas primigenias solo como reacción y respuesta a la violencia guerrillera que pretendía coaccionar y violentar nuestras vidas, nuestras economías y nuestro sistema social y político. ¿Ante quién recurrir entonces sino al Estado nacional y sus representantes locales? Pero ¿qué sucedió?  Tocábamos las puertas de la Fuerza Pública pidiendo protección y esta no solo no llegaba, sino que por el contrario a lo que se nos invitaba o exhortaba era a ayudar a las Fuerzas de Seguridad a combatir el enemigo público número uno, el enemigo de la nación se nos decía. Y no solo este mensaje nos llegaba desde los cuarteles sino también desde los sectores más representativos de la sociedad, empresarios, industriales, ganaderos, agricultores, comerciantes, multinacionales, empresas de inversión extranjera, etc. Todos los ‘poderes fuertes’ del establecimiento nos alentaban a que diéramos la pelea en defensa del desarrollo económico de esas regiones. Dirigentes políticos nos impulsaron y después terminaron de aliados cuando nos convertimos en una realidad política, en una alternativa real y consistente para las comunidades más marginadas. La Justicia miró hacia otro lado y en no pocos casos fue hasta cómplice, como algunos medios de comunicación y periodistas se alinearon de nuestro lado y sirvieron de puente para que el País escuchara, leyera y hasta viera con sus propios ojos lo que nosotros estábamos denunciando. Incluso desde la misma comunidad internacional llegaban mensajes de apoyo o por lo menos de buen augurio por la lucha que estábamos presentando en tiempos en que el Estado no tomaba el problema con la seriedad y eficacia que ameritaba. Esto de las Autodefensas no fue un invento de dos o tres que nos reunimos para ver como acabábamos con la guerrilla antes que la guerrilla se tomara el país. En pocos años de existencia se fue conformando alrededor de la Autodefensa un proyecto político, una estrategia política confederada apoyada por influyentes sectores de la sociedad, que tenía en su aparato militar la punta de lanza para copar y empoderarnos de amplios territorios derrotando a nuestro enemigo natural e ideológico, implantando unos estados de facto, donde administrábamos justicia y ejercíamos incluso un cierto poder tributario para financiar obras de beneficio público. Esto acercó a las Autodefensas a sectores populares que dieron vida a una segunda fase que era la transformación del movimiento de autodefensas en una confederación, en una alternativa política en el país, apoyados por nuestras bases sociales. Quienes aún niegan el carácter político de las Autodefensas que se desmovilizaron en el proceso de paz de Santafé de Ralito o ignoran olímpicamente la historia del conflicto armado colombiano, o pretenden hacer que la ignoran, se equivocan, y lo hacen con el solo propósito de no compartir el espacio político, y no querer competir en sana y justa lid a partir de visiones de país y de sociedad que tenemos todo el derecho de sostener y debatir a partir de lo que fuimos, de lo que somos y de lo que tenemos el propósito de ser con mucha humildad pero también con mucha convicción, civilista y democrática, pacífica y abierta al diálogo, la cooperación y la reconciliación. Por eso nuestro lema es: “por un posconflicto en paz”.

9. Lo cierto es que en el conflicto armado colombiano no se enfrentan ángeles contra demonios, sino que en realidad todo lo bueno y lo malo se entremezcla, y el demonio de la guerra acaba por apoderarse de todos los intervinientes, porque como suele suceder en estos casos, los más puramente ángeles son los primeros en caer mientras que los demonios suelen encontrar fórmulas de sobrevivir. Esto sin satanizar a nadie, ni de un lado ni del otro, porque todos tuvimos nuestra parte de acierto y nuestra parte de error, como toda creación humana, inmersa de condiciones de guerra que son las que hay que dar por terminadas, recuperando para la vida y la sociedad a los sobrevivientes, que queremos merecer y ganarnos una segunda oportunidad en la vida, comprometido como estamos con la No Repetición. 

10. La naturaleza de las autodefensas como expresión de resistencia civil armada, ojo no confundir con el llamado a la resistencia civil a los acuerdos de La Habana, en el caso de las Autodefensas en su expresión originaria más genuina, lo que se quiso enfatizar en aquel entonces por el comandante Castaño fue que la autodefensa, era expresión de la sociedad colombiana, básicamente campesina, de los civiles colombianos violentados por las guerrillas y no defendidos por el Estado. En tal sentido, armarse fue una consecuencia ante situaciones de hecho que padecían las poblaciones inermes ante los crímenes de las guerrillas y carentes de respuestas en términos de seguridad por parte de las autoridades del Estado. Obviamente, con esas declaraciones de principios Carlos Castaño aspiraba le fuera reconocido a las autodefensas campesinas ganar un estatus político –de sedición- para afrontar en su momento una negociación política con el Estado, negociación que se fue demorando y que finalmente comenzó en el segundo semestre del año 2002, primero en una fase confidencial y reservada y a partir de 2003 de manera pública.

11. En un conflicto irregular y tan prolongado como el desatado por las guerrillas, financiado en su desarrollo posterior por dineros provenientes de las economías ilícitas, el concepto de guerrilla pura e incontaminada, o de autodefensa pura e incontaminada, así como de autoridades y fuerzas de seguridad puras e incontaminadas, perdió consistencia y principio de realidad, y como en un cambalache todo se acabó mezclando y revolviendo, en combinaciones  a cual más insólitas. Basta tomar nota de las publicaciones de prensa actuales donde incluso las guerrillas acaban asociándose con Bacrim, y todos ellos con elementos corruptos de la política y fuerzas de seguridad del Estado.

12. No obstante, sigue siendo una verdad de a puño del conflicto armado que tanto desde las guerrillas en estado originario y puro, como de la respuesta militar que dieron las autodefensas campesinas, existió siempre un componente político esencial originario, porque en definitiva de lo que trata un conflicto armado interno es de sentar primacía, de ocupar y gobernar territorios y población, para que se adelanten políticas de uno u otro signo, según sea el desenlace de la contienda. La negociación de Ralito entre autodefensas y Gobierno trató precisamente sobre ello, sobre la necesidad y conveniencia para el país que las autodefensas cambiaran la lucha armada a través de los fusiles, por una lucha desarmada y de carácter político dentro de las instituciones del Estado y la democracia, al amparo de la Constitución. Este punto de la negociación finalmente acordado con la contraparte negociadora no fue aceptado tal como fue formulado en la Ley de Justicia y Paz por parte de la Corte Constitucional y sigue siendo materia pendiente sin resolver ni en el plano político ni en el plano jurídico. Esto es importante tenerlo en cuenta, porque para que el posconflicto al que todos aspiramos ingresar muy pronto pueda tener un desarrollo pacífico y consensuado, todos quienes fuimos actores armados del conflicto y pasamos el filtro de la Justicia Transicional, en nuestro caso la Ley de Justicia y Paz, no debemos ser estratificados en desmovilizados de primera o segunda categoría, unos con derechos plenos incluso políticos, y otros, como nosotros, poseedores de derechos cercenados, incluida la negación de nuestros derechos políticos.




FORMAS DE VIOLENCIA


13. Hay una frase que quiero traer aquí a colación y que tal vez no con las mismas palabras oí alguna vez en los tiempos de la negociación en Ralito: “la mejor guerra es la que no se hace y la peor guerra es la que se pierde”. He reflexionado bastante sobre esta frase porque cada vez que lo hago le encuentro algún sentido nuevo, y siempre aleccionador, que ahora quiero compartir con ustedes. Todos hemos oído hablar sobre aquello de que las guerras son tan viejas como la humanidad y probablemente siempre existirán. Hoy digo, Dios no lo quiera. Porque es verdad, la mejor guerra es la que no se hace. Evitar una guerra antes que comience, o ponerle final cuanto antes una vez nos topamos con ella, es de lo mejor que podemos hacer en la vida. En cuanto a que la peor guerra es la que se pierde, ello responde a cuestiones como honor, principios, libertades, derechos que sentimos vulnerados como consecuencia de ser vencidos. Si duele perder en cualquier deporte, en cualquier apuesta, etc. cómo no va a doler perder una guerra. Lo que debemos es interrogarnos si acaso no es mejor perder una guerra que proseguirla. Y en todo caso, sacrificar algo, poco o mucho de lo que pretendíamos con la guerra, y buscar a través de una negociación que la derrota no signifique humillación, y encontrar soluciones por las buenas –llamémoslas soluciones políticas, o soluciones negociadas- nos debiera producir más satisfacción interior que cualquier victoria en una guerra, por más justa que la consideráramos. Para dar ese paso en lo personal, que significaría un enorme paso en términos de país, de humanidad, todos debiéramos ponernos no en el lugar de los contendientes, en últimas de los victimarios, sino en el lugar de las víctimas, y solo así estaríamos en condiciones de entender que no hay guerra buena, ni triunfo en la guerra que en realidad compense el dolor de tantas víctimas, el padecimiento de tanta población civil victimizada.

14. Dicho lo anterior, las formas de violencia son todas nefastas, son todas horrendas, entre lo malo y lo peor no hay sino una sucesión de hechos aberrantes. Honrar la vida, considerarla sagrada y no agraviarla de ninguna manera es el compromiso que asumí en mi conciencia y ante Dios el mismo día que entregué mi arma, el mismo día que con mis excompañeros dijimos adiós a las armas, y de esto hace ya más de 10 años. Cumplir el compromiso de no repetición es mi gran propósito de vida, y está enmarcado ese propósito en seguir trabajando por la paz y la reconciliación, desde los espacios de la democracia, de la academia, y también de la política, en un proceso sin prisa pero sin pausas hasta la recuperación de los plenos derechos ciudadanos, donde ex guerrilleros y ex autodefensas deberemos ir confluyendo como símbolo de que la guerra quedó definitivamente atrás, y a partir de ahora todo nos une y nada nos separa.

15. Unas palabras sobre lo de guerra irregular. Nada más diferente, resulta en su práctica la guerra irregular al combate entre dos ejércitos debidamente identificados sobre un territorio desocupado, libre de población civil. Es propio de las guerras de guerrillas y de contraguerrillas apelar a lo irregular como estilo de combate. Por esta característica de irregularidad, es que el DIH y organizaciones de tanto prestigio como la Cruz Roja Internacional, promueven la llamada ‘humanización’ de la guerra, buscando que los actores participantes de una guerra irregular se sujeten a un mínimo de normativas que hagan menos gravosas las acciones de guerra y sus consecuencias sobre la población civil. Esto no es nada sencillo de implementar porque en la naturaleza de la guerra irregular está la frecuente (casi que sistemática) infracción al ‘principio de distinción’ que se manifiesta, por ejemplo, en la no portación de uniforme militar, lo que pone en grave riesgo a la población civil, entre la cual se mimetizan los combatientes y sus grupos de apoyo logístico, poniendo en riesgo la vida de los civiles ajenos al conflicto armado. También sucede que por la captura de territorios poblados de parte de uno u otro actor armado, la población civil se convierte en rehén del mismo, estando obligada a obedecerles y servirles, incluso obligada a proveerles de combatientes, reclutamiento de niños, etc. Esto produce también desplazamiento, forzado por las circunstancias que hacen que la población civil se aleje, o deliberado por parte del actor armado involucrado que decide que los civiles deben alejarse de inmediato, por sospechas sobre sus simpatías o connivencias con el enemigo.

16. El conflicto armado colombiano se ha desarrollado, principalmente, lejos de los centros urbanos más poblados, por lo que han sido las zonas rurales y los campesinos los más afectados, y victimizados, también reclutados o puestos a trabajar para las organizaciones en combate. También de esas zonas productivas y economías de esos campesinos –puestos en el difícil trance de tomar partido por uno o por otros- se han nutrido las organizaciones armadas ilegales por lo que la caracterización de guerra civil rural no está distante de la realidad. Visto desde las ciudades hablar de guerra civil puede resultar exagerado, pero visto desde la extensión y periferias del territorio nacional y desde sus regiones más afectadas, bien cabe el calificativo de guerra civil, o guerra civil rural. Esta es una razón por la cual las Autodefensas, al negociar su desmovilización, pusieron entre los puntos más relevantes de la agenda la protección por parte del Estado de las zonas que eran de su influencia y a las cuales se brindaba seguridad frente a las acometidas guerrilleras. Hoy es común oír que las llamadas Bacrim se originaron en zonas donde las autodefensas ejercían un poder de facto antes de su desmovilización, y se pretende atribuir ello a un supuesto incumplimiento de las autodefensas desmovilizadas. Sin embargo, es bueno mencionar que más allá de algunos incumplimientos puntuales por parte de un porcentaje muy bajo de los desmovilizados (esto lo puede corroborar la ACR y también la Fiscalía General y los tribunales de Justicia y Paz), lo cierto es que los Gobiernos, el anterior y el actual, no han logrado cumplir lo acordado en Ralito en cuanto a garantías de protección de la población civil en zonas que fueron hasta su desmovilización, zonas de influencia y poder de facto de las ex AUC.

17. Lo mencionado en los puntos anteriores explica alguna de las razones por las cuales consideramos desde los ex AUC postulados a Justicia y Paz, y desde los desmovilizados rasos en general no postulados, que en esta histórica coyuntura de prolegómenos a lo que ha de ser el posconflicto, resulta de suma utilidad para que podamos vivir un posconflicto en paz, que todos quienes hemos pasado por la guerra primero, y después por la negociación de Ralito y también por los Tribunales de Justicia y Paz, tengamos voz y voto en el diseño e implementación de los caminos de paz, que permitan aterrizar la paz y la reconciliación sobre los diferentes territorios, teniendo en cuenta lo específico de cada uno de ellos, según la experiencia acumulada y los conocimientos que de las diferentes zonas del país adquirimos desde nuestra niñez y juventud y durante nuestra participación en el conflicto armado.



JUSTICIA Y PAZ o JUSTICIA TRANSICIONAL


18. Sobre la Ley de Justicia y Paz se cifraron en su momento expectativas desbordadas, imposibles de satisfacer en su totalidad. Ni la Fiscalía ni los Tribunales estaban en condiciones de procesar tamaña información aportada por miles de postulados, no solo autodefensas, también guerrilleros desmovilizados por su cuenta y riesgo. Sin embargo, hasta la Corte Penal Internacional, y organizaciones tan serias como HRW, han llegado a la conclusión de que Justicia y Paz ha cumplido su misión en aceptable medida vistas las dificultades de aplicación, y las propias de un ordenamiento legal totalmente inédito en Colombia y en el mundo, por su complejidad y volumen. Lo cierto es que Justicia y Paz ha sentado las bases de la Justicia Transicional en Colombia, y cumplido razonablemente bien su propósito de poner en el centro de atención a las víctimas a partir de la colaboración y autoincriminación de los postulados. La Justicia Ordinaria no habría llegado nunca  por su propio desempeño ni al cinco por ciento de lo ya logrado con Justicia y Paz.

19. Sobre la ley de Justicia y Paz hay que decir también que no fue una ley impuesta por las ex AUC a través de la presión y el chantaje de las armas, sino más bien lo contrario por parte del Congreso primero y la Corte Constitucional después. Es cierto que ella recoge en parte algunos de nuestros planteamientos, muy pocos por cierto, pero lo que finalmente fue aprobado, sancionado y puesto en funcionamiento, acabó siendo más una ley de sometimiento a la justicia que una legislación producto de un acuerdo de paz que expresara una solución política a la problemática planteada por el origen, existencia y participación de Autodefensas en el conflicto armado colombiano. Problemática que, por su naturaleza y derivaciones, acabó deslegitimando en buena medida al propio Estado colombiano al ser asociado éste, de manera ligera, interesada y a veces irresponsablemente, como promotor de lo que ha dado en llamarse paramilitarismo.

20. No considero que la Ley de Justicia y Paz haya fracasado. Más bien considerada como hito inicial, pionero de la Justicia Transicional en Colombia, ha producido frutos notables, no del todo completos como hubiera sido justo aspirar, pero de ninguna manera ha fracasado. Basta citar algunas cifras, por ejemplo las mencionadas por el Fiscal encargado Dr. Perdomo en reciente entrevista, de esta misma semana. Pero no son las únicas, hay más indicadores de lo que mal haríamos en calificar de fracaso. Téngase en cuenta además que muchos procesos están todavía caminando y que hay largo trecho por recorrer  en esta materia. Ahora bien, en lo que se refiere a cuestiones tan importantes como Paz y Reconciliación, me permito afirmar que la ley de Justicia y Paz es apenas y, solo en lo que nos atañe como ex AUC, ‘la pata jurídica’ de un proceso de paz con las Autodefensas cuya ‘pata política’ queda por ser completada y aspiramos lo sea próximamente en el marco del posconflicto con Farc, y ojalá con Eln. Si la vía jurídica y la vía política no pudieron avanzar en simultáneo por razones que sería motivo de otro foro resaltar aquí, no puedo eludir manifestar hoy lo siguiente. Es demasiado pedirle al componente jurídico de un proceso de paz que alcance a resolver o darle principio de solución a cuestiones que son eminentemente sociales, económicas y políticas. Lo jurídico es un componente esencial, una condición necesaria pero no suficiente, cuando se trata de algo más que un sometimiento a la justicia. Someterse a la Justicia es algo positivo, algo que no deshonra a nadie, por el contrario, todos los ciudadanos estamos obligados a someternos a la Justicia. ¿Qué tal que no?  Lo que resulta fuera de lugar es pedirle al componente jurídico de un proceso de paz que cumpla aquello que por sí solo no está en condiciones de satisfacer. Objetivos tan plausibles y necesarios para un país, para una sociedad, como alcanzar la Paz y la Reconciliación, cuando se viene de transitar décadas de conflicto armado interno, exige que el ‘componente político’ se ponga en marcha para que el dejar de echar bala y comenzar a echar solo palabras pueda concretarse. 


Solo con el ejercicio de la palabra puede ponerse en marcha el diálogo, la gran conversación, los grandes debates. Pero con una condición a respetar: que el diálogo sea entre personas y sectores con iguales derechos e iguales obligaciones. Esto tampoco asegura por sí solo que la Paz y la Reconciliación se alcancen, pero es un buen comienzo, no hay otro, si queremos que las causas que originaron el antiguo conflicto armado no vuelvan a acumularse y hacer metástasis. 

Muchas gracias.

miércoles

Acto de Grado - Facultad de Derecho - Corporación Universitaria de Colombia IDEAS





GRADUANDOS

EDWAR COBOS TÉLLEZ
JOSE BALDOMERO LINARES
OLIVERIO ISAZA GOMEZ
WILLIAM MORALES TORO
LUIS EDUARDO CIFUENTES GALINDO
LUIS EDUARDO ZULUAGA ARCILA
EDGAR IGNACIO FIERRO FLOREZ
OSCAR JOSE OSPINO PACHECO
NELSON MARTINEZ CANO. 


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Señor Brigadier General
JORGE LUIS RAMIRES ARAGON
Director General INPEC

Doctor
JAIRO TAPIAS OSPINA
Fundador Corporación Universitaria de Colombia IDEAS

Doctora
ANA CRISTINA PEDRAZA ALVARADO
Rectora Nacional Corporación Universitaria de Colombia IDEAS

Doctor
ALVARO AYALA PEREZ
Decano Facultad de Derecho

Doctor
ARIEL VALENCIA VALENCIA
Coordinador Facultad de Derecho Programa Picota  

INVITADOS ESPECIALES

AMIGOS GRADUANDOS


FAMILIAS DE LOS GRADUANDOS


SEÑORAS Y SEÑORES




Revestido de la misión encomendada por mis compañeros hoy graduandos, agradecemos vivamente a todos los invitados su presencia en este acto de graduación el cual adquiere para nuestro País un particular simbolismo sobre lo que puede significar y realizar institucionalmente la reclusión cuando está predispuesta al servicio de la resocialización y el crecimiento personal y comunitario. También, desde lo más íntimo de nuestros ánimos y propias conciencias, las puertas que abre para todo recluso la voluntad de reinserción plena y sin concesiones a la reincidencia, cuando es convencida y sincera. Además, como fruto fehaciente de lo que el intelecto puede proponerse y alcanzar –aun entre los muros de una cárcel- cuando la sed por aprender se manifiesta, cuando la voluntad es férrea y la decisión del individuo cuenta con el apoyo de las autoridades, las instituciones carcelarias y la academia sensible y acuciosa ante la problemática carcelaria. Hablo por mis compañeros desmovilizados y por mis compañeros estudiantes que lo fuimos entre esas paredes atribulados por el pasado sombrío y hacedores de presente y futuro con el alma contrita y esperanzada.




Lo que hoy cuenta no es el origen ni las causas que nos trajeron hasta aquí cuando iniciamos este camino del estudio universitario, sino las motivaciones y los propósitos que lograron el milagro de darle alas a nuestros sueños y permitirnos volar hacia el futuro. Futuro aún todo por construirse y que hoy, en este presente jubiloso, compartimos con todos ustedes, autoridades, directivos, profesores y maestros, personal de guardia y servicios, familiares y amigos.

Sean entonces estas palabras de bienvenida, en representación del colectivo de graduandos, de gratitud inmensa, de profundo reconocimiento, a todos quienes en estos años de estudios hicieron posible que lo que hoy estamos celebrando se pudiera desarrollar y concretar. Porque nosotros, como estudiantes decididos a hacer nuestra tarea, pusimos de lo nuestro lo mejor, pero el éxito final pertenece a todos quienes desde sus diferentes competencias y responsabilidades hicieron, a la par nuestra, en cada etapa de nuestra carrera aquello que requerían nuestros esfuerzos y facilitaba nuestro avance.




Acudimos a esta ceremonia de graduación con la satisfacción por la misión cumplida: como seres vueltos a nacer como estudiantes curiosos e inquietos en un memorable trayecto de nuestras vidas. Hemos compartido con compañeros y profesores una experiencia maravillosa al cabo de la cual no podemos sino sentir nostalgia y afecto. Así son las vivencias humanas, y entre ellas el aprendizaje, que nos permite crecer como individuos y también como sociedad. Que nos pone en contacto con todo un mundo desconocido que queremos comprender y asimilar, para luego disfrutar y transformar añadiendo nuestra propia huella sobre él, con el esperanzado anhelo de mejorarlo, enriquecerlo, volverlo más parecido al mundo de nuestros sueños, ese remanso de paz que nunca ha sido pero que nos debemos los seres humanos, siempre sedientos de libertad y dignidad. 

Jamás olvidaremos que fuimos honrados por el saber y la paciencia de tan ilustres y sabios formadores que sembraron en nuestros espíritus energías dispuestas a servir con humildad y perseverancia los altruistas propósitos del Derecho, como noble instrumento al servicio de la Equidad y la Justicia.

Hoy celebramos con gozo nuestra graduación pero somos también conscientes, en nuestra nueva condición de profesionales del Derecho, de nuestra gran responsabilidad social y personal como agentes de transformación de nuestro País agobiado por injusticias y violencias que se resisten a abandonar nuestro territorio y nuestra sociedad.

Quienes venimos de transitar el arduo camino que lleva del conflicto armado y sus secuelas de violencia y victimización a la vida reconciliada consigo misma y en paz con nuestros semejantes, no podemos ni nos debemos permitir hacer de nuestra profesión algo diferente que una fuente de armonía y concordia, donde la justicia sea efectivamente la mejor garantía de la paz, el sello de identidad de un orden justo y solidario.



Quienes completamos nuestros estudios entre horas de encierro y privación de la libertad estamos en las mejores condiciones de bendecir y difundir el camino de aprendizaje que finalmente nos ha llevado a los umbrales de una libertad largamente añorada. Libertad que queremos sea fecunda y laboriosa y hacia la cual nos corresponde dirigir nuestros pasos del presente en pos de no renunciar a ella jamás. Queremos ser agentes de transformación y superación social en el marco de un ordenamiento legal que reconozca nuestros derechos humanos, civiles y políticos. Estamos convencidos que la dignidad humana merece que Colombia entera pase de condiciones de vida menos libres y menos prósperas a condiciones de vida más libres y más gozosas. Para alcanzar estas metas debemos ocupar desde hoy mismo, ya como graduados, nuestro puesto de trabajo y dedicación por una Paz que nos ha sido esquiva, por una Reconciliación que nada ni nadie nos impedirá dedicarnos a ella con la tremenda responsabilidad de sujetos dotados de derechos y deberes que nos comprometen y alientan para no desfallecer ni claudicar.

La coyuntura histórica que vivimos hoy los colombianos está signada por los albores de un posconflicto que quisiéramos comenzase hoy mismo. Porque hoy mismo sentimos que es nuestro deber alzar nuestra mano y decir presente. Presentes para construir paz desde nuestra experiencia como excombatientes, presentes como actores y partícipes de un proceso de paz, presentes como ciudadanos sujetos de la Justicia Transicional, Justicia que no podemos sino concebir como fuente de grandes obligaciones y fuente de inalienables derechos.

Precisamente hoy, en el día de nuestra graduación, aquí y ahora en este recinto, faltaríamos a nuestros sentimientos más enraizados y elocuentes, si no hiciéramos llegar a través de estas sentidas y modestas palabras, el mensaje a todos ustedes apreciados y respetados asistentes, respecto de la tremenda necesidad que sentimos de regresar al seno de la sociedad con los mismos idénticos derechos y obligaciones que teníamos al momento de convertirnos por unos aciagos años de participación en el conflicto armado, como actores del mismo. Aspiramos que este reconocimiento de derechos y obligaciones, por parte de las Leyes y la Constitución, selle con el manto de la Justicia y el Derecho, nuestras garantías expresadas y convencidas de No Repetición. Y esto no solo para una parte de los actores del conflicto, para todas las partes sin distinción. Y esto dicho no como exigencia, sino como manifestación libre de derechos y obligaciones que asumimos y juramos respetar. Como ciudadanos de bien que nos comprometemos a serlo hasta el final de nuestros días, como profesionales del Derecho que a partir de esta graduación nos compromete de por vida con las leyes y la Constitución.




Al Gobierno Nacional, a la Dirección General del INPEC y a la Corporación Universitaria de Colombia IDEAS, les hacemos una invitación respetuosa a no cejar en el esfuerzo de mantener vivo este programa de educación profesional al interior de los centros de reclusión a nivel nacional, que ojala a través de las entidades gubernamentales encargadas se puedan entregar becas o subsidios para que más personas privadas de su libertad puedan acceder a una carrera profesional, que los amigos graduandos que aún deben continuar privados de la Libertad puedan iniciar una especialización, esa es la verdadera manera de resocializar al individuo, a través de la enseñanza y la formación académica.

Este Diploma que hoy exhibimos felices y reconfortados es un regalo hermoso que nos hace la vida, esta vida que nos hemos juramentado en honrar para ponerla al servicio de todo aquello que por digno y pacífico, manso y altruista, hará cierto que lo aprendido no haya sido en vano, y que a partir de aquí, a partir de hoy, no habrá mejor prueba de nuestras palabras que nuestros actos. 

Agradecemos a las directivas y claustro de profesores de UNIDEAS, a la Dirección General del INPEC, al Sr. Director del COMEB, a la oficina de prensa del INPEC y todo el cuerpo de custodia por su generosa paciencia y colaboración, sin el consenso de ustedes no hubiera sido posible haber adelantado con éxito la carrera profesional de abogado y la realización de esta noble ceremonia.

A DIOS todopoderoso, nuestras abnegadas y amadas Esposas, nuestros adorados Hijos y toda la Familia, sin el Amor, Acompañamiento, Comprensión y Apoyo de ustedes nada de esto hubiera sido posible, les dedicamos este noble título como muestra de nuestro infinito Amor y agradecimiento.

MUCHAS GRACIAS.


Bogotá, Abril 20 de 2016.



www.reconciliemonoscolombia.com

edwardfelipe2005@gmail.com

Twitter: @EdwardFCC




sábado

Sí a la paz - Entrevista en el Meridiano de Córdoba a Edwar Cobos Téllez

27 de febrero de 2016

El excomandante de las Auc, Edwar Cobos Téllez, afirmó que tanto él como los postulados y los desmovilizados respaldan el proceso de La Habana.


Edwar Cobos (der), excomandante de las Auc, dialogó sobre el proceso de paz de La Habana con el presidente del Grupo de Comunicaciones EL MERIDIANO, William Antonio Salleg.
Hace cuatro meses el excomandante del Bloque Montes de María de las Autodefensas, Edwar Cobos Téllez (Diego Vecino), recuperó su libertad y al tiempo que cumple con sus compromisos con la Ley de Justicia y Paz hoy Justicia Transicional, sigue trabajando en la reconciliación de los colombianos y por ello se la juega con el proceso de paz de La Habana, pese a que le hace algunos reparos.
Cobos Téllez le concedió una entrevista a EL MERIDIANO y en ella expuso todas sus posiciones en torno a las negociaciones del Gobierno Nacional con las Farc, de las que dijo son excluyentes, porque pese a tener una experiencia por haber estado inmerso en un proceso de paz, no han sido tenidos en cuenta para fortalecer esa  solución al conflicto, que debe  ser duradera.

A continuación la entrevista con Edwar Cobos Téllez (Diego Vecino):

¿Luego de pagar su condena a que se dedica ahora?
"Recuperar la libertad requiere de unos compromisos que adquiere cada postulado a la Ley de Justicia y Paz. Después de 9 años, un mes y 21 días, de estar privado de la libertad, a pesar de que la ley hablaba de ocho años como tope, es claro que la gran mayoría de los postulados hemos sobrepasado ese tiempo. Quienes vamos recuperando la libertad salimos  bajo la figura de libertad vigilada. Ella nos obliga a cumplir con los compromisos que requiere el proceso de paz. Al recuperar la libertad firmamos un acta en la que nos debemos estar presentando periódicamente (cada tres meses) ante la autoridad judicial, llámese magistrado de garantías o juez de ejecución de sentencias de Justicia y Paz, que es mi caso. Así cumplimos con los requerimientos de la Alta Consejería para la Reintegración, unos programas psicosociales y con las actividades propias de la reintegración que tienen que ver con el estudio y alguna actividad laboral de los postulados. Además, cumplimos los requerimientos de la justicia ordinaria o permanente en lo referido a las diligencias que todavía se cumplen. En estos cuatros meses que llevo en libertad los he dedicado a los compromisos con  la Justicia Transicional, con la justicia permanente y lógicamente al reencuentro con mi familia, que fue mi soporte para poder sobrellevar estos años de soledad y angustia en medio de esos barrotes de ferroconcreto".
"El Eln debe entender que el tiempo de la violencia hace rato está mandado a recoger", Edwar Cobos Téllez.
¿Sintió temor de correr la misma suerte de los otros ex jefes de las Auc?
"Nuestro proceso estuvo marcado por circunstancias complejas desde su mismo inicio. Le recuerdo aquel famoso operativo en Santa Fe de Ralito, cuando estábamos en la mesa de negociación y llegó una flotilla de helicópteros en busca de Diego Fernando Murillo (Don Berna), por una orden judicial. Después vino el llamado del Presidente Uribe para someternos a Justicia y Paz, y acto seguido la reclusión el 16 de agosto de 2006. Rápidamente ese mismo año hubo un traslado de la cárcel de La Ceja a la de máxima seguridad en Itagüí. Después vino el traslado de Carlos Mario Jiménez (Macaco) a un barco, pero el momento más complejo fue la extradición de los máximos comandantes el 13 de mayo de 2008. Sentimos que el proceso además de ser tortuoso no iba a llegar a buen puerto. Con el paso del tiempo y la consolidación de Justicia y Paz, estas circunstancias quedaron atrás y se fue consolidando el proceso de Justicia Transicional".
¿Qué compromisos tiene todavía con la justicia. Hay hechos pendientes?
"Están documentados los hechos desafortunados, que no debieron haber sucedido y que son del todo reprochables. Solo en el Bloque Montes de María están documentados en Justicia y Paz hoy Justicia Transicional un poco más de 2 mil 700 hechos, y un hecho puede ser la acción que cobró la vida de una persona o puede ser uno de los lamentables episodios de masacre. De esos hechos imputados yo tengo alrededor de 746, los otros están en etapa de versión libre. Eso implica que se continúe documentando, asistiendo y se exija la presencia en las versiones libres. La justicia ordinaria y la permanente nos siguen llamando, especialmente, en los procesos que tienen que ver con la denominada parapolítica. En conclusión, los requerimientos de la justicia son permanentes, incluso, uno de ellos me tiene en Montería".
¿Ustedes sienten que les incumplieron, luego de someterse a la justicia?
"En eso hemos sido absolutamente claros. Nosotros sentimos que el proceso de paz con las Autodefensas no honró la palabra empeñada por parte del Gobierno con el que estuvimos sentados en la mesa. Pero no creo que sea hora de seguir colocando el dedo sobre la llaga. Colombia está viviendo unos momentos de paz y reconciliación importantes y creo que el mejor aporte que le podemos hacer es ayudar a construir ese tejido social perdido y que sea la Colombia que todos queremos. Lo que sí considero es que el país tiene una nueva oportunidad en materia de paz con el proceso que se adelanta en La Habana y la posibilidad de que suceda lo mismo con el Eln. Lo que hay que entender es que la paz es incluyente y que todos los sectores sean y vengan de donde vengan debemos estar comprometidos con la construcción de esa paz y de esa solución que debe ser para todos. Es muy difícil pensar en una paz sólida y a largo tiempo, si esa paz se construye excluyendo a un sector de la sociedad".
¿Se sienten excluidos del proceso con las Farc, siendo ustedes actores del conflicto?
"Claro, yo tengo que decirlo con mucha responsabilidad y esto no lo digo en nombre propio, sino en nombre y representación de miles de desmovilizados del proceso de paz de las Autodefensas, comprometidos con la paz y que le hemos cumplido a la justicia y a las víctimas. El proceso de La Habana debe abrirse para que todos los que fuimos actores del conflicto tengamos una misma solución. Ese tiempo que sacrificamos en prisión es irreversible y seguir excluyéndonos de una solución que contemple la recuperación plena de los derechos civiles y políticos de quienes fuimos actores es un grave error. El éxito de un proceso de paz es la reintegración plena del individuo, es sacar al individuo de las trincheras de las montañas y traerlo al seno de la sociedad pero con derechos plenos, no al seno de la sociedad como unos ciudadanos parias. No es posible que después de voluntariamente  haber desarmado y hacer dejación de las armas de todo un bloque, de toda una organización, después de hacer tránsito por la Justicia Transicional y de seguir cumpliendo, entonces estemos conminados a la muerte política. Se nos exige ser cumplidores de los deberes y de una cantidad de compromisos adquiridos como desmovilizados y postulados, pero entonces, los derechos nos los cercenan, no podemos elegir ni ser elegidos y no podemos opinar, entonces están imponiéndole a los postulados y desmovilizados de las Autodefensas tal vez un nuevo delito, que yo me he atrevido a llamarlo como el de concierto para delinquir de las ideas, porque no tenemos derecho a opinar. Estamos construyendo un proceso en el que al final quienes de manera voluntaria cumplimos con todo, quedamos como unos ciudadanos de segunda categoría.  En ese sentido el proceso de La Habana es excluyente, y yo no quisiera pensar que esto es fruto de un deseo de una de las partes, incluso, de las mismas Farc. Yo creo que es un proceso gradual y que La Habana debe de entender que la solución es para todos los colombianos, que la solución debe ser integral y que la paz positiva debe incorporar al último de los colombianos.
"Soy amigo de los procesos de paz, en las Autodefensas somos amigos del proceso de La Habana y queremos que culmine", afirmó el excomandante de las Auc.
¿Esa premura por firmar los acuerdos, puede llevar al fracaso el proceso con las Farc?
"Los tiempos de los procesos desafortunadamente son muy cortos. Esa autocrítica no la hacíamos nosotros en las Autodefensas, porque avanzamos en un proceso que no tenía una ley. El 70% de las Auc se desmovilizó antes del nacimiento de la Ley de Justicia y Paz. La premura hace que el ciudadano del común vea el proceso extenso, pero en el interior de la mesa, los tiempos no alcanzan. Colocar  términos perentorios y a corto plazo puede llevar a que el proceso envíe mensajes negativos. Si la paz no se firma el 23 de marzo, no creo que sea la culminación de ese proceso. Será un golpe de opinión fuerte, porque es un proceso con muchos críticos, pero no creo que sea su culminación. Este proceso está en un punto de no retorno y hay que buscar que todos los sectores tengan participación en la solución que se está buscando".
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Edwar Cobos Téllez se mostró en desacuerdo que se esté promoviendo que las armas de las Farc vayan a manos diferentes a las del Estado colombiano. "Eso genera desconfianza y temor en la sociedad. Si hay una voluntad inquebrantable de avanzar en la paz, las armas hay que entregarlas al Estado y este que las destruya o haga monumentos", afirmó.

Fuente: http://elmeridiano.co/si-a-la-paz/32704

viernes

Entrevista a Edwar Cobos Tellez concedida a Montería Radio 38 Grados, el 25 de Febrero de 2016




25 de febrero de 2016
El proceso de paz con las Farc tiene serias equivocaciones: Ex jefe de las AUC, Edwar Cobos Téllez
Por Gustavo Santiago
Por primera vez, después de desmovilizado y haber purgado pena en la cárcel, habla en exclusiva.
El ex jefe del desmovilizado bloque de los montes de maría de las extintas, Autodefensas, Edwar Cobos Téllez, dijo que el actual proceso de paz entre el Gobierno y las Farc, tiene serias equivocaciones y es excluyente.
En entrevista exclusiva con Montería Radio 38 Grados, el ex comandante de las extintas AUC, sostuvo que ese proceso con las Farc debiera nutrirse de la experiencia de los paramilitares y evitar su polarización.
“El país ha polarizado los intentos de paz, por los altos dirigentes de la nación”, expresó quien fuera conocido en el conflicto armado con el alias de “Diego Vecino”.
Consideró que el proceso de la Habana es excluyente. “Hemos intentado participar de esa mesa y no se ha podido. Se equivocan, la paz es con todos. Las Farc y el Gobierno se equivocan al no escucharnos, no dejarnos hacer presencia y plantear nuestras experiencias en Justicia y Paz”, sostuvo.
Al considerarse como un amigo de la paz, pero que critica constructivamente, reclamó de la dirigencia nacional que en vez de construir sociedad estigmaticen a quienes opinen en favor o hagan reparos al proceso.
“Los que critican constructivamente este proceso no pueden ser llamados guerreristas”, expresó.
Dijo que el proceso con las Farc, debiera incluir el encuentro cara a cara con sus víctimas para que les pidan perdón.
Por su experiencia vivida dijo que, “no valió la pena la guerra, pero sí valió la pena pedir perdón en este proceso de Justicia y Paz”.
Expresó que la guerra se convirtió en una empresa y modo de vida de mucha gente, que quiere aprovecharse de las circunstancias del conflicto y ahora con los procesos de paz.
Edwar Cobos Téllez, se desmovilizó y pagó cárcel por los delitos cometidos y reconocidos en el marco de la ley de justicia y paz. Además pidió perdón a sus víctimas, entregó bienes para reparar a quienes les hizo daño después de tantas masacres y barbaries ordenadas, como la de Chengue, Macayepo, entre otras.
Hoy goza de una libertad limitada, pues tiene que seguir asistiendo a diversas citaciones de la justicia.
Algunas de las frases de Edwar Cobos en la entrevista:

“Los derechos que reclamo no son para las organizaciones, sino para los ciudadanos que estamos cumpliendo

“EEUU sacó a las AUC como grupo terrorista, y en Colombia nos enterraron nuestros derechos

“Estoy reclamando derechos integrales para quienes cumplimos y seguimos cumpliéndole a la justicia

“No estoy hablando de derechos políticos para las Autodefensas. Las AUC no existen

“Yo me considero en paria en este país. Cumplí y cumplo con la justicia, pero no me reintegran derechos”

“Este proceso con las Farc necesita de la experiencia del realizado con las AUC

“El proceso de la Habana es excluyente. Se equivocan, la paz es con todos”

“Las Farc y el Gobierno se equivocan al no escucharnos, no dejarnos hacer presencia y experiencias de Justicia y Paz”

“Soy amigo de la paz. Pero los que critican constructivamente no pueden ser llamados guerreristas”

“Los predios que entregamos como reparación los ha dejado perder el Estado por su mal cuido y remates”

“Bienes que entregamos en reparación los remató el Estado hasta en un 80% por debajo del valor catastral”

“Entregamos al Estado bienes en alta producción y hoy las dejaron enmontar y perder”

“Ante las críticas a la reparación/ La inoperancia del Estado no puede caer sobre los ciudadanos”

“La Fiscalía saca pecho con sentencias de AUC, pero estas fueron gracias a que contamos la verdad”

“Justicia y Paz colapsó la Fiscalía con nuestro compromiso cumplido de contar la verdad”

“Justicia y Paz, esclareció casos de barbarie de la guerra que no tenía documentado la Fiscalía”

“Hemos esclarecido más de 150 mil crímenes, y más de 50 mil despojos, secuestros y otros”

“Justicia y Paz se le ha querido medir por sentencias”

“Este es el camino, hacer las cosas bien, cumpliendo deberes y reclamante de sus derechos

“Siento alivio al salir de ese monstruo de mil cabezas que es la guerra

“El proceso de paz con las AUC no ha terminado. Es un proceso político que debe tener un punto final”

"No valió la pena la guerra, pero sí valió la pena pedir perdón en este proceso de Justicia y Paz"

Si tuvimos coraje para cometer crímenes, hay que tener más coraje para ver las víctimas cara a cara”

“La reparación material no le quitará el dolor a las víctimas, pero el perdón sincero sana heridas”

“La guerra se convirtió en una empresa y modo de vida de mucha gente

“Me atrevería a decir que más de un 90 por ciento de los procesos, las víctimas nos han perdonado”

“En el proceso de Justicia y Paz sí hubo gestos de paz, reconciliación, reparación y perdón”

“Es indescriptible regresar al seno de la familia. Quiero seguir trabajando por ellos y por la paz”

“Nueve años después de la desmovilización quiero seguir contribuyendo con la paz”

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