lunes

Entrevista concedida por Edwar Cobos Téllez al periódico El Tiempo

‘Diego Vecino’ explica nexos con abogado preso por corrupción

Exjefe paramilitar dice que Calero solo lo visitó para ayudarlo por su situación legal con EE. UU.

Edwar Cobos, alias Diego Vecino, dice estar dispuesto a aclararle a la Fiscalía sus nexos con el capturado Gustavo Calero. 
Foto:
Juan Manuel Vargas / EL TIEMPO
14 de septiembre 2017 , 03:22 p.m.
La Fiscalía citará en las próximos días al exjefe paramilitar Edwar Cobos, alias Diego Vecino, para que explique las visitas que recibió en prisión de Gustavo Calero. Se trata del esposo de la exfiscal de Justicia y Paz Hilda Niño, ambos presos por exigirle 400 millones a un compañero de prisión de Cobos a cambio de mantenerlo en esa jurisdicción.

Pero, en entrevista con EL TIEMPO, Cobos, quien está libre hace dos años, dijo que Calero solo lo visitó para ayudarlo a arreglar su situación legal con Estados Unidos. Además, que en ese momento la Corte ya había frenado su extradición por narcotráfico y que él sí les cumplió a sus víctimas.

¿Conoce al capturado falso abogado Gustavo Calero?

Calero entró dos veces a visitarme a La Picota y fue registrado legalmente como visitante. Calero era el enlace con un importante abogado norteamericano que yo buscaba contratar por los asuntos que tengo pendientes con la justicia de Estados Unidos.

¿Cómo se llama el abogado?

Prefiero dar su nombre ante la justicia, cuando me llamen a declarar.

¿Cuándo fueron las visitas?

Creo que fueron en el 2015, antes de mi liberación. Tal vez una, a finales del 2014. A mí me pidieron en extradición en el 2009. 

¿Teme que lo extraditen? 

Yo tuve visa hasta el 2008. No aspiro a recuperarla, pero estoy pensando en mi familia. Ya bastante satanización han tenido (...). Estoy tratando de solucionar todos mis asuntos con la justicia. He avanzado mucho en el proceso de Justicia y Paz y creo que tengo derecho de solucionar mis asuntos con Estados Unidos.

"Calero era el enlace con un importante abogado norteamericano que yo buscaba contratar por los asuntos que tengo pendientes con la justicia de EE. UU."

¿Está dispuesto a pagar cárcel en Estados Unidos?

Eso será un tema por discutir cuando tenga la posibilidad. Creo que la justicia de Estados Unidos ha sopesado la prioridad de que en Colombia haya justicia, verdad y reparación.

¿Sabía que Calero era el esposo de la fiscal Niño Farfán, hoy presa?

Nunca. Y no lo atendí porque fuera esposo de una fiscal, sino porque era intermediario de un abogado al que quise acercarme. 

¿Conocía a la exfiscal Niño?

Claro. Fue coordinadora de la Unidad de Justicia y Paz. La primera vez que la vi fue en una audiencia cuando la fiscal del Bloque Montes de María me la presentó. Después la vi una o dos veces en diligencias en el pabellón. Pero he visto a cientos de fiscales porque yo era el bibliotecario y ahí se hacían las diligencias. 

¿Qué piensa ahora que Calero y la fiscal están presos por ‘ofrecer’ favores?

Ya viví la experiencia de contratar un equipo de abogados que se robaron la plata. Llego a una conclusión: si algún día vuelvo a pensar en buscar un acercamiento con un abogado, será de manera directa.

¿Calero le pidió plata a cambio de beneficios?

Quiero dejar claro que a Calero lo conocí en el 2015; mi pedido de extradición fue en el 2009, y el pronunciamiento de la Corte en la que se frenó mi extradición fue en el 2010. No tiene nada que ver una cosa con otra. 

Calero es investigado por supuestamente exigir $ 400 millones al también exparamilitar Orlando Villa. ¿Conoce a Villa?

Claro, es uno de los postulados del Bloque Vencedores de Arauca. Vivía en la celda de al lado; yo, en la 49, y él está en la 48. Fue un gran compañero de celda.

¿Él le recomendó a Calero?

Jamás vi al señor Calero en La Picota, además de las dos veces que vino a verme. Jamás lo vi conversar con el señor Villa Zapata. 

La Fiscalía evalúa citarlo. ¿Va a colaborar?

Mi vida pasa de despacho judicial en despacho judicial. Claro que estoy dispuesto, como he estado dispuesto a ir a todos los despachos que me citan. Incluso, soy testigo en la Corte Suprema en casos de aforados.

Encuentro Ciudadano por la Paz en San Martín - Meta

Evento organizado por la Alcaldía de San Martín de los Llanos - Meta y la Escuela Superior de Administración Publica ESAP.













Carta Abierta al Director de El Tiempo, Señor Roberto Pombo Holguín

Monumento a las víctimas - San Juan de Nepomuceno
Original con radicados
de las instancias judiciales y
dependencias donde fue
registrada la carta


Bogotá, 11 de septiembre de 2017

CARTA ABIERTA 


Al Director de El Tiempo
Señor Roberto Pombo Holguín

De mi mayor aprecio y consideración

Lamento comunicarme esta vez con Usted para hacerle mi sentido reclamo por una publicación de El Tiempo del día de hoy, que me ofende y lastima. No es la primera vez que el prestigioso periódico que Usted tan digna y profesionalmente dirige embiste contra mi persona con publicaciones que me afectan y cuyos contenidos no comparto absolutamente.

En este caso se trata específicamente de lo siguiente:

http://www.eltiempo.com/justicia/investigacion/jefes-paramilitares-el-nuevo-eslabon-de-los-pagos-a-la-justicia-129010

Desde mi desmovilización en julio de 2005, hace más de 12 años, he cumplido con mis deberes de postulado a la Ley 975 de Justicia y Paz, demostrando en todo momento tener arrepentimiento sincero y propósito de enmienda, liderando procesos académicos y de Reconciliación y trabajando incansablemente por sacar adelante nuestro proceso de Paz, como ex integrante de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC)

En apretada síntesis informo a Usted lo siguiente:

1- En el momento (2010) que se me concedió Concepto Negativo a la extradición, llevaba más de medio centenar (50) de diligencias de Declaración ante la Honorable Corte Suprema de Justicia y todas como Testigo de Cargos contra Aforados, la gran mayoría de esas declaraciones presididas por el Honorable Magistrado Auxiliar Iván Velásquez, entonces Director de la Unidad de Magistrados Auxiliares de Investigación y Apoyo de la Sala de Casación Penal.

2- Fui el primer sentenciado en el marco de Justicia y Paz (2010), por hechos conocidos como la incursión a Mampuján y en esa sentencia por ofrecimiento mío, se construyó y entregó el primer y único Monumento a las Victimas emanado de una sentencia, ubicado en el parque Olaya Herrera de San Juan de Nepomuceno.

3- Además de recibir la primera sentencia de Justicia y Paz, hago parte del programa de Priorización donde se me adelanta con más de 430 hechos, así mismo hago parte del programa de Macrosentencia donde estamos documentando más de 2.500 hechos, en todos estos procesos hemos contribuido con la Verdad y la Reparación, más de 80 bienes entregados y denunciados, y hasta hoy las Victimas en su gran mayoría han concedido su Perdón y no hay un solo registro de alguna que haya expresado que no he cumplido.

4- En el momento me encuentro en diligencias que adelanta la Unidad de Bienes de Justicia y Paz de Inspección, Identificación e Individualización de 6 bienes más para la Reparación, de las Victimas de los Montes de María.

5- Durante los 9 años, 1 mes y 21 días (del 16 de agosto 2006 al 7 de octubre de 2015) que estuve privado de la Libertad, además de cumplir estrictamente con los compromisos judiciales de Justicia y Paz y Justicia Ordinaria, labores que continúo realizando, me dediqué a estudiar intensivamente, a aprovechar de la mejor manera el tiempo intelectual y espiritual, alternando con mi labor de Bibliotecario. Durante 5 años adelanté la carrera de Derecho, graduándome como Abogado y viendo hoy cercenada mi posibilidad de ejercer, pues el MinEducación de entonces nos bloqueó la T. P. Además de preparar y ejercitarme para 3 Diplomados, una carrera Técnica y más de 30 cursos con el SENA.

6- Desde que se me concedió la Libertad Vigilada, no he faltado a un solo de los compromisos judiciales, con la ACR y presentaciones al Juzgado; tengo esquema de seguridad de la UNP quien a su vez puede dar fe de mi comportamiento y que el poco tiempo que me queda libre de las diligencias, lo comparto solo parcialmente con mi Familia, al ocuparlo prioritariamente en eventos académicos, Foros, encuentros por la Paz y la Reconciliación y todas las tareas inherentes a la búsqueda de consolidar la Paz y la Reconciliación en el País.

7- Conocí al señor Gustavo Calero como intermediario o puente de comunicación de un importante abogado norteamericano (aportaré su nombre con su debida autorización en el momento que sea requerido) ad portas de mi salida en libertad. Conversé con él en dos oportunidades sobre temas relacionados con la posibilidad de contratar al importante abogado, pues es mi Derecho Inalienable solucionar mis asuntos con la Justicia de los EE.UU.

8- El señor Calero entró al pabellón de Justicia y Paz de la Picota a mi nombre, pues nada tengo que ocultar y así se obra cuando se está enmendando el camino equivocado. De ser otra mi actitud, hubiera podido registrar el ingreso del señor Calero a nombre de cualquiera de los 86 internos que me acompañaban en ese pabellón.

9- En el marco de Justicia y Paz he confesado todos mis asuntos relacionados con el cobro de "impuestos" a los narcotraficantes que sacaban sus alijos por las costas del Golfo de Morrosquillo, esos hechos fueron Imputados, Legalizados y están a la espera de la Macrosentencia de Priorización, lo que nos llevaría a la cosa Juzgada.

Todo lo anterior lo refiero en honor de la Verdad de los hechos y así propiciar la mejor comprensión de su parte, de los lectores de El Tiempo, y de la opinión pública. El único propósito que me anima es el de esclarecer y brindar toda la información que honre la Verdad y constituya fundamento fiel y consistente de la Paz y Reconciliación entre los Colombianos.

Asimismo, le comunico por esta Carta abierta y de manera respetuosa al importante medio de comunicación "Periódico El Tiempo", que estoy en la mejor disposición de acudir a una entrevista sin temas vedados, pero solo si la misma procede en un formato que sea en vivo y en directo, por ejemplo, canal El Tiempo, pues por lo aquí expresado son poderosas mis razones para dudar de una sana e imparcial edición de mis manifestaciones y respuestas.

Cuente con mi buena fe y compromiso cabal en la común tarea de dar los pasos que sean necesarios para aclimatar la Paz y la Reconciliación entre los colombianos para lo cual, quienes hemos tenido la desgracia de participar del conflicto armado como ex combatientes, necesitamos hoy más que nunca el compromiso y desempeño libre e independiente de los medios de comunicación con el noble propósito de no desinformar, no sembrar maledicencias, no estigmatizar, no lapidar, la misión reparadora y sanadora de quienes clamamos por perdón ofreciendo arrepentimiento y solidaridad.

Saludo atentamente,
EDWAR COBOS TÉLLEZ
C.c. # 91'262.291 de Bucaramanga


Nota: Esta Carta abierta la llevaré personalmente a la Honorable Corte Suprema de Justicia, Fiscal General de la Nación, Honorables Magistrados de Justicia y Paz Bogotá y Barranquilla, Juez de Ejecución de Sentencias de Justicia y Paz para el Territorio Nacional, Dirección Nacional de Fiscalías Especializadas de Justicia Transicional y Dirección Nacional de Fiscalías Especializadas de Antinarcóticos.

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Montería Radio 38°    Carta abierta de Edwar Cobos Téllez, al periódico El Tiempo
https://monteriaradio38grados.com/home/blog/carta-abierta-de-edwar-cobos-tellez-al-periodico-el-tiempo



jueves


Bogotá, 1 de septiembre de 2017

Centro de Memoria Histórica
Encuentro por la Reconciliación

Documento "El arte del zurcido y la Reconciliación"
Preparado por Fredy Rendón Herrera
En representación del Colectivo de Desmovilizados AUC

Ante la pregunta, ¿Cuál debe ser la vía para la reconciliación que recorra el país? comenzaré diciendo que no existe una sola receta ni tampoco un manual para alcanzar la Reconciliación. Una gran variedad de factores nos impide prever cuánto durará este proceso de recuperación del tejido social victimizado y qué características irá incorporando su recomposición en las diferentes geografías y contextos del territorio nacional.

Las víctimas que ha producido la guerra en Colombia son demasiadas. Sus heridas son profundas y de naturaleza muy variada. Son personales, pero también colectivas, y en su reconocimiento y sanación, todo el cuerpo social está llamado a responder, de una u otra manera.

Ya quisiéramos que las heridas por sanar y las partes por reconciliar, fuesen sólo las de la violencia física que desde diferentes posiciones los responsables de los grupos armados en la confrontación ejercimos, bien contra quienes considerábamos enemigos, o bien contra personas de la población, quienes, sin ninguna justificación, fueron afectadas de manera voluntaria o involuntaria por nuestras acciones y decisiones.

La primera estación en éste proceso, más viacrucis que viaje, es el reconocimiento sincero, a veces necesariamente crudo e inevitablemente doloroso, del otro, como víctima o como victimario, reconocimiento que inevitablemente nos devuelve una imagen, como en un espejo, en la cual reconocemos nuestra propia condición. Y ese reconocimiento es inevitablemente doloroso e innegable.

Ese reconocimiento, en nuestro caso, requiere de la búsqueda de respuestas en nuestro interior, pues la responsabilidad no sólo implica la asunción de culpas, sino además la obligación de dar respuestas. Y esas respuestas no atienden sólo a la necesidad externa de cumplir con un proceso judicial, o de dar en alguna medida satisfacción a los requerimientos de las personas y los grupos sociales victimizados, sino que implica además una necesidad interior de restaurar en nosotros mismos esa humanidad desvanecida y deformada por la guerra, y por eso, lejos de tratar de justificarnos, hemos tratado de comprender y explicar las dinámicas que nos llevaron a protagonizar el conflicto.

Mi trabajo, al igual que el de otros miembros de las autodefensas, en el proceso judicial en el marco de la ley 975 o de Justicia y Paz, ha sido muy difícil, en el tema de reconocimiento y reparación de nuestras víctimas. A la gran dificultad que implica de por sí esa tarea de reconocimiento, se han sumado los innumerables obstáculos logísticos en el proceso de investigación y juzgamiento. Esto se ha dado en parte por la novedad, pues el proceso de Justicia y Paz fue el pionero en Colombia en cuanto a justicia transicional y restaurativa. Así mismo, por la realidad de que hay muchos actores y determinadores de las acciones del conflicto que permanecen en el nebuloso anonimato de la impunidad, y cada vez que en nuestras versiones libres empezamos, como responsables ante la sociedad, y de cara a las víctimas y a la justicia, a tratar de ayudarnos a comprender las difusas dinámicas que llevaron a las acciones concretas, entonces vienen las amenazas, en el mejor de los casos, y las represalias, las persecuciones, los asesinatos de familiares y compañeros.

La verdad, no es simplemente un insumo de la justicia, ni es un simple requisito de cara al otorgamiento de un beneficio jurídico como es la pena alternativa. La verdad es condición de la reparación a las víctimas, y es elemento sustantivo, tanto de la justicia, como de nuestra propia restauración como seres humanos. Pero esa verdad no es el simple reconocimiento de hechos que, de por sí están grabados con dolor y sangre en la memoria de las víctimas. La verdad implica el develar contextos y dinámicas que puedan explicar, aunque nunca justificar, las razones y los intereses que dinamizan esta larga guerra. 

Así pues, mi respuesta hoy es que la primera tarea en aras de que la reconciliación pueda empezar a germinar en nuestra amada Colombia, es mediante la construcción de una memoria colectiva que ponga en contexto las acciones con sus actores, con sus determinadores y con sus intereses, pues solo así, desde una comprensión amplia de lo que ha pasado, que trascienda a la mera enunciación de los hechos y a nombrar víctimas y culpables, estaremos en capacidad, todos como sociedad, de ofrecer garantías de no repetición de la tragedia.

La construcción de esa memoria, debería ser en y desde las diferentes regiones que han sido victimizadas por la violencia, pues son muy distintas las historias del Sur de Bolívar a las de Ciudad Bolívar, y solo desde los diferentes contextos regionales podremos comprender qué podemos hacer para tratar de restaurar, en la medida de lo posible, a personas, a grupos sociales e instituciones diversas que fueron afectadas.

Mientras en una comunidad priman los relatos de persecuciones políticas, en otra pueden destacarse las agresiones por género y en otra, las historias de despojo material. Es por eso que todas las regiones y municipios deberían constituir unos escenarios de encuentro y diálogo para la memoria histórica, que de alguna manera sean a su vez, espacios para la búsqueda de la reconciliación mediante el desarrollo de agendas académicas y sociales que nos permitan ese reconocimiento mutuo del que hablábamos al comienzo de esta intervención. Pero deben hacerse desde enfoques diferenciados, tanto atendiendo a las diversidades culturales de las regiones, como a las condiciones e identidades de las personas, de manera que mientras para unos el instrumento de exploración colectiva puede ser la música, por ejemplo en el caso de los jóvenes, para los niños deben darse aproximaciones desde la lúdica, y en el caso de hombres y mujeres adultos la reconstrucción histórica, puede ser paralela al desarrollo de nuevas posibilidades para sus respectivos proyectos de vida, bien sea desde las asociaciones, desde la educación, desde la solidaridad o desde manifestaciones artísticas y culturales.

Una vez que por las vías de la verdad, la justicia, la memoria y la reparación,hayamos constituido un terreno fértil de paz, estaremos, en estos mismos centros de reconstrucción del tejido social y humano, en condiciones de empezar a adelantar prácticas de reconciliación, en lo individual y en lo colectivo, pues las formas en las que nuestra sociedad ha terminado agrietada, dividida, polarizada y enfrentada, son muchas, y en todas ellas son necesarias vías de reconciliación.

Una metáfora de la reconciliación, puede ser el viejo y doméstico arte del Zurcido. Cuando de niños rompíamos en alguna alambrada el pantalón dominguero, nuestras madres no procedían simplemente a coserlos o a remendarlos. Los zurcían, restaurando el tejido roto, usando para ello hilos que obtenían de los bordes de la misma prenda, y con ellos imitaban de la mejor manera la trama original de la tela, de manera que, terminada tal artesanía, era difícil para el ojo ubicar nuevamente el sitio del daño. Asmismo, nuestra labor reconciliadora no será fácil, como lo serían parches o remiendos. Será un proceso largo y laborioso, que se tendrá que ir tejiendo poco a poco, con los mismos hilos de nuestro tejido social, es decir, con nosotros, hombres, mujeres y niños que desde diferentes ángulos participamos de las rupturas, y lo hacemos ahora de este proceso de restauración social.

Hoy, en este Centro de Memoria Histórica, sembraremos un árbol, pero nuestra esperanza es que logremos consolidar en Colombia un clima de paz con justicia, que permita multiplicar esta acción por miles y millones, hasta que tengamos un inmenso bosque, en el cual, como las ramas de los árboles, o la trama de los hilos, nuestras vidas se entrelacen y podamos tener nuevamente una patria unida y en paz. De esta manera, nos convertiremos todos, desde hoy y para siempre en los garantes más fieles y consecuentes de la no repetición.


 



 

Debate: "La participación de los nuevos actores y la reforma política en Colombia"

Participación de Edwar Cobos Téllez en representación del Colectivo de Desmovilizados AUC en el Acto Debate sobre "La participación de los nuevos actores y la reforma política en Colombia" el 5 de septiembre de 2017


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